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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Parejas y matrimonios: una interpretación desde las matemáticas

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De un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado a utilizar el término “pareja” en nuestras relaciones afectivas. ¿No os parece raro expresar un sentimiento de amor con un “término matemático”?

 

Hagamos una descripción del par, de los que van a pares. La pareja es un “tú” y un “yo” que establecen una relación recíproca en el preciso momento en el que se vive, no existe el “nosotros” compartido. Los pares van en paralelo hasta el infinito, se relacionan pero nunca se unen, mantienen la equidistancia, son igualitarios. En matemáticas se les analizaría desde el punto de vista de dos funciones linearles paralelas [1], del tipo x+y=3; 2x+2y=2.

 

En la pareja existen tres tiempos: “tiempo de uno”, “tiempo del otro” y “tiempo para estar juntos”. Los vínculos de la pareja son cortoplacistas y no permanentes. Ahora son pareja porque están bien; viven el instante, el momento. El proyecto de vida es individual, no conjunto, aunque dé la apariencia de ser común porque está consensuado. La pareja comparte afectos, casa, cama e incluso hijos; pero tiene cuentas bancarias separadas, tiempos reservados para cada uno de los pares, reparte responsabilidades de uno y del otro, vacaciones individualizadas… En más de una ocasión he oído comentar a una pareja: “Yo me voy a la montaña con mis amigos y tú a la playa con los tuyos”.

 

De este modo la mejor imagen para interpretar el término pareja sería la regresión lineal de dos variables una dependiente y la otra independiente, aunque los términos puedan intercambiarse [2]

 

Por el contrario, el matrimonio se caracteriza por la “común-unión de vida” de un hombre y una mujer con intención de perdurar estable en el tiempo y de cuya unión (que no relación) pueden nacer hijos. La relación “tú-yo” pasa a ser un “nosotros” perseverante en el tiempo. El producto de esa unión de dos personas es la familia que será la comunión de personas cuyos vínculos se caracterizan por la filiación, paternidad, conyugalidad y fraternidad. Así el matrimonio se constituye como el soporte legal de la familia, para garantizar estabilidad y seguridad a los hijos.

 

En el matrimonio, el tiempo siempre es común, la ausencia del otro es una presencia vivida. Se comparte todo, porque se entrega toda la persona, su cuerpo, su alma, su trascendencia, su presente, su pasado histórico y el futuro incierto pero conllevado. Como diría Hegel “unidad sentida, el amor” en donde se tiene “autoconciencia de la propia individualidad y no se es en ella como persona sino como miembro.” [4]. Desde la perspectiva de las representaciones matemáticas recurriríamos a dos funciones de seno y coseno [3] del tipo y=sen(x); y=cos(x).

 

Conclusión

 

Ahora, la moda impone llamarse pareja, pero “todos” desean y quieren casarse, contraer matrimonio. Sin embargo, este es un privilegio de dos personas de distinto sexo, varón y mujer, que deciden unirse y entregarse recíprocamente y que se comprometen a amarse y respetase siempre y a acoger el don de la vida que en la unión de sus cuerpos se pueda originar.

 

Algunas parejas son matrimonio; algunos matrimonios son parejas; algunas parejas y matrimonios no son ni lo uno ni lo otro, aunque el derecho civil “parlamentario” se lo reconozca.

 

Notas

 

[1] Imágenes tomadas de Wikimedia y Wikpendia

[4] G.W. Friedrich Hegel: PRICIPIOS DE LA FILOSOFÍA DEL DERECHO. Trad. Juan Luis Vermal. Col. Los libros de Sísifo. EDHASA. Barcelona, 1999. Pp. 277

 

Comentarios

GIGIA6 19/02/2013 16:52 #6
Nunca me había parado a ver el matrimonio como una ecuación matemática, pero la exposición realizada merece todo mi respeto y admiración. Comparto plenamente la afirmación de que un matrimonio puede ser pareja. En algún momento, y precisamente para gozar de de la compliciadad que les dá ser matrimonio, pueden comportarse como pareja disfrutando.
Cuestiones distintas, nombres distintos. 18/02/2013 18:45 #5
Nadie se debe sentir molesto, porque muchos queremos que a relaciones humanas distintas, se les llamen de distinta manera. Y es que está muy feo imponer las ideas de cada uno a los demás....
Ana 16/02/2013 13:45 #4
Una exposición original, no puedo decir lo contrario. Pero en algo observo, desde hace tiempo que leo este blog, la animadversión en cada uno de los posts hacia las parejas que no son matrimonios, es decir, gente que prefiere vivir su vida sin casarse, pero con alguien, tan respetable como cualquier otra. También, la animadversión hacia los matrimonios entre personas del mismo sexo, que si bien desde el punto de vista personal uno puede estar de acuerdo o no con ello, no creo que merezcan desprecio ni decir que no son "ni lo uno ni lo otro" porque, permítame decirle que muchas parejas y matrimonios homosexuales conservan una relación de amor mucho más limpio que en otros matrimonios o parejas "como Dios manda".
Excelente 17/01/2013 19:36 #3
Muy acertado, porque cuando le llaman a mi esposa "mi pareja", nos entra una mala leshe......
francisca 17/01/2013 09:00 #2
me gusta la manera de presentarlo. es muy importante que seamos conscientes de ello y sepamos actuar en consecuencia
Juanfran 16/01/2013 13:22 #1
Una buena observación en las relaciones sentimentales actuales.Predomina el "yo" ante el "nosotros".Prefiero ser miembro de la unidad del matrimonio.

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