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Protókollom

Isabel Hernández

¿El bala perdida?

La semana pasada puse unos vídeos sobre la Semana Santa en diferentes ciudades de España con el fin de hablar de algo que tiene que ver con el Protocolo, la separación entre los poderes civiles, militares y religiosos. Pero la actualidad manda y retrasaré ese artículo para mejor ocasión (seguro que encuentro alguna no dentro de mucho), y me centraré en EL TEMA de todos los corrillos de hoy: el accidente de Froilán con una escopeta de caza.

Siempre me ha caído bien Froilán, es un Borbón, se le nota desde su nacimiento. Por eso, es el “ojito derecho de su abuelo”, y también padrino. Porque además de ser su nieto mayor, el tiempo y las circunstancias han demostrado que tienen un carácter muy parecido. Le pesé a quien le pesé.

Los dos han sabido ganarse el cariño de todos los españoles, porque se “saltan” el Protocolo y se acercan a la gente; algo que los españolitos de a pie han agradecido siempre a la realeza (no sólo en estos dos casos sino desde que España es España, e incluso antes).

Y es que a pesar de ser Excelentísimo señor, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, no deja de ser un niño. Y los niños, incluso “los de sangre azul” a veces dan disgustos a sus padres. Pero eso no tiene que trascender de eso, una simple trastada que dejará huella (nunca mejor dicho) en su pie.

Y es que muchos han puesto el grito en el cielo sobre si debería o no estar utilizando una escopeta cuando sólo tiene 13 años. El RD 137/1993, sobre la utilización de Armas, en su artículo 109 señala que los menores de 14 años no pueden utilizar este tipo de escopetas.

Pero no seamos “más papistas que el Papa” si le quedan exactamente 3 meses y siete días, y además se cumplía uno de los requisitos que marca el reglamento “estaba acompañado de personas mayores”; aunque en este caso los niños ya se sabe que buscan el más mínimo descuido para hacer de las suyas.

En las declaraciones de la Reina y la Infanta a la salida de la Clínica Quirón, dónde está ingresado Froilán, se han mostrado de lo más naturales a este respecto. Y es que muchas veces somos peores los medios de comunicación y los ciudadanos sacando puntilla donde no debemos, hasta wikipedia ha sido actualizada hoy en el artículo dedicado al quinto en la línea de sucesión al trono.

¿Por qué quién no ha hecho cosas que no debía alguna vez? ¿Qué hacen los hijos?, lo que ven de los padres: si sus padres montan a  caballo, esquían, les gustan los toros o la caza… al final se convertirán en gustos y aficiones compartidas en familia. Y después de algunas semanas todos se reirán del incidente, incluidos nosotros.

Otros han querido ver similitudes donde no las hay, comparando este incidente con el ocurrido entre el Rey y su hermano Alfonso en el año 1956, y que costó la vida a este último. Es verdad que también era Semana Santa, Jueves Santo para ser más exactos, cuando sucedieron los hechos; pero en ese momento Don Juan Carlos tenía 18 años.

No creo que el Rey al escuchar algún medio de comunicación hoy lo haya pasado muy bien, primero por la preocupación de un abuelo; y segundo porque ya ha tenido que demostrar en más de una ocasión (hubo varias investigaciones) que lo de su hermano fue un accidente; hasta el punto que casi le cuesta el puesto porque su tío intentó inhabilitarle para reinar.

Después de este incidente seguro que Froilán aprende y su excelencia volverá a cazar, porque es una afición que tienen sus dos familias, la paterna y la materna. Y ya no será “un bala perdida”.

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