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Prevenir y curar

Eduardo Grande
Blog de Eduardo Grande

La Gota: enfermedad de reyes y papas. Su historia

 La artritis gotosa es de las primeras enfermedades reconocidas en la historia de la medicina; al parecer fue identificada por los egipcios en el 2460 a.C.,por las crisis de podagra (del griego podos: pie, y agros: atacar) , que comprometían las primeras articulaciones metatarsofalángicas. La palabra gota fue utilizada por los médicos a partir del siglo X de nuestra era, para designar la enfermedad causada por un humor viciado que fluía gota a gota especialmente en la articulación del dedo gordo del pie.
Fue Galeno el primero en describir los tofos, pues en su época se incrementaron los casos de gota, debido al hábito adquirido por los eunucos de glotonería y de emborracharse.

La primera vez que Felipe II sintió un agudo dolor en su mano derecha fue a mediados de abril de 1568. Las molestias le duraron varios días y la mano se le hinchó y enrojeció de una forma marcada. El calvario que acompañaría el resto de sus días al que ya era el hombre más poderoso de la tierra acababa de empezar. Durante 30 años la gota atormentó al monarca y le destrozó buena parte de las articulaciones. Falleció a los 71 años en un estado lamentable, víctima de una patología cruel y dolorosa con una rodilla hinchada y supurando, al menos cuatro fístulas en la mano derecha producto de otras tantas lesiones gotosas articulares, los pies en un pésimo estado y con síntomas secundarios a una insuficiencia renal muy acusada.

Los médicos de Felipe II sabían que su regio paciente tenía gota. La enfermedad ya era milenaria y la padecía también el emperador Maximiliano de Austria, primo del monarca español. La gota ha hecho estragos entre muchos de los grandes mandatarios de la Historia y por eso ha recibido en los libros de texto el calificativo de enfermedad de reyes.

La patología era frecuente entre los emperadores romanos y la han sufrido, por ejemplo, el británico rey Enrique VIII o el mismo Benjamín Franklin. Los expertos siempre han ligado la gota con una dieta rica en carne y ciertos pescados, que tienen un contenido alto en purinas, y con el consumo excesivo del alcohol.

Fue hasta 1863 cuando Alfred Garrod encontró concentraciones elevadas de sales de urato en sangre, en pacientes con gota y posteriormente demostró la cristalización de este urato monosódico en las articulaciones.

El exceso de ácido úrico en la sangre se deposita en forma de cristales en las articulaciones y en el dedo gordo del pie, cuyo dolor es propio de la gota.

Ha sido la enfermedad de los grandes nobles del pasado. De gota han sufrido los miembros de la dinastía Carolingia; Pedro de Medici, padre de Lorenzo el Magnífico, llamado el gotoso. El Rey Sol, Luis XIV, sufría también ataques de gota.

La enfermedad de la gota, según Hipócrates

Hipócrates ya observó la relación entre el estilo de vida y la enfermedad, ya que asociaba la gota como la” la artritis de los ricos” en contraposición al reumatismo que él relacionaba como “artritis de los pobres”.

El médico de la antigüedad la describe minuciosamente explicando que afectaba a los hombres, y a las mujeres solo después de la menopausia, que se enfermaban los adultos y, en general, aquellos que no podían abstenerse de una actividad sexual desenfrenada.

Desde aquella época, la gota fue considerada una enfermedad de la opulencia, que “marcaba” a los amantes del placer y el libertinaje. La imagen típica del gotoso era el hombre con sobrepeso, con una botella de vino en la mano. En el pasado, esto se asemejaba bastante a la realidad: la gota se asocia a una dieta rica en carnes, embutidos, quesos y dulces; aunque cuenta también la predisposición genética, motivo por el cual la gota se concentraba en algunas familias.

