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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Peter Pan, Cenicienta y Simba en las aulas

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La Sra. Darling empezó a sospechar que algo raro sucedía a sus hijos, Wendy, Michael y John, cuando descubrió unas hojas secas cerca de la ventana de la habitación donde dormían. Esas hojas no pertenecían a ninguna de las especies arbóreas londinenses…

Peter Pan

No creo que sea oportuno revisar todos los días el suelo de nuestras aulas para comprobar que muchos de nuestros alumnos se han pasado toda la mañana en el País de Nunca Jamás. Unos escolares son soñadores natos, pero hay otros que se asemejan a “Pinocho”, esperando inmóviles a que el profesor ponga en movimiento sus articulaciones y, así, por el impulso ajeno alcancen las competencias básicas como por una especie de embrujo mágico. Además de Pinocho y Peter Pan, podemos encontrar un tercer tipo de escolares que se asemejan al “cerdito que construyó su casa con paja”. Son aquellos que realizan sus tareas rápido, atropelladamente y sin cuidado, esperando alcanzar el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo… Sin embargo todos lo sabemos, eso no es posible: el éxito es el hijo del Sr. Esfuerzo y la Sra. Constancia.

 

Estos Peter Panes, Pinochos y cerditos perezosos representan el 20% de la población escolar, según queda recogido en el informe elaborado por el Dr. Catedrático de Medición y Evaluación Educativas del departamento MIDE en la Universidad de Valencia, Jesús Jornet [1].

 

Cenicienta

Además, en nuestras clases encontramos “Cenicientas” que trabajan y se esmeran día a día, esperando hallar a su “príncipe azul”, su recompensa merecida. Detectamos “tortugas” luchadoras y constantes, que no se desalientan a pesar de encontrarse con “liebres listillas” que se burlan de su trabajo. Descubrimos alumnos que, a pesar de las dificultades, se esmeran cada día por explorar nuevas tierras en busca de los tesoros escondidos de la sabiduría. El 75% de nuestros alumnos, según el Catedrático Jornet, se sitúan dentro de esta horquilla de la media escolar. A muchos de ellos les cuesta seguir el ritmo, pero procuran no perder el compás de la batuta. Sin embargo dentro de este grupo, se encuentra un numeroso número de alumnos que podrían dar más. ¿Cuántos escolares están desaprovechando su talento, su creatividad, su potencialidad?

 

Simba

Cuando Mufasa, el Rey León, le dice a Simba, su hijo: “olvidaste quién eres y así me olvidaste a mí. Ve en tu interior, Simba, eres más de lo que eres ahora. Toma tu lugar en el ciclo de la vida”, le invita a crecer, a buscar, a indagar, a superarse constantemente… Este es el hecho: sólo el 5% de nuestro alumnado está en el sector de la excelencia académica y escolar, ese grupo de personas pondrán luego su talento al servicio de la sociedad dejando una huella imborrable. En Finlandia este alumnado representa el 21% del total.

 

El deseo de saber o la aspiración truncada

He ahí el problema de nuestro sistema educativo, de nuestras aulas, de nuestros colegios. Para corregirlo estamos los maestros y profesores, que dominado los conocimientos y saberes de la materia que enseñamos, hemos de ser los faros y los guías que arrojemos luz sobre los objetos y la realidad social. La luz permite ver y descubrir lo que nos rodea, rompe la necedad de la oscuridad y permite saborear la verdad objetiva de las cosas y de la persona. Así, los profesores somos los capitanes de veleros bergantines y dirigimos a nuestros “pequeños lobos de mar” por océanos desconocidos para ellos. Atracamos en puertos en donde podrán descubrir ciudades, desiertos, selvas y países ignotos... Esto sólo lo podremos realizar si gobernamos con timón firme, y sin injerencia administrativa alguna, la embarcación que gobernamos, proporcionando la serenidad y la certeza a nuestros alumnos de que alcancemos, con trabajo y esfuerzo, lugares que albergan oportunidades para investigar, aprehender, explorar y descubrir magníficos tesoros al alcance del desarrollo evolutivo de cada escolar.

 

El deseo de saber es algo innato en el ser humano. Toda persona, nada más nacer, va abriendo sus sentidos al mundo que le rodea y el entorno, a su vez, le interpela y le pide una respuesta. Será primero en el calor del hogar, con su madre y sus familiares; luego en la escuela, como una extensión natural de su familia, donde el infante buscará aprehender, asimilar y utilizar cada conocimiento nuevo que se le presenta. Sin embargo, en muchas ocasiones, nuestras aulas, en lugar de ser el ámbito en donde el maestro acompaña y guía los sueños, deseos y anhelos de las nuevas generaciones, se convierten en jaulas donde tenemos retenidas a las aves, con sus alas atrofiadas, para que ya no puedan volar [2].

 

Libertad de educación

No conozco ningún maestro que intente calzar el mismo tipo y número de calzado a todos los alumnos de su clase… Entonces ¿por qué nos la Administración Educativa se empecina en imponer a todos los escolares el mismo currículo? ¿Cuántas Wendy queremos tener en nuestras clases esperando a que llegue la hora del recreo para contar a sus amigos su último encuentro con Peter Pan en el País de Nunca Jamás? Cada persona, al igual que Simba, ha de reconocer en su interior la llamada personal a ser lo que de verdad es. ¡Despertemos el deseo por saber y por enamorarse de la verdad!

 

Notas

[1] http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/30/valencia/1359572336_318312.html

[2] Metáfora del poeta brasileño Rubem Alves.

Comentarios

José Javier 08/04/2013 09:18 #3
Macanaz: Entonces, ¿será la Administración Pública la que imponga a los maestros lo que han de enseñar? Entonces, ¿será la Administración pública la que diga a los periodistas de lo que han de informar? Entonces, ¿Será la Administración Pública la que indique a los médicos qué recetar o qué operar?... Sí, la Administración Pública deberá aprobar el currículo escolar en su Parlamento democráticamente elegido y representativo de la sociedad, no de una "aristocracia partidista". Este currículo, en un sociedad democrática y plural, no debería ser único, un sólo camino, un solo tipo de escuela: la compresiva (que por otra parte ya está de capa caída su país de origen, UK): ¿Por qué no puede haber una Secundaria con un modelo teórico, otra con una metodología práctica, otra con un modelo compresivo, otra con un modelo integrado en las empresas... Unas escuelas graduadas y otra unitarias... ¿por qué no se da la capacidad de elección a los jóvenes para que proyecten su futuro? ¿por qué todo ha de venir dado por el Estado? ¿Por qué no se confía en los claustros de profesores y en la posibilidad de desarrollar proyectos educativos válidos para su realidad social? Es obligación del Estado organizar el SE, pero nunca imponer un único modelo en una sociedad plural... salvo que nuestro modelo no sea la democracia. Yo no pretendo imponer mis principio a nadie, pero el estado tampoco podrá utilizar la escuela para conformar la conciencia moral de las nuevas generaciones.
Macanaz 05/04/2013 21:10 #2
La administracion no puede aprobar curriculos pero el autor de este blog quiere imponer constantemente sus ideas a toda la sociedad. ¡Paradójico!
M.P. 03/04/2013 21:54 #1
ME PARECE MAGNIFICO

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