Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Tiempo de banderas

Cuando todavía no se habían agotado los análisis y comentarios sobre los resultados de los comicios del 25 de mayo, el Rey anunció su decisión de abdicar en el Príncipe de Asturias, antes de dejar paso desde esta semana al elemento aglutinador de la Roja en el Mundial de Brasil.

Están siendo y serán unos días de banderas en España. También lo han sido para los países que han conmemorado el aniversario de la llegada a Normandía para traer el aire de la libertad a una Europa humeante de los hornos crematorios del nacismo y de otros ismos que camparon por la vieja Europa, banderas para unir y no para dividir que orgullosos portaron los veteranos de la II Guerra Mundial que se jugaron la vida para luchar contra los tiranos de cada tiempo y por la libertad que hoy disfrutamos todos.

 

Cuando el viernes empiece a rodar el balón para los chicos de Vicente del Bosque, todos volveremos a ilusionarnos con el reto de ser la primera selección que encadene, fiel a su estilo, dos Eurocopa y dos mundiales, pero algunos se han empeñado en que la bandera de la celebración no sea la misma que la del pasado mundial, cuando por fin y como hacen en otros países nos habíamos atrevido a sacar la bandera y sus colores sin ser acusados de nada.

 

Son tiempos prósperos para el negocio de las banderas, no como los años por los que discurre la serie Cuéntame de TVE que obligarán a la familia Alcántara a cerrar lo que parecía ser un negocio emergente. Primeros años de los ochenta, donde gracias al proceso iniciado por un Rey, este que abdica, se empezaban a notar las transformaciones profundas de un país, a las que él también ayudó con determinación, junto a la Constitución de 1978 que ya propiciaron la primera alternancia política y donde también participaran en el juego político algunos de los que hoy ponen en duda el sistema, que sin duda necesita mejorar, y que necesita de impulsos como el que ha dado el Rey.

 

El momento elegido por el Rey Juan Carlos no es fruto de un pronto ni de la edad. Entiendo que la abdicación está sopesada a la vista de los resultados de la Europeas desde el punto de vista de los porcentajes de voto de los que se entiende y atiende por el bipartidismo, de la deriva nacionalista e independentista de los que estando en un sistema quieren su propio sistema, del juego de tronos que se avecina en el PSOE y de las próximas elecciones municipales y autonómicas. Son tiempos para hilar fino y de dar impulsos para mejorar en todos los ámbitos que afiancen la democracia y el compromiso de todos, en los que nos jugamos el seguir caminado por una etapa de la historia de España sin complejos frente al resto de las democracias.

 

El tiempo y el futuro Rey Felipe VI hablarán de lo acertado o no del momento de este gesto de dar paso al siguiente, unido a la determinación para afrontar los retos y exigencias de un nuevo tiempo y de unas nuevas generaciones que en poco se parecen a los tiempos en los que se devolvió la soberanía al pueblo español junto a unos símbolos que significaron la reconciliación, donde todos perdieron algo de lo que tenían o de lo que les correspondía por justicia para pasar juntos al primer plano.

 

Espero que los Casillas, Iniesta, Ramos, Torres, Mata, Xabi y compañía nos reúnan frente al televisor hasta el día de la final, que vamos a ganar,  para en grata compañía apartar por unos momentos todo lo que nos hace menos felices de lo que merecemos y poder sentirnos orgullosos sin distingos de lo que somos.

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