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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Regalarse

Hace unos días recibí con mucho cariño un recuerdo de un amigo. Lo coloqué en la estantería de mi despacho. Desde allí, me transmite ánimo y fortaleza, y me invita a seguir trabajando a diario con ilusión y esfuerzo. Por otro lado, si un observador ajeno se fijara en ese trozo de piedra, podría llegar a la conclusión de que soy aficionado a la mineralogía o de que se trata de un material inerte extraído de la cantera por unas manos cuidadosas. Sin embargo, en esa magnífica forma geométrica de yeso cristalizado, yo descubro y evoco la presencia del amigo que ahora se ha ido.

Además, he de reconocer que este post lo ha inspirado el último artículo de Enrique García-Máiquez, del que también me permito la libertad de tomar prestado el título. La Navidad es la época del año más oportuna para agasajarnos con presentes y atenciones. A partir del puente de la Inmaculada las luces festivas iluminan nuestras calles, empieza el ir y venir de bolsas multicolores y se ultiman con prisas los preparativos para las cenas y reuniones familiares. En esos encuentros, el intercambio de regalos se convierte en un momento especial€Ś

Un regalo, aparte de traernos de tienda en tienda dando tumbos por las frías calles de invierno, nos ofrece la oportunidad de regalarnos con él. Si es un obsequio desinteresado, no espera correspondencia. Será, pues, un don gratuito y una muestra externa del aprecio y estima que tenemos hacia la persona que lo recibe. Regalar es dar y darse, porque en el acto de la entrega del objeto va una parte de nuestro yo que busca hacerse presente cuando el otro lo necesite. Un regalo recibido es la presencia ausente del ser querido que nos lo ha prodigado.

Así pues, la presencia y la entrega serán los regalos por excelencia. De ahí que, una reunión familiar se convierta en el mejor de los presentes. La alegría compartida y vivida en familia es un don que todos deberíamos €˜saber saborear€™. Y esto es algo propio de la Navidad, llena de saberes y de sabores.

Y yendo todavía más lejos, el matrimonio, visto así, se convierte en la mejor expresión del regalarse y del darse en plenitud. Cada cónyuge se dona por entero al otro ofreciendo su cuerpo y su alma como gesto de amor y de entrega. Es ahí, y no en otras conductas egoístas, donde nuestra sexualidad adquiere una transcendencia que supera el hecho de la entrega carnal porque colma nuestra existencia y abre la puerta a otras presencias: los hijos. Cuando dos esposos se quieren, se aman y se respetan la unión de sus cuerpos sublima lo terrenal y finito, alzándose hacia lo celeste e infinito.

Para concluir, os invito a ver este vídeo que el Foro de la Familia ha elegido como €œel aplauso€ de su último Boletín Semanal. Se trata de la ansiosa espera de un chiquitín durante el Adviento anhelando que llegue el día de Navidad. Las imágenes hablan más que mis palabras. !Eso sí que es REGALARSE!


Enrique García-Máiquez es columnista de la Revista Misión.

El dibujo se ha elegido de la página de Stock.xchng - the leading free stock photography site, www.sxc.hu

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