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Pienso, luego existo

Julio López

Torturar los datos hasta que confiesen

Final de la crisis... recuperación económica... España va bien... Castilla y León va mejor... creación de no sé cuántos millones de puestos de trabajo de aquí a 2020... Os suena la cantinela... ¿verdad?

 

De un tiempo a esta parte, los distintos altavoces del Gobierno de España y de la Junta de Castilla y León (senadores, diputados, procuradores regionales), los mismos que han estado hibernando durante toda esta legislatura, han despertado de su letargo, y como queriéndose apuntar como mérito casi personal el tan cacareado final de la crisis, aparecen continuamente ante los medios de comunicación para hablar de cifras que parecen avalar el mantra de la recuperación económica y de la creación de empleo. Como si la mejora de las estadísticas fuera un fin en sí mismo, y constituyera el objetivo último de sus políticas. De ahí deducen que la gente es feliz, y ojo del que se atreva a decir lo contrario…

 

Pero, o nos quieren engañar, o simplemente se equivocan... Una cosa es que mejoren las estadísticas, y otra muy diferente que mejore la vida de las personas... Una cosa es que aumente el PIB, y otra que haya más riqueza en las familias. Una cosa es que se cree empleo, y otra cosa es si ese empleo sirve para que las personas puedan vivir con un mínimo de dignidad… A modo de ejemplo, ahí va lo que una persona escribió en mi muro del Facebook ante un debate que tuve con el Consejero de Economía sobre la precariedad del empleo que se crea en Castilla y León. Lo transcribo textualmente (aclarando que ett quiere decir Empresa de Trabajo Temporal):

 

“En la zona norte tenemos el mejor ejemplo... Hoy me llama la ett y curro de tarde, mañana no me llaman y pasado tampoco, me llaman el viernes para currar el lunes de noche y contenta si voy más días porque hay excedentes entonces no cubren con ett porque ya tienen a los fijos. El mes siguiente curro una semana de mañana seguida... Estoy en racha! Pero en todo el mes no vuelvo a currar.... Al final, no tengo trabajo, no tengo dinero, y además de todo eso, vivo con la incertidumbre de saber qué va a ser de mí, porque como me llamen hoy por la mañana para entrar en el turno de tarde y se me ocurra la descabellada idea de estar en el medico y diga que no puedo ir... Joder.... No me vuelven a llamar......”

 

Seguro que todos conocéis decenas de casos similares. Esta persona no figura en las estadísticas como parada, pero supongo que estaréis de acuerdo que vive una situación inaceptable, por mucha creación de empleo que se nos quiera vender. Con un salario ínfimo, con una inseguridad inmensa, al servicio casi esclavo de la empresa, sin derechos, sin ilusiones... Y como ella, hay miles de personas en esa situación en Castilla y León, que no figuran como parados en la Encuesta de Población Activa, pero…

 

Y… ¿qué decir de los castellanos y leoneses que no tienen trabajo? Porque es verdad que el número de parados se está reduciendo de un tiempo a esta parte, pero no es menos cierto que cada vez hay más parados que llevan años sin trabajar, personas que conforme pasan los meses tienen más difícil volver a encontrar trabajo (lo que en análisis económico supone transformar desempleo cíclico en estructural, de carácter crónico, y de muy difícil solución). Personas de mediana edad, demasiado lejos de la jubilación, que en un buen número de casos no tienen posibilidad de reciclarse profesionalmente hablando, y si pudiesen hacerlo, lo harían sabiendo que lo tienen casi imposible para competir con un joven de 25 años. La recuperación económica (si se produjera de verdad) no hará que esas personas recuperen su empleo ¿Con que rostro se les dice que la crisis ya es pasado? De esas personas los voceros de la recuperación no hablan. Ni los mientan. Para ellos no existen.

 

Y, lamentablemente, a la hora de proponer soluciones, ahora que vienen las elecciones, parece que lo importante a la hora de votar son las siglas, y no las ideas. La moda es votar partidos con siglas diferentes y con ideas aparentemente “nuevas”, cuando lo importante no es tanto que sean nuevas o no, sino que sean ideas “buenas”. Y, modestamente, yo aún no he leído ni una sola propuesta en materia económica que me lleve a concluir que con ellas se puede mejorar la vida de las personas que he descrito anteriormente: ni la del parado que lleva años sin trabajar, ni la de la persona que trabaja y es pobre con su salario. Más bien, o son propuestas irrealizables, o son propuestas para mejorar ficticiamente los indicadores estadísticos, pero como la estadística es el arte de torturar los datos hasta que confiesen lo que nos interesa, la verdad es que eso no tiene mucho mérito.

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