Causas de la gota hasta el siglo XIX

Bebidas y alimentos desencadenaban la enfermedad, que los médicos, hasta entrado en el siglo XIX, creían que era producida por un incontrolable apetito sexual: los ataques de dolor en las articulaciones y en el dedo gordo del pie aparecían de improviso en las noches. El problema se asociaba con algún trauma adquirido durante el acto sexual, hipótesis que puso en apuros a varios papas que sufrían de gota (Julio II, Clemente VIII, Inocencio XI).

En cuanto al tratamiento, en Constantinopla, en el momento del Sacro Imperio Romano, se utilizaban extractos de la planta Colchicum para preparar enemas y laxantes. Los resultados eran positivos y los síntomas disminuían; en ese momento no se sabía que era gracias al alcaloide colchicina.

Los médicos de esa época creían que las mejoras dependían del efecto laxante, por lo que durante siglos, la gota fue tratada, innecesariamente, con ese remedio. El único que tuvo la idea de que las comidas suntuosas debían ser prohibidas, fue el filósofo John Locke, que ya en el 1600 recomendaba reducir el consumo de carne.

La gota o enfermedad gotosa es una enfermedad metabólica producida por una acumulación de sales de urato (ácido úrico) en el cuerpo, sobre todo en las articulaciones, en los riñones y tejidos blandos, por lo que se considera tradicionalmente una enfermedad reumática. Originada por alteraciones metabólicas complejas, sólo en el 15 por ciento de los casos la gota es una manifestación del organismo debido a los estilos de vida poco saludables de la población, de manera que incluso se presenta en deportistas con alto rendimiento y que con frecuencia tienen problemas de tipo muscular como fatiga frente al exceso de ejercicio.

La gota presenta tres fases, que son las siguientes:

• Hiperuricemia o aumento asintomático de ácido úrico en la sangre.
• Ataque agudo de gota, que suele presentarse en el grupo artejo del pie o podagra (articulación metatarsofalángica), en las rodillas, en el tobillo, en la escápula, en los hombros y en otras articulaciones; produce inflamación y es muy doloroso; en ocasiones no se presenta hiperuricemia;
• Gota crónica, debida a ataques recidivantes de gota, que producen los tofos gotosos, microscópicamente caracterizados por un acumulo de cristales de urato rodeados de una intensa reacción inflamatoria, formada a su vez por macrófagos y linfocitos..

La gota es una enfermedad predominantemente masculina (>95%); en la mujer puede aparecer sólo excepcionalmente, y siempre durante la menopausia.

Prevención

Dieta baja en purinas:
• Para la disminución de ácido úrico:
o Se informó que las cerezas ácidas pueden reducir el ácido úrico.

o Extractos de apio (apio o semilla de apio, ya sea en forma de cápsula o una tisana) son considerados por muchos como reductores de los niveles de ácido úrico (aunque también son diuréticos).

o El queso ha sido recomendado como un alimento bajo en purinas, y se ha encontrado que los productos lácteos reducen el riesgo de gota.
• Alimentos que deben evitarse:
o Alimentos ricos en purinas
 Limitar los alimentos ricos en proteínas como carne de res, de pescado o aves de corral a 250 gramos por día.
 Mollejas, riñones, hígado, cerebro u otras vísceras.
 Mariscos.
 Espárrago, tomate, coliflor, setas, espinaca, lentejas y guisantes.
 Alcohol. El alcohol es un factor determinante en el incremento de ácido úrico a nivel plasmático y en los tejidos periféricos ya que favorece la producción de urato monosódico e induce a una deficiente excreción de ácido úrico. Algunos afirman que esto se aplica especialmente a la cerveza, sobre la base de que las levaduras de cerveza son muy ricas en purinas.
• Para evitar la deshidratación:
o Beber muchos líquidos, especialmente agua, para diluir y ayudar a la excreción de uratos.

o Evitar los alimentos diuréticos o medicamentos como la aspirina (las personas que sufren de gota deben evitar la aspirina, a menos que un médico cualificado recomiende lo contrario).

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