Ihernandez original

Protókollom

Isabel Hernández

A los hijos hay que dejarlos volar

Os parecerá raro el título que he puesto a mi artículo de despedida, pero en estos momentos para mí Tribuna Ávila es el hijo que tanto ansíe. No he sido madre, pero os aseguro que las horas que pasé en vela pensando cómo sería el proyecto, se pueden comparar a las de una mujer que espera quedarse embarazada y que su hijo sea el más listo, más guapo, el mejor, etc.

Pero a los hijos llega un momento que hay que dejarlos volar solos, porque alcanzan su mayoría de edad o porque nosotros somos un lastre para sus metas, y de nada sirve que queramos atarles en corto, porque tienen que cometer sus propios errores, tomar sus propias decisiones y recorrer mundo sin necesidad de que estemos siempre atentos para que no se caigan.

 

Tribuna Ávila y yo nos separamos en estos momentos, pero si hay alguien que desea lo mejor a este proyecto soy yo: nació de mí, bueno y de otras personas, y en su corazón lleva impregnado parte de mi ser, mis horas de sueño, y hasta los 8 kilos que he perdido en estos 17 meses, 8 días y una hora.

 

En estos momentos puedo sentir un dolor inmenso, e incluso se me cae alguna lágrima, pero no por dejar el proyecto, que ya está consolidado con los 7.000 u 8.000 lectores diarios, e incluso alguno tendrá pena de mí al leer estas palabras.

 

Pero soy de esas personas que le gustan las cosas simples, que da mucha importancia a la relaciones humanas, y hoy os puedo decir que me he dado cuenta de la cantidad de gente a la que le importo, sin apenas conocerme de nada.

 

Reconozco que he cometido muchos errores; desde alguna que otra falta de ortografía a confundir algún datos, y otros muchos que no voy a enumerar porque llenaría mucho espacio. Pero siempre he rectificado, he pedido perdón e incluso nos hemos reído cuando en vez de poner “cordón puse condón…”, y eso que era para los oídos.

 

No soy perfecta, es más creo que las peores personas son aquellas que se creen perfectas, porque nunca mejorarán, ni se pondrán metas inteligentes para superarse.

 

Os deseo que seáis felices, ahora me toca ver los toros desde la barrera, y seguro que en breve nos cruzamos a la vuelta del camino, en algún otro proyecto o en muchos, porque yo suele hacer mil cosas a la vez (puede que ese sea mi problema).

 

Sólo os deseo que seáis felices.