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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

El deseo de aprender: educación y enseñanza contextualizada

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Eduardo Punset en su conversación con Ken Robinson, autor del libro “El elemento”, explica los fundamentos de una educación creativa, ilusionante o centrada en aquello para lo que tenemos cualidades innatas, aquello para lo que nos sentimos cómodos. Ahora bien, el aprendizaje y la educación requieren, además, esfuerzo, constancia y ascesis de la inteligencia.

Hace algunos días, un compañero de trabajo me dijo que no utilizara en un escrito el término “ascesis de la inteligencia” y como iba a ser un documento conjunto, lo eliminé. Creo que me equivoqué. La ascesis, lo ascético es la práctica y la perfección espiritual y, aplicada a la inteligencia, se podría decir que es el esfuerzo por buscar la perfección de la razón, lo cual exige mucha honestidad y humildad. Sí, la educación y la enseñanza exigen inteligencia por parte del educador y del educando, demandan creatividad, pensamiento divergente y alternativo… No basta simplemente con el disfrute con aquello que hacemos, se precisa, al mismo tiempo, dedicación, constancia, esfuerzo sinfín y un deseo constante de superación personal.

 

Si bien, no debemos olvidar que la educación del deseo implica demorar la recompensa, tiene sus límites, no todo deseo es factible, requiere mucho realismo y conlleva algunas tragedias. Vivimos en una sociedad de lo rápido e inmediato: si se tiene una duda, la Wikipedia; si no hay comida, fastfood; tengo que vestirme, “Prêt-à-porter”… Dilatar un tiempo la consecución de lo anhelado prepara para el esfuerzo y la constancia en aquellas tareas que lo exigirán y fortalece a la persona dotándola de mayor tolerancia a la frustración. La pedagogía del deseo en positivo es algo que, en los últimos años, se ha olvidado en el mundo de la educación. El deseo despierta en el ser humano la esperanza, la trascendencia, el amor al trabajo bien hecho, el ánimo por cumplir nuestras responsabilidades cada día con mayor perfección y esmero.

 

Sam Redding (2000), autor que cito habitualmente en este blog, recomienda a los padres que, para sentar las bases para el posterior desarrollo del currículo escolar, se precisa la implantación de un currículo propio del hogar. Este currículo se lleva a cabo de manera contextualizada y en situaciones educativas reales. Entre otras cosas analiza una serie de actividades, actitudes y hechos cotidianos que coadyuvan al éxito escolar de los hijos:

 

  • Las conversaciones en casa sobre diversos temas de actualidad, las comidas en familia en el que se comente el día a día de los hijos, donde con naturalidad cada uno exprese sus vivencias, sus sentimientos y sus ideas. No se necesitan programar estas conversaciones, surgen de forma habitual si se propician los encuentros en familia.

 

  • Los escolares que mejor rinden son aquellos que han interiorizado una serie de límites y los viven sin necesidad de nadie se los recuerde. Para ello, los padres han de estimular el uso productivo del tiempo y proporcionar experiencias de aprendizajes como algo natural en la vida familiar: visitar museos, salidas al campo en familia, viajes para conocer ciudades, observar los acontecimientos de la naturaleza, utilizar un vocabulario rico y preciso… No consiste en tener muchas actividades extraescolares, más bien la clave reside en hacerlas en familia.

 

  • Aquellos padres que marcan metas a sus hijos les ayudan a centrar sus esfuerzos. Así los niños aprenden a diferenciar lo que es importante de lo que es secundario. Claro está, estas metas han de adaptarse al periodo evolutivo. A un niño que empieza a andar, la meta sería avanzar sin caerse una serie de pasos. A un niño de tres años, ayudar a colocar las servilletas al lado del plato. A un niño de cuarto de primaria, dejar en orden su habitación antes de salir al colegio. A un chico de secundaria, aprobar todas las asignaturas para tener un verano de lujo. Al de bachillerato, ayudarle a proyectarse y verse ejerciendo aquella profesión que tanto anhela.

 

  • Las rutinas diarias proporcionan seguridad a los hijos en la medida que les anticipan lo que va a pasar después. Una cierta homogeneidad en el horario de lunes a viernes les facilita su organización del tiempo e interiorizan una forma habitual de proceder para la organización de sus estudios. Luego, la organización libre y versátil del fin de semana les prepara al mismo tiempo para enfrentarse a lo nuevo, al cambio, al imprevisto. El futuro es siempre incierto pero siempre viene cargado de esperanza.

 

Redding denomina a este ambiente y clima familiar el “currículo del hogar”. Se trata de una educación contextualizada. Estos hábitos familiares contribuyen sobremanera y despiertan el deseo por aprender, por saber, por conocer cosas nuevas, por experimentar, por descubrir, analizar, estudiar.

 

Ahora bien, la pregunta surge de forma inmediata: la escuela ¿no podría desarrollar un estilo de aprendizaje y de enseñanza similar? ¿Qué cambios se deberían producir en los colegios para que el aprendizaje contextualizado, en situaciones reales de aprendizaje, se pudiera llevar a cabo?

 

La mayoría de la enseñanza que ahora se lleva a cabo en nuestros colegios es mediatizada y descontextualizada y se implementa a través de la colaboración (imposición) del libro de texto. Además, el currículo escolar es cerrado, único, no está abierto y está “tele-dirigido” por la Administración… Sin embargo, recuerda y haz memoria, querido lector, a aquellos maestros que te dejaron huella y de los guardas un buen recuerdo ¿Con qué profesores “aprehendiste” más? ¿No son aquellos que despertaron el anhelo por conocer cosas nuevas, aquellos que cada día implementaban nuevas estrategias en el aula y utilizaban metodologías contextualizadas y al mismo tiempo marcaban unas pautas para integrar todo el conocimiento con el esfuerzo, son sistematicidad y ascesis de la inteligencia?

 

Hoy, muchos ayuntamientos brindan la posibilidad y facilitan a los docentes la gestión del territorio para que estos puedan integrar la ciudad en la escuela, para que el acceso a los museos, a los lugares de interés ciudadano, al patrimonio histórico de la ciudad sea factible en horario lectivo… Y muchos maestros y profesores aprovechan estas oportunidades. Así, desde una enseñanza contextualizada, sin mediación del libro de texto cerrado, se descubre el “currículo escolar” en el libro de la naturaleza y en la vida en la ciudad. De este modo se despierta en los niños y jóvenes el deseo por conocer, por saber, por descubrir, por innovar, por crecer y ser mejores personas al servicio de la sociedad.

Comentarios

Roger Vivier flats 11/06/2015 02:47 #4
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José Luis 11/10/2013 17:19 #2
Me pregunto que si después de dos mil años de existencia, no hay en la educación unas pautas que estén demostrado que funcionan. Tal vez porque no hay un solo patrón y porque se puede llegar a la excelencia de diferentes formas. Pero por razones que desconozco, tal vez, por mis escaseces, no entiendo que haya que estar a estas alturas todavía experimentando, mientras que hay algunos empecinados en procedimientos fracasados.
Vicente 11/10/2013 09:13 #1
Excelente post, como es habitual. La propuesta implicaría una saludable revolución en la enseñanza, acercandola a la idea de una educación global, no compartimentada entre familia y escuela. Tendría la virtualidad de poner a la familia en su lugar: el centro del sistema. Por eso mismo me temo que muchos no lo permitirían.

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