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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Educar la afectividad en el hogar

Querido lector, hoy te propongo, y me propongo, un ejercicio de auto-reflexión sobre la educación de los afectos en nuestras casas. Nosotros, los padres, somos los primeros responsables de la educación afectiva de nuestros hijos y ese deber no podemos ni debemos eludirlo.

Este post, presentado a modo de cuestionario, pretende ser una reflexión en voz alta sobre cómo podríamos contribuir en primera persona a mejorar el clima afectivo en nuestros hogares y nuestras familias. Efectivamente, como dice mi mujer: “tú escribes mucho, pero luego… poco o nada”. ¡Y qué razón tiene! La educación de las emociones y de los afectos empieza por uno mismo y es una tarea pendiente de mejora y permanece vigente mientras vivimos.

 

Así que me he puesto manos a la obra y en vez de realizar un discurso teórico sobre la afectividad, me propongo, y te propongo, un ejercicio de autoevaluación. He descrito algunas conductas que mejoran el ambiente afectivo y, si lo crees conveniente, puedes responderlas valorando cada una de ellas de 1 a 4; el valor inferior indica que es una conducta poco habitual y el valor más alto que es un hábito adquirido. Se puede anotar cada puntuación en una hoja de borrador y sumarlas al final. Luego, el resultado se puede comparar con la escala interpretativa que indico en las notas.

 

CUESTIONARIO

 

1.    En mi hogar hablo con serenidad y fomento un ambiente tranquilo.  Si alguna vez hay una salida de todo, la respuesta que doy es de equilibrio, armonía y calma, con palabras de aliento y sin guardar un silencio acusador. Luego, cuando se hayan calmado los ánimos, se busca solucionar el conflicto.

1    2    3    4

 

2.    Reconozco mis errores. Pido perdón por mis equivocaciones a mi cónyuge y a mis hijos. Los hermanos también se disculpan entre sí. El que pide perdón por un error forja una actitud vital de aceptación de sí y del otro en cuanto que es persona.   

1    2    3    4

 

3.    Reconozco mis emociones, sentimientos y deseos. Este es el primer paso para poder identificar el estado emocional de las personas con las que convivo y para generar una actitud positiva de empatía hacia todos los miembros de mi familia.

 1    2    3    4

 

4.    En mi casa las manifestaciones de cariño y aceptación son espontáneas y frecuentes entre los cónyuges, entre padres e hijos y entre los hermanos.

 1    2    3    4

 

5.    Doy importancia a las cuestiones que preocupan cada miembro de la familia, pregunto sobre cómo han ido los acontecimientos del día a todos los miembros de mi familia.

1    2    3    4

 

6.    Cuando hay un conflicto, procuro hablarlo, expresarlo y solucionarlo con la persona adecuada, no echando la culpa al otro de mi infortunio.

1    2    3    4

 

7.    Guardo un equilibrio proporcionado entre la espontaneidad y la prudencia afectiva. Es decir, no me dejo llevar por la primera emoción, ni tampoco desaparezco o huyo para evitar problemas.

1    2    3    4

 

8.    Disfruto con mi familia en casa, en el campo, paseando y jugando con todos juntos.

1    2    3    4

 

9.    Pido las cosas por favor y doy las gracias. Felicito cuando la comida ha sido preparada con amor y disfruto de ella con agradecimiento. En casa, doy lo mejor de mí, contribuyendo con amor y esmero, buscando hacer de mi hogar un lugar agradable en el que se desea vivir.

1    2    3    4

 

10. Respeto la intimidad de mis hijos. Para entrar en una habitación llamo primero a la puerta.

1    2    3    4

 

11. Procuro ser un constructor de mi familia en positivo. Alago siempre a mi cónyuge con la palabra y con la mirada. Felicito y valoro a mis hijos por lo que hacen y por su esfuerzo continuo por mejorar.

1    2    3   4

 

12. Procuro que en mi casa reine la alegría, la amistad y la confianza,  evitando que sea un cuartel de caras amargas.

1    2    3    4

 

13. Con mis hijos adolescentes, busco la negociación y el compromiso por ambas partes. Hablo con ellos y trato de llegar a acuerdos dialogados. La obediencia por amor es mejor que la obediencia por temor.

1    2    3    4

 

14. Evito satisfacer los deseos de los hijos a la primera. La espera y la paciencia para colmar lo anhelado propicia que se valore más lo deseado.

1    2    3    4

 

NOTAS

 

Las preguntas son de elaboración propia. Tal vez falten algunos aspectos. Pero el objetivo es la reflexión. Esta podría ser una escala interpretativa del resultado:

 

·      Entre 42 y 56 puntos, Progresas Satisfactoriamente;

·      Entre 28 y 42 puntos, Progresas adecuadamente;

·      Entre 14 y 27 puntos, Necesitas Mejorar;

·      Menos de 14 (que es imposible) Tienes un problema.

 

(Foto de www.sxc.hu)

 

 

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