Rodriguez original original

Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Cultura de familia, cultura de progreso

Unos días antes de morir, Severiano Ballesteros dijo a su doctor: "los hijos te van a dar alegrías que compensarán y superarán cualquier otra cosa en la vida. No olvides. Solos venimos y solos nos vamos, pero en el camino, lo único que tienes es tu familia. Cuídala". El Dr. Belda acaba de ser padre.

En muchas ocasiones nos afanamos en vivir o representar un estilo de vida que no nos satisface ni nos llena de felicidad. Las modas, el trabajo o la situación social en la que nos hemos acomodado nos obligan a vivir ajenos a lo esencial. Adoptamos conductas en boga, pretendemos la absoluta seguridad ante un futuro incierto, buscamos un ocio impuesto por la moda... No obstante, en momentos de claridad y tranquilidad, percibimos qué es lo esencial en nuestra vida, nuestro primer valor. Basta echar mano de nuestro bagaje de recuerdos de la infancia y descubriremos aquellos grandes momentos que han dejado una huella profunda, una impronta que nos ha aportado la seguridad, la estabilidad y el arrojo para afrontar situaciones difíciles. Todos esos recuerdos son vivencias relacionadas con nuestra infancia, con nuestros padres, con nuestra familia.

A esto mismo hacía referencia Pilar Rahola en un artículo publicado en La Vanguardia en septiembre de 2011. “La familia –afirma Rahola–  no sólo no está en decadencia, sino que cada día nos casamos más y estamos más encantados de formar familias.” Más adelante, declaraba que “a la mayoría de mortales la familia nos aporta la primera lección de la convivencia, nos da los instrumentos para avanzar en la vida, nos dota de un caudal de amor que nos refuerza y, cuando todo falla, nos recuerda que ahí está, como una red sólida que siempre nos acoge. La familia es una gran institución, auténtica escuela de la vida, el lugar donde refugiamos los miedos y compartimos los anhelos.” ¿Podría haber dicho algo más? Sí, que, a veces, la familia también se convierte en “una cárcel, pero eso no habla mal de la familia, sino de quienes la utilizan para destruir y destruirse”. Cuando una familia falla, no es la institución la que fracasa o es disruptiva, más bien es la propia mezquindad humana y la miseria del hombre la causante del mal.

“Si el futuro de la humanidad pasa por fortalecer la familia como institución natural, como hábitat natural donde cada persona nace, aprende a relacionarse, donde se es querido por lo que es, España tiene muchos deberes por delante,” escribió José Luis Requejo en octubre de 2011. Sí, es cierto, las instituciones públicas tienen una gran responsabilidad a la hora de crear, propiciar y facilitar los medios para construir un ambiente proclive a la cultura de familia y de progreso social. Pero, también es cierto, que el mundo empresarial, y en concreto aquellos gerentes y responsables de los medios de comunicación y de la publicidad, juega un papel clave en la vida social de un país.  

Las empresas se gastan millones de euros en publicidad cada año y los directivos podrían optar por aquellos sketch que, además de maximizar las ventas del producto específico, tuvieran en cuenta los mensajes ocultos y sutiles del reclamo publicitario. Cabe realizarse esta pregunta ¿los mensajes utilizados en los anuncios de televisión presentan la familia como algo atractivo? O, casi mejor esta otra, ¿exaltan estilos de vida individuales, independientes y autónomos? Obviamente, si quisieran que su empresa tuviera rentabilidad a corto y largo plazo a la vez, optarían por lo primero. Además, a la hora de publicitar un producto, no todo está justificado por el fin de alcanzar el mayor número de ventas. Las imágenes, las secuencias y los montajes de los breves sketch de televisión provocan multitud de afectos, sentimientos y valores. Aquí dejo dos ejemplos de distintas formas de publicidad de productos similares. Los he tomados del último informe de Social Trends Intitute: Sustainable Demography Dividend.

En el primero se descubre importacia social de la familia y la promueven como algo atractivo y bueno, al tiempo que ponen en valor el producto empresarial. Sobran mis palabras, la fuerza de la imagen lo dice todo.

 

En cambio, este segundo anuncio fomenta estilos de vida que pueden suponer un riesgo para la salud física y psíquica de nuestros jóvenes. Proponen una forma de vida que busca la satisfacción inmediata y el deseo de experimentar altas emociones y vivencias fuertes. Así, se transmite, por el empuje de la imagen, que lo que importa es el presente, el “carpe diem”, y se pone el énfasis en valores efímeros, pasajeros y no perdurables. Se vende con mentira y, lo peor de todo, la mayoría de los consumidores adultos somos conscientes del engaño.

 

Finalmente, os invito a leer el artículo del Dr. Cristóbal Belda “Ultima Conversación”, El País, mayo de 2011.  Al final de la vida, como nos recuerda “Seve”, no importa cuántos “hole in one” hayas conseguido, sino la huella que has dejado impresa en aquellos que más te importan: tu mujer y tus hijos.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: