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Pases de pecho

Javier Hernández

Los toros

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En mi segunda cita de bloguero escribí sobre la Fiesta y en su defecto sobre los Toros. En aquel Blog de principios de primavera, alfa de la temporada; Fallas y Castellón, adelantaba mis primeras opiniones. A día de hoy estamos en las etapas de montaña como son: Feria de Abril y San Isidro, eso sí, a falta de dos “especiales” como son Bilbao y Pamplona.

 

 

Los toros, respecto a la temporada pasada han cambiado poco: e incluso les diría y sin ánimo de desanimar están un poco peor. ¿Entonces qué le pasa a este espectáculo?Desde mi humilde opinión -soy taurino militante, pero no yihadista- su estructura de negocios está obsoleta.

 

Hace unos minutos, consultaba la crónica de Sevilla -aste nagusia- y lo sorprendente por supuesto no era el juego de los astados -eso lo doy por hecho- pues en esa capital nunca han respetado al ¡toro, toro¡, -síntoma general del sur-. Ellos siempre se han inclinado hacia el torero -Dios salve a Romero- y la parafernalia intrínseca vestida de señorito, aunque algunos tiene pinta de playboy de secano, eso sí, con tiro de caballos. Luego un primer resumen: las figuras tiran de la taquilla y no hay tantos taurinos como parece en la capital del Guadalquivir. Y otra es al no tener tirón; el Ave, no trae aficionados de otras provincias

 

A lo que vamos: la plaza no llegaba ni a la mitad de su aforo. La fiesta se muere.

 

Y sé que esta frase forma parte de muchas conversaciones de “barradebar” entre taurinos. Pero como lo del lobo, esta vez sí que vino…Esta es mi modesta opinión y puede ser, o no, equivocada.

 

La estructura empresarial que sustenta este espectáculo, a diferencia con los que tiene que competir -teatro, tv, cine, futbol, conciertos, internet, etc.- es de 15 años antes del diluvio. Un ejemplo: un matador -da lo mismo la situación del escalafón, sea segunda, primera o grupo especial- mantiene un staff, a todas las luces incomprensible: Apoderado, Mozo de Espadas, Ayuda del Mozo de Espadas, Conductor, Niño para subir las Trastos al Hotel (el ayuda no lo hace) tres Banderilleros, 2 picadores y, lo mas importante, Jefe de Prensa. Así a primera vista me dirá usted: ¿y qué? Pues muy señor mío, fuera del pisoplaza hay puestos que están doblados.

 

No quiero extenderme más y contarles como es “la ingeniería” para la organización de una corrida. Por lo tanto; es un ocio muy caro y está muy alejado de otros gustos contemporáneos que disfruta la gente. A un joven le dices que si prefiere ver al Madrid ó Barca en Zorrilla por 30 euros , o los Rolling por 25 euros. Y le propones, ir a ver una corrida de toros con un precio medio de 35 euros y con tres espadas sin apellido mediático, ya me dirán...

 

 

Resumiendo; los antitaurinos nos vana a ganar sin mover un dedo. O surge un personaje del calado de Manuel Benítez “El Cordobes”, al que por cierto el otro día le escuche un frase impagable: “Lo que sé es que Dios a algunos les dio con la varita; a mí me cogió en sus brazos”. Y siendo sincero, está en las antípodas de mis gustos, pero fue necesario –como el final de alguna película-.

 

Menos mal que tenemos al último mesías -para mí irrepetible- que es José Tomás. Su presencia, en cada plaza que va, nos hace recordar tiempos mejores.

 

¡Que Viva la Fiesta!, pero que no viva tan lejos…

Comentarios

Turco 16/06/2014 22:59 #2
Discrepo. Se puede pagar 35€ por ver una corrida. Lo que no pago es un muermo. Creo que a los toreros modernos les gustan los toros blandos. Por eso no hay toreo de capote, ni unas varas, las banderillas son un trámite. Si cuadra, algo con la muleta. Ni matar bien se ve últimamente. Por no ser, no son capaces de dirigir la lidia. Valor...si, pero hay que transmitir algo más
Chemita 06/06/2014 23:22 #1
Muy buen post, lleno de ingenio y facilidad narrativa y humor fino, ácido e inteligente.

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