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Pienso, luego existo

Julio López

Villalar

El 23 de abril se celebra la fiesta oficial de Castilla y León, cuyo epicentro es la localidad vallisoletana de Villalar de los Comuneros, donde se conmemora el aniversario de la batalla de Villalar, la cual se saldó el día 23 de abril de 1521 con la decapitación de los tres líderes comuneros: Padilla, Bravo y Maldonado.

 

Los actos populares se inician en la noche del día 22, con actuaciones de todo tipo, mientras que los actos políticos se desarrollan en la mañana del 23 de abril junto al monolito erigido en homenaje a los Comuneros, donde cada partido realiza una ofrenda floral y pronuncia un discurso, al tiempo que se celebran por la campa conciertos de música tradicional, deportes autóctonos, etc. Las casetas amenizan la estancia de propios y extraños a lo largo de todo el día, hasta que llega la noche, momento en el que todo el mundo marcha a su casa a guardar en el armario el traje de sentimiento identitario hasta el 23 de abril del año siguiente. Y eso, los poco más de 15.000 castellanos y leoneses que lo celebran, una cifra que contrasta con los más de 200.000 que llegaron a congregarse en los tiempos de la preautonomía pidiendo la autonomía para Castilla y León.

 

Gran parte de culpa de este bajón en la asistencia al principal símbolo de identidad castellana y leonesa la tuvo Aznar, que en sus tiempos de Presidente de esta Comunidad Autónoma decidió hacer itinerante la celebración del Día de Castilla y León, en detrimento de la concentración popular de Villalar. Y sí… ya sé que nuestro muy bajo sentimiento de identidad regional (somos españoles y palentinos, o segovianos, o…, pero nunca somos castellanos y leoneses) tiene otras causas añadidas a la poca fe inicial de la derecha en nuestra comunidad (para luego paradójicamente gobernarla ininterrumpidamente durante casi 30 años…). Pero…

 

Ya sé que Castilla y León nace de la unión en 1983 de nueve provincias: las tres de la Región de León y seis adscritas a Castilla la Vieja, de la que se cayeron Santander y Logroño. A esas dos provincias que prefirieron el proyecto en solitario, casi se suma Segovia, que estuvo a punto de constituir otra comunidad autónoma uniprovincial. Y ese “pacto territorial con cesárea” no ayuda a fortalecer el sentimiento regional. Pero 30 años de Gobierno del Partido Popular no ha contribuido en nada a corregir ese déficit inicial, a pesar de los esfuerzos de la Fundación Villalar, la cual tiene como principal objetivo acrecentar el sentimiento de pertenencia de los castellanos y leoneses a nuestra Comunidad Autónoma. Pero, cuando se tiene que crear una institución para algo… malo… ya sabéis el dicho, “si quieres aparentar que te preocupas sin preocuparte de verdad, crea una Fundación”.

 

Ya sé que la existencia en el seno de Castilla y León de un profundo sentimiento identitario leonés, mimado con el discurso del evidente centralismo de la Junta de Castilla y León, y adicionalmente alimentado en nuestro Estatuto de Autonomía explícita e implícitamente con el hecho de que somos la única Comunidad Autónoma junto al País Vasco que no tenemos capital (para que nadie se ofenda), lastra la identidad propia castellana y leonesa, como es normal. Pero el muy bajo perfil del ejecutivo autonómico del PP no lo ha corregido, ya que ha sido incapaz de crear elementos institucionales comunes que aúnen voluntades en las nueve provincias en torno a ellos, lo cual habrá venido bien desde el punto de vista del déficit, pero hay vida más allá de Montoro… ¿o no?

 

Ya sé que no hemos tenido suerte en la parte personal, con los liderazgos mediáticos, que podrían hacer que las personas se identificaran con ellos y, por extensión, con su comunidad, como sucede en otros territorios de España. No hay equipos de fútbol ni de baloncesto importantes en Castilla y León (de hecho no hay ni uno en primera división en ambos deportes) que lleven el nombre de Castilla y León por esas tierras de dios. Tampoco hay figuras que mediáticamente destaquen especialmente (todo el mundo sabe que Fernando Alonso es asturiano, por su acento, y por la marea azul de banderas que arrastra consigo por los circuitos de la F1; Severiano Ballesteros era cántabro, Nadal es mallorquín, hasta Iniesta es castellanomanchego!!!). No. No hemos tenido suerte, de momento, en ese tema. Tenemos grandes escritores, brillantes investigadores, pero ya sabemos que en España eso no cuenta demasiado… El caso es que estas carencias mediáticas no han sido compensadas con un perfil más intenso del ejecutivo autonómico del PP, y en especial por parte de su Presidente, Juan Vicente Herrera, sin ganas de significarse a nivel nacional como han hecho Monago, Revilla o Díaz, por poner tres ejemplos de presidentes de los que todos vosotros sabéis su Comunidad Autónoma.

 

Así que, en definitiva, este 23 de abril volveremos a hablar un poquito de Castilla y León, pero también un muchito del Real Madrid – Atco. Madrid de Champions, del pobre chaval eliminado de Master Chef con su “León come gamba”, y demás cuestiones circenses… porque a alguien le interesa que así sea. Es lo que hay… de momento.

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