Silueta original

Palabras de becaria

Alicia Presencio
Aprendiendo rápido entre letras que forman palabras...

La mediocridad del insulto

Las palabras son maravillosamente peligrosas. Tanto, que alguien puede volverlas en nuestra contra. Así se vence a un manipulador.

Personalmente, he conocido a algunos verdaderos malabaristas de la palabra. Personas que, o tienes facilidad de argumentación y fuerza mental, o son capaces de arrastrarte a sus redes más oscuras. Esta gente es capaz de hacerte dudar, de replantearte muchas de tus ideas y, por supuesto, de convertirte en una de tus marionetas.

 

La historia viene después, cuando eres lo suficientemente racional como para ver su juego... y decides no seguirlo. Estas personas son muy primarias: o caes, o eres su enemigo. Y por supuesto, no dudarán en poner a toda la gente de tu alrededor en tu contra. En ocasiones, por desgracia, lo conseguirán. En otras, aumentarán su cartera de enemigos. 

 

Desde que tengo uso de razón me encanta debatir, argumentar y discutir. Llevar las opiniones hasta el extremo, estudiar la reacción no verbal de mi interlocutor. Por diferentes situaciones y enseñanzas de la vida, parece que huelo a las personas manipuladoras. Cuando mi alerta salta, por algún gesto, conversación o trato hacia otros que llega a mis oídos, me aseguro de investigar. De preguntar a otros, de sacar información sin que se note. Simple estadística que confirmará o desmentirá mi olfato. 

 

La peor parte viene cuando te das cuenta de que alguien está manipulando a un amigo, familiar o persona querida, tan absorto que no se da cuenta de lo que pasa. Por mucho que intentes, con toda tu buena intención, prestarle ayuda, no puedes. No es que lo estés haciendo mal, qué va, es que no puedes, ni podrás hasta pasado un tiempo, o igual nunca. Recuerda que no depende de ti. Y acepta el riesgo: cuando la otra persona se entere de que la intentas descubrir, cargará contra ti. 

 

En alguna ocasión he llegado hasta el final, al enfrentarme dialécticamente con alguien así por intentar 'salvar' a alguien cercano a mí. Un manipulador nunca, jamás, va a reconocer que le has descubierto, pero puedes saberlo si...

 

-Sube la voz o grita para expresarse: Es una demostración de que tus argumentos son mejores que los suyos, y no tiene otro recurso que alzar el tono para hacerse oír. Algo muy primario y demasiado arraigado en la sociedad española.

 

-Recurre al insulto: Es la mejor evidencia de que has ganado. Se acabó, no tiene más. Le has descubierto y se siente amenazado. Acuérdate de esto: El insulto es la más bella demostración de un mediocre sin argumentos. 

 

 

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