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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

La educación como solución

Esta semana me ha llegado por Twitter un vídeo del que he sentido una envidia que no sabría calificar. El sistema educativo finlandés está de actualidad y en boca de todos. No es para menos. Los niveles alcanzados en todo tipo de pruebas demuestran que Finlandia es un referente a tener en cuenta por todos los países que deseen mejorar la educación de sus ciudadanos.

Los finlandeses tienen un sano orgullo de su sistema educativo y, además, se lo creen. Prueba de ello es este vídeo promocional.



En cambio, en España, después de 26 años de leyes del PSOE, que no socialistas, empezamos a tomar conciencia del desprestigio internacional de nuestro sistema educativo. Es increíble pero la figura del maestro, trabajador, implicado, responsable y centrado en el alumno, ha pasado a ser la del profesor que responde a unas directrices marcadas desde instancias políticas y al servicio de los intereses editoriales. Es una pena, pero la creatividad, el esfuerzo, la responsabilidad y el deber bien hecho han dejado de ser valorados por la sociedad civil, los medios de comunicación y la administración educativa. Es una auténtica desgracia que nuestros hijos, nuestros alumnos, no tengan un buen sistema educativo por la continua injerencia política en educación.

En el programa 59 segundos de TVE también se analizó el sistema educativo Finlandés… éste es el vídeo.



A la luz de todo ello, propongo algunas líneas de debate para que nuestros políticos y la sociedad en general nos tomemos en serio “el problema educativo español”.

1.¿Qué es primero el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones o el deber del Estado a diseñar un sistema educativo?

2. ¿El sistema organización y selección de la función pública del docente no se podría cambiar? ¿Podríamos revitalizar, relanzar y dotar de medios estructurales a la escuela pública para que pueda estar a la altura de las circunstancias?

3. ¿Podría un equipo de profesores funcionarios presentar a la administración pública un proyecto para llevarlo a cabo en un centro escolar determinado? Hasta ahora, los grupos de profesores que convergen en los centros docentes públicos son heterogéneos y llegan allí por un concurso de traslados… Así, se perpetúa el “•privilegio de la antigüedad y los derechos consolidados” y, en cambio, se devalúa la calidad, el esfuerzo, la proyección, la iniciativa, la innovación y el clima laboral del centro educativo. ¿Por qué no se cuenta con la responsabilidad y la libertad de los funcionarios para elaborar proyectos educativos para los centros públicos y facilitarles los mecanismos para llevarlos a la práctica? ¿Por qué un equipo directivo elegido por la administración pública no puede, a su vez, elegir al grupo docente que le ayudará a llevar a término su proyecto de centro?

4. ¿Por qué no se evalúa el desempeño del profesorado y sus innovaciones en el aula para obtener complementos de productividad y méritos para acceder a diversos puestos de trabajo?

5. Los dos principios rectores que gobiernan nuestro sistema educativo son homogeneidad e igualdad, ¿No convendría cambiarlos por los de responsabilidad y libertad? ¿Por qué los escolares no pueden elaborar de forma autónoma y responsable su propio currículo escolar?

6. ¿Cuál es la función de los representantes sindicales en la escuela? ¿Utilizarla como arma política o buscar el bien de los alumnos? ¿Trabajar para dotar a todos los profesores de los medios materiales y sociales necesarios para desarrollar con prestigio y reconocimiento su función docente o prestarse a intereses ajenos al mundo educativo?

En definitiva, nuestro sistema educativo adolece de una burocratización administrativa que lastra la innovación y merma todo espíritu creativo de los maestros y profesores verdaderamente implicados en su labor docente. Además, por si esto fuera poco, en las últimas décadas, el SE ha pretendido una igualdad educativa mediante la homogeneización de los escolares. De ahí que haya olvidado y relegado a último término la dignidad de cada uno de los alumnos y los derechos inalienables de los padres.

Por ello, el nuevo gobierno que emerja de las urnas deberá corregir la deriva educativa a la que hemos llegado. Así, si este nuevo gobierno fomenta la responsabilidad y la libertad de los estudiantes, si facilita la elección del centro educativo a los padres, si dinamiza y actualiza la estructura de la función pública docente y si rediseña la financiación, organización y estructura de los centros educativos públicos, logrará realizar una apuesta por el futuro y el progreso educativo de nuestro país. Todo lo demás sería anclarnos en los modelos educativos decimonónicos.


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