Silueta guisande original

Pues vale...

Manuel Guisande
Blog personal de Manuel Guisande, periodista gallego con amplia experiencia en medios tradicionales y desde hace unos años también a través de bitácoras personales y colaboraciones con medios digitales españoles.

Los ritos que seguí el día 1 por casarme con una sioux

Cuando me casé con la sioux, Veneatra Paynther (cuyo nombre significa generosidad y que por parte de madre es cheyenne y de padre choctaw. Esto es una locura ¿verdad?... si mi padre levantara la cabeza).  Bueno, pues de esa tribu sabía más o menos lo que tú: Que se pintaban la cara cuando iban a la guerra, que montaban a caballo a pelo, que eran feos como demonios, que tiraban con el arco que no veas y poco más.


El caso es que los indios nativos tienen algunas tradiciones que aún mantienen en la actualidad. Supongo que para ellos, pues a lo mejor el 6 de marzo es el día de la Gran Nube Blanca; el 8 de julio el de la Gran Hoguera Caliente y el 7 agosto, vete tú a saber, el del Río del Agua la Vida, y yo que sé, si yo soy gallego y los único que recuerdo es que el 25 de julio es el Patrón de España y como cosa más rara que he visto es el botafumeiro ese yendo de un lado para otro en la catedral de Santiago y 200.000 tíos con tortícolis en el cuello siguiendo el balanceo.


Comer carne


Pero tanto para ellos como para nosotros, el día 1 es especial, y siguen unos ritos que yo, por eso de no hacerle un feo a mi mujer, o quizás por no recibir un flechazo, pero del otro, también cumplo. ¿Que cuáles son? Pues uno de ellos es comer algo de carne, que no se sabe muy bien qué origen tiene esto.


Al parecer, como cazadores que eran, pues ese día comenzaban el año comiendo carne para que hubiera siempre muchos bisontes cerca y no comer plantas o tener que desplazarse y ¡¡¡hale!!!, Mujer del Viento y Niñas de Cabeza Alada arread con todo que hay que ir detrás del animal ese de los bemoles que ya no queda insecto ni setas que llevarse a la boca y que las gambas al ajillo se descubrirán dentro de unos siglos.


Entrar en casa


El segundo es que, según las creencias sioux, es de mal agüero que empiece el año entrando en la tipi (tienda) una mujer. Entonces, como es preferible que lo haga un hombre... pues salgo de casa, estoy unos segundos fuera, y cuando estoy helado porque vivo en una aldea, llamo a la puerta, me abren y entro (por lo menos por ahora me dejan entrar), ya veremos el próximo año.


Y esta tradición podría tener dos explicaciones. Una sería que si entra una mujer, como ella no era cazadora, pues que mala suerte, una boca más a dar de comer, mientras que si lo hacía un hombre cabían dos posibilidades.


 Que se quedara y alimentara a los de la tienda, pues él era el cazador (vamos esta no se la cree ni Jerónimo); y la más verosímil es que entrara, tuviera una o varias noches locas de desenfreno y, con suerte, de esa aventura salvaje, naciera un varón (un cazador), ésta parece más creíble porque, la verdad.


Es que no me imagino al nieto de Toro Sentado entrado en una tipi diciendo: «Perdonen ustedes, ¿tienen hambre?. Pues ahora mismo vengo con un cabritillo», pues como que no. Más bien me imagino al nietísimo entrando a sacho en la tipi, vistazo alrededor y aquí te pilló y aquí te mato, ¿verdad?


No lavarse


Y por último, todo el día 1 de enero no puedes lavarte el pelo, y esta tradición se debe a que los sioux creen que si el primer día del año te lavas la cabellera es como quitar (lavar) a alguien de tu vida, que una persona va a morir. Así que el día 1 en la aldea suelo estar con el pelo como una escarola y como soy un poco despistado, a lo mejor también el día 2 y el 3, con lo cual hace mogollón de años que nadie la patea en la familia sioux que me tocó porque incluso da el día 5 y sigo sin lavármela y hasta he pensado estar uno o dos meses, si es por ellos….

 

 Y así, queridos amigos es como paso u he pasado desde hace unos diez años los primeros minutos del Año Nuevo. Mientras tú te tomas las uvas, te pones hasta el gaznate de champán,  pues yo salgo de casa, me congelo hasta los huesos, entro temblando, y me como una loncha de jamón para sí, para eso, para que haya bisontes. Joé es que estoy vivo de milagro, bisontes, bisontes… Dios, lo que se hace por amor.

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