Rodriguez original original

Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Familia y escuela: complementariedad en la subsidiariedad (I)

Famillllia detail

Los aprendizajes que se producen en seno de la familia son asistemáticos, sin objetivos previamente fijados, no son, en principio, intencionales; se producen por ósmosis, por el ejemplo de los padres, hermanos y familiares cercanos: abuelos, tíos, primos.

Escuela y familia son dos contextos distintos, en los que hay diversidad de funciones, distinta organización de las personas, espacios y tiempos. También el leguaje adquiere formas diferentes. En la escuela predomina lo académico y racional –obviamente sin olvidar la comunicación afectiva-emocional que existe en las relaciones interpersonales– se habla y se forma la razón, sin olvidar el corazón. Dicho de otro modo se educa el corazón desde la razón. Inversamente, en la familia predomina el lenguaje afectivo y coloquial: se forja la razón desde el corazón.   

 

Como en toda relación humana en la que hay dos o más personas en juego, no se puede hacer un reparto de funciones o responsabilidades al 50%. Para que una relación entre personas sea exitosa cada una ha de poner toda la carne en el asador: el 100% de implicación. Si bien habrá momentos en los que por las vicisitudes de la vida, una de las partes tenga que sobrellevar más peso que la otra, es una relación disímil.

 

De este modo, en la reciprocidad familia y escuela no es lícito hablar desde la perspectiva del cliente o usuario: “tú me das, yo pago”; por el contrario, se produce una vinculación de cada una de las partes como ‘co-propietarios’ o ‘co-partícipes’ del proyecto; es decir se presupone un compromiso personal con el objetivo común: la educación del hijo/alumno.

 

La escuela, el segundo lugar donde se produce el proceso de socialización del niño, es el lugar donde se pone en práctica, se ejercita y se experimentan todos los aprendizajes que se aprendidos en la familia. Sin este aprendizaje previo en el hogar, la escuela tiene poco o nada que hacer. Estos aprendizajes de habilidades, conductas y actitudes los denomina Sam Redding con el concepto “currículo del hogar”.

 

Por ello, una de las primeras reivindicaciones políticas que habría que hacer es la concesión de un permiso laboral remunerado para la asistencia a cursos de formación para padres en el colegio de los hijos, jornadas de puertas abiertas de los colegios, tutorías y reuniones de clases. Esta demanda debería ser efectiva y orquestada a unísono desde las asociaciones familiares, desde los sindicatos de la enseñanza, desde las organizaciones empresariales de la educación y desde los programas políticos de los partidos.

 

Continuaré la semana que viene…

 

Imágenes de http://www.freeimages.com/

Comentarios

GIGIA6 06/02/2015 15:40 #6
Un artículo que resalto lo obvio. Resulta sorprendenteque en los momentos actuales haya que hablar y poner en evidencia algo que es tan antiguo como la humanidad. La familia y la escuela son complementarias entre si. Una no puede actuar sin la otra por lo que padres y educadores (entendidos estos ultimos como, maestros, profesores, entrenadores etc.) deben viajar en el mismo tren, y con el mismo destino. Felicidades al autor
maria pilar 05/02/2015 12:26 #5
Exacto J.J. No lo uno sin lo otro. Nos hemos acostumbrado, mal acostumbrado a dejar en manos del colegio la educación de nuestros hijos, cuando lo principal lo educas en casa, en la familia. Educar , en familia, aprender conceptos , en el colegio. Básicamente.
Polox 04/02/2015 22:02 #4
Magnífico. Hasta que no comprendamos que la educación es tarea, en primer lugar, de la familia, de nada van a servir las reformas educativas y los enormes presupuestos dedicados a educación. Gracias, J.J.
Vicente. 04/02/2015 20:30 #3
Una vez más, un post lleno de sentido común y racionalidad, que es precisamente lo que le falta a nuestra clase política a la hora de acercarse al ámbito educativo. Todos por intervencionismo y pánico a la familia: unos, por ideología y rechazo de esta institución natural (la familia no debería existir, y menos en educación: hay que erradicarla); otros, por desinterés y desconfianza (no nos compliquemos demasiado la vida y no dejemos que se "crean" los amos). El autor acierta porque pone en el centro a la persona: el alumno, los padres, los maestros; no a las normas, las reglas o las instituciones. Educar como relación, no como técnica, por buena o bienintencionada que fuera. Por eso, por poner a la persona en el centro y porque la buena educación es un bien para toda la sociedad, no es descabellada la propuesta del autor. En una sociedad seria y responsable sería lo más lógico: sería una inversión, no un gasto.
José Luis Amat 04/02/2015 20:15 #2
El artículo se lee del tirón y con sorpresa. Sorpresa, porque hace unos años, este artículo era innecesario, ya que no había ninguna duda sobre la familia como pilar fundamental de la sociedad. Ahora, sufre tanto ataques la familia, que hay que ofrecer información para defenderla, ofreciendo espacio para la reflexión. Excelente colaboración.
José Luis Amat 04/02/2015 20:15 #2
El artículo se lee del tirón y con sorpresa. Sorpresa, porque hace unos años, este artículo era innecesario, ya que no había ninguna duda sobre la familia como pilar fundamental de la sociedad. Ahora, sufre tanto ataques la familia, que hay que ofrecer información para defenderla, ofreciendo espacio para la reflexión. Excelente colaboración.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: