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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

El derecho de educación y la libertad de educación

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“Dadme un buen maestro y él improvisará el local de la escuela sin falta, él inventará el material de enseñanza, él hará que la asistencia sea perfecta; pero dadle a su vez la consideración que merece” declaró Manuel B. Cossío en la conferencia titulada “EL maestro, la escuela y el material de enseñanza” pronunciada en Bilbao en 1905.

Los primeros y principales agentes, responsables y actores en el proceso de enseñanza son la familia, el docente y el escolar. De este modo, la LOE 2/2006 en el Art. 3.b reconoce a los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos, si bien es cierto, que en articulado posterior dejó esta declaración de intenciones en el cajón del olvido. Algo parecido planea en el horizonte de la LOMCE.

 

El segundo agente educativo es el centro escolar y sus profesores. Aunque el texto legal en vigor hable de autonomía docente y de los centros hasta en 31 ocasiones, lo cierto es que tanto en la LOE 2/2006, como las cuatro anteriores de la democracia, se establece un ordenamiento educativo monolítico, anclado en el modelo de la revolución industrial y el movimiento ilustrado, estatalista, unitario, cerrado, obligatorio y no abierto al cambio y la innovación.  El proyecto LOMCE no afronta el problema de apertura, libertad y corresponsabilidad en la educación, sigue anclado en el viejo modelo decimonónico.

 

El tercer agente es el propio escolar, cada uno de nuestros hijos y nuestros alumnos. El desarrollo de la persona y de la personalidad de cada educando escolarizado en un centro de enseñanza ha de ser el centro, la finalidad y la meta del Sistema Educativo de un país y de toda la Administración Pública. No lo podemos olvidar, porque el respeto a la persona exige de los profesionales de la educación un esfuerzo, una delicadeza y una honestidad especial que no cese en la búsqueda de la verdad.

 

La libertad de educación exige, al mismo tiempo, la libertad de enseñanza. El que las familias puedan elegir centro educativo para sus hijos implica, a su vez, que los maestros y profesores, desde sus órganos colegiados, puedan optar por el modelo metodológico, organizativo y didáctico que ellos decidan, siempre y cuando se respete el marco constitucional. ¿Por qué todas las escuelas han de ser comprensivas, graduadas, estructuradas y con un único currículo? ¿No hay otros modelos posibles igualmente válidos y contrastados desde la evidencia social y empírica? ¿Por qué cerrar las escuelas rurales, si con un maestro entregado a su tarea, los alumnos pueden alcanzar las competencias básicas de Educación Primaria?

 

Durante más de 110 años, desde 1857 a 1970, estuvo vigente una sola ley orgánica de educación, la conocida Ley Moyano. Dos dictaduras, dos repúblicas y varias monarquías han educado a sus futuras generaciones con una ley que ordenaba la enseñanza primaria, secundaria y universitaria. Este texto legal, de apenas cinco folios, ha facilitado la creación de Centros Pedagógicos, la Institución Libre de Enseñanza, el colegio Estilo de Josefina Aldecoa, las escuelas Pías de los hermanos Escolapios, las escuelas taller de los Salesianos… Modelos diversos que han inspirado a educadores de la talla de Manuel B. Cossío o al maestro Martí Alpera que importó desde Francia el “Cuaderno de Rotación”.

 

Los padres sólo podrán elegir si la realidad educativa cuenta con modelos atractivos, diversos y validados por informes y evaluaciones contrastadas por parte de la Administración Educativa. Los padres quieren lo mejor para sus hijos y por ello la Administración Pública ha de confiar en sus decisiones. Asimismo, los profesionales del mundo de la educación, maestros, profesores y docentes, tienen suficiente capacidad y preparación para afrontar el reto de la libertad de currículo y no cabe duda que la Administración deberá confiar y contar con ellos.

 

El desprestigio actual del Sistema Educativo español se debe, en la mayoría de los casos, a la irrupción e intromisión e la Administración Educativa en el triángulo de la educación: padres, alumnos y maestros. El poder político ha utilizado, y sigue utilizando, a la Administración Pública como eje vertebrador, unificador y adoctrinador del todo el sistema; una mala herencia de la dictadura franquista.

 

Los padres reclaman libertad… los maestros y profesores, también. Esa es y será la gran fortaleza de la educación en España.

 

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Nota

La fotografía se ha tomado de www.minube.com/rincon/monumento-al-maestro-a66537

Comentarios

Vicente 20/03/2013 23:29 #1
Excelente post, como de costumbre. La conclusión final sobre el desprestigio del sistema educativo español me parece muy acertada -puro sentido común; razón aplicada a la realidad de los hechos, no ensoñaciones ideológicas-. La libertad debe ser un principio del sistema, no de parte de los actores, como ha sucedido hasta ahora: se anulaba la libertad de las familias y de los titulares en aras de la libertad de los profesores o de la planificación administrativa. Finalmente, me ha gustado la reivindicación de la libertad de los maestros y profesores que, en mi opinión, había estado secuestrada por los dogmas de la "corrección educativa" de los gurús de la psicopedagogía. Muy bueno, José Javier. Con mucha gente así, volverá a imperar el sentido común.

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