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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

¿Día universal de los derechos del niño o de la infancia?

Hoy, 20 de noviembre, se está conmemorando el día de los derechos del niño. Es una apuesta arriesgada, ya que en nuestras ciudades hay algunos grupos políticos, mediáticos y culturales que no defienden TODOS los derechos de la “infancia”, sino solo algunos y estos de forma interesada. Vamos por partes.

PRIMERO: Debido al imperio dictatorial del lenguaje tan políticamente correcto como decadente, se olvida un principio elemental del derecho: los sujetos pasivos y activos de los derechos son las personas físicas o jurídicas. Así, cuando se denomina a la Declaración de los Derechos del Niño (DDN), derechos de la “infancia”, se la vacía de contenido, pues la “infancia” no es persona ni física, ni jurídica, es una entelequia de lo social. Infancia, como vocablo “correcto, inclusivo y global”, prima lo “social” sobre lo humano, así la persona queda mellada, erosionada, supeditada a lo impuesto desde agentes externos; de este modo los que más tienen que perder son los más débiles e indefensos: los niños. A pesar de lo que algunas administraciones públicas están proclamando, la ONU, con buen criterio,  mantiene el nombre “Declaración sobre los Derechos del Niño”. ¿Por cuánto tiempo?

 

SEGUNDO: El 20 de noviembre de 1959 la Asamblea General de la ONU aprobó la DDN y, en el Principio 4 de esa redacción, se indicaba que han de recibir “tanto a él (el niño) como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal como postnatal”. Sin embargo, 30 años después, una mano invisible borró, tachó, ignoró algunas palabras de este principio. En la nueva redacción de 1988, apartado d) el artículo 24 sólo se reconoce que se ha de “asegurar atención sanitaria prenatal y postnatal apropiada a la madre”. ¿No se trata de una declaración sobre los derechos del niño y se deja sin citar expresamente a niño por nacer, al “nasciturus”?

 

Esa mano que aniquiló y despreció los DDN los derechos sanitarios del gestante sigue hoy planeando en nuestro horizonte desde el del lenguaje tan políticamente correcto como decadente. ¡El primer derecho de todo ser humano es nacer!

 

TERCERO. El en concepto del derecho y su reflexión filosófica, todo derecho va intrínsecamente unido a un deber, así como todo deber implica de suyo un derecho. Si hacemos una búsqueda de palabras en ambas declaraciones, sólo se habla de derechos. ¿Qué está pasando a los “hombres y mujeres” de hoy, tan poco críticos con los sofismas y falacias de una clase políticamente correcta? Parece que algunos permanecemos embobados alrededor de los efluvios encantadores de los rituales de Baco, soñando con elucubraciones rousseaunianas, bailando al son de la “música de género”. ¿Acaso los niños no tienen el deber de respetar a sus padres y cuidar la ciudad y la naturaleza en la que viven? ¿Quizá la “infancia” no tiene la obligación de aprovechar los recursos económicos que la Administración Educativa pone a su disposición en la Escuela? ¿A caso no deben respetar la autoridad del maestro?... (El concepto de infante que maneja la DDN es toda persona que tiene entre 0 y 18 años).

 

CUARTO. Como dice Tonucci, los niños están cansados de estar solos, desean tener hermanos para compartir, para aprender, para jugar. El don de la fraternidad es un regalo que sólo pueden ofrecerlo los padres a sus hijos. Sin embargo en nuestra cultura prevalecen otros “valores”: tener una casa, dos coches, dos trabajos estables y fijos, vacaciones, ocio… y luego, si llega el hijo, este será como un lujo bien vestido al que mostrar en el escaparate del estatus social. Una sociedad económica, de consumo e individualista, que sitúa al niño en la cuenta de resultados en la columna del “debe” y le se omite en la zona del “haber”, es una sociedad sin futuro, sin horizonte, sin esperanza. ¡Así nos va! 

Comentarios

Pablo 21/11/2013 23:06 #4
El mejor regalo para un niño es una familia unida, que le transmita valores auténticos y donde aprenda a ser mejor persona.
JB. 21/11/2013 18:06 #3
Es curiosa la histeria con la que esta sociedad bienpensante defiende luego los derechos de los más débiles: niños, minusválidos, ancianos... Y sin embargo nunca se ha sido tan beligerante en la eliminación de niños no desados antes de nacer, hijos frustrados por presentar anomalías en las ecografías, fomento de la eutanasia para enfermos o ancianos... Creo que da para un análisis, cómo se airean tanto los derechos que se conculcan por parte de las mismas personas. Las bienpensantes, las correctas, las que siempre tienen razón.
Vicente 21/11/2013 00:54 #2
Excelente post. Contundente, con la fuerza de la razón. Inteligente, con la sabiduría de la humanidad. Documentado, con la pasión del que busca la verdad. Mientras haya gente así, los que utilizan el lenguaje políticamente correcto para disfrazar la realidad y lograr imponer sus intereses ideológicos lo van a tener muy, muy difícil.
José Luis Amat 20/11/2013 08:49 #1
Siempre me ha preocupado la demagogia en la que vivimos, "memes" acertados, arrasan con la verdad, con la claridad de ideas y con lo que haga falta y muchas personas los valoran positivamente y los defienden pese a que actúen en su contra causándoles perjuicios. Ante eso, es necesaria Verdad y que cada uno elija, aunque a veces nos surja la desesperación. Gracias por el post.

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