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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

ÂżQuieres sexo?

La semana pasada mi hija mediana llegó del colegio con unos €œdeberes€ para mi mujer y para mí. Me indicó que los debíamos hacer los tres juntos: mamá, papá y ella. El enunciado de la primera pregunta de la tarea era €œÂżQué es sexo? ÂżQué es sexualidad?€ !Felicidades al colegio! No sólo están respetando el principio de que los padres somos los primeros educadores de la afectividad y de la sexualidad, sino que también, nos están obligando a cumplirlo.

Aunque ya habíamos hablado de sexualidad en varias ocasiones, ahora mi hija tenía que poner por escrito lo que conocía. La conversación, en esta ocasión, duró varias horas. Al final, los tres nos sentimos orgullosos de haber compartido esa magnífica experiencia. Sin embargo, esta situación no es común en la mayoría de las familias españolas. Según los datos de INJUVE, publicados por suplemento ABC FAMILIA, resulta que la principal fuente de información que tienen nuestros chicos sobre sexualidad es el profesorado y los amigos. Éste es el gráfico: Datos en %

Es decir, sólo el 26,5% de nuestros jóvenes reciben una educación sobre sexualidad de la fuente originaria: los padres. En cambio, tres de cada cuatro menores reciben esta información de otras fuentes.

SEXO Y SEXUALIDAD
Muchos son los tratados que intentan abordar de forma €œcientífica€ este tema, pero este enfoque, aquí no procede. Un buen punto de partida para comenzar una conversación con nuestros hijos adolescentes podría ser la pregunta Âżtú qué prefieres sexo o sexualidad? Nos sorprenderían las repuestas que nos pueden dar.

Y es que los padres deberíamos ser conscientes de que una de las propuestas comunes entre nuestros adolescentes, cuando salen de noche, es: Âżquieres sexo? Así, de la misma forma que juegan un partido de baloncesto o preparan un baile o se lanzan unas €œmiraditas€ inocentes tomando un €œalgo€ en una discoteca para menores€Ś también existe la posibilidad de que un €œuno€ le diga a un €œotro€: Âżquieres sexo?

Todos nacemos con un sexo definido. En el momento mismo en que el espermatozoide fecunda un óvulo se determina el sexo: varón o hembra. Cuando caminamos por la calle nos encontramos con personas que son hombres o mujeres. A pesar de ello, nuestra cultura actual ha construido unas formas y estilos de vida que, en algunos casos, impiden esta diferenciación.

De forma muy rápida y sin ánimo de ser exhaustivo, el sexo es el producto de un encuentro genital entre dos seres vivos sexuados. En otras palabras, sería como un ejercicio gimnástico sin transcendencia, un deporte, un pasar el rato, un trasvase de fluidos de un cuerpo a otro. En este caso, la información e instrucción que se debe facilitar a los hijos tendrá una función preventiva y defensiva. Así, se presupone que €œcomo lo va hacer€, deberá tener acceso a toda clase de métodos que le puedan prevenir de las ETS y de los embarazos imprevistos. Este estilo de vida presupone múltiples contactos sexuales en distintas ocasiones, formas y contextos diversos.

Por el contrario, la sexualidad es el significado que damos al acto humano de donación corporal mutua y plena. Así, insisto otra vez, de forma muy breve, la educación que se debería fomentar en este caso será aquella que facilite una actitud pro-activa. Esto es, conocer toda la información disponible sobre sexo y sexualidad, ahondar en el proceso de la afectividad y las fases del enamoramiento y, sobre todo, transmitirle que su cuerpo es una obra de arte irrepetible, única y bella. Por ello, los padres habrán de explicarle que lo ha de entregar con libertad, responsabilidad y respeto a aquella persona a quien ama de verdad y para siempre.

He ido muy rápido y de puntillas en todos los temas. Pero, en definitiva, este es mi consejo a todos los que somos padres:

1. Habla con tus hijos de sexualidad desde muy temprano, cada edad tiene su modo, información y medios.
2. Infórmales de todo aquello que se van a encontrar en su entorno social. Conversa con tu hijo, escúchale y dale seguridad.
3. Demanda y exige al centro educativo donde estudia tu hijo que te pidan consentimiento explícito cuando se aborden en el aula estos temas por €œespecialistas€.
4. Pero, sobre todo, fórmate tú para que ejerzas esa función irremplazable con la mayor serenidad, oportunidad y calidad posible. Nadie te podrá sustituir.

Para saber más:

ABC FAMILIA, suplemento número 22. Educación Sexual, cómo afrontar las primeras dudas. Viernes, 28 de octubre de 2011.

Diversos documentos y lecturas en www.adoctrinamientodegenero.org/documentacion

Programa APRENDAMOS A AMAR, Dra. Nieves González Rico
www.cdo.es/pdf/boletines/Aprendamosamar%2015-18.pdf
www.desarrolloypersona.org/descargas/dossier_padres1106.doc

González Rico, N., (2006), Hablemos de sexo con nuestros hijos. Styria. Madrid.

N.B.: no he pretendido, en un solo post, explicar la sexualidad y el sexo. Lo que sí deseo dejar muy claro es que la responsabilidad de la educación afectivo-sexual es responsabilidad de los padres y que hay dos estilos distintos para afrontarla: la defensiva y la pro-activa.

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