Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Los Santos Inocentes de hoy

Anda el personal con pocas ganas de broma y eso se notó ayer hasta en el ánimo de la mayoría de los medios de comunicación que parece que están perdiendo la costumbre de publicar noticias o fotografías que invitaban a poner una nota de humor en el Día de los Santos Inocentes, y es que los que sostienen que “esto se viene abajo” ven en el monigote gigantón de papel un cinturón que le corta hasta la respiración.

Tampoco invitan mucho a la jarana, a pesar de estar en días de confeti y espumillón, los resúmenes en imágenes que los medios de comunicación hacen de este año que está echando el telón y del que retenemos instantáneas como las decapitaciones en directo de los salvajes terroristas del llamado Estado Islámico, el secuestro de doscientas muchachas en Nigeria, o el ataque talibán a una escuela de Paquistán con la muerte de 132 niños inocentes.

 

Hoy muchos niños ya no saben que el 28 de diciembre acostumbraba a ser un día marcado por la broma y mucho menos que se trata de la conmemoración de un episodio del Cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén ordenada por el rey Herodes con el fin de acabar con la vida de un recién nacido llamado Jesús de Nazaret, o que desde la Edad Media comenzaron en torno a estas fechas unos festejos paganos para subvertir durante unos días el orden social, y es que los textos sobre los que se educa en la escuela llevan un tiempo ocultando nuestras raíces, también las culturales, niños a los que se les impide en un museo, no digamos ya en una iglesia,  saber el significado de lo que cuelga de la pared.

 

Tan Santos como Inocentes son todos esos niños que en Irak y en Siria están siendo junto con sus familias masacrados por el pecado de ser cristianos a los ojos de los musulmanes fundamentalistas, que justifican sus matanzas, supuestamente, en nombre de su religión aunque su libro sagrado es un libro profético de paz, como recordó hace unos días el Papa en su mensaje navideño. Papa que también habló este año para los eurodiputados sobre todo lo que señalaba y sonrojaba a Europa levantando de sus asientos a todo el personal que le quiso oír, que no escuchar y hacerle caso, porque este habla al corazón, ese lado que se identifica con el de la chaqueta reservado para la cartera.

 

Los Santos Inocentes también andan por aquí, bien cerquita, en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, o quizá nos roce, como nos han recordado estudios y encuestas que siguen señalando y alertando sobre los elevados índices de pobreza que golpean especialmente a la infancia, que como alerta Cáritas, necesitan de un buen desayuno para ponerles en marcha y sobre los que hay que hablar, desterrando la palabra lástima, a los otros niños que tienen la suerte de disfrutar de todo lo bueno que tiene la Navidad y de conocer la sección de regalos de El Corte Inglés antes que los cada vez más inocentes Reyes Magos, que a no más tardar se quedarán en Reyes Majos.

 

También andan por ahí, y de los que hemos perdido hasta la cuenta, otros Santos Inocentes que se les niega el primero de los derechos: el de la vida, por otro derecho: el de decidir, que no es de Mas, que con su pulso al Estado con un brazo de cartón, que amenaza con ser la historia interminable, como la larga lista de los que pensaron que a la justicia, además de lenta se la podía saltar por el don de ser quien eres, creyendo que como en la Fiesta del asno también podían mofarse de la Justicia, hoy en el módulo de los inocentes.

 

Superada la catarata de predicciones antes de la genuflexión al acertado primer Mensaje de Navidad de Don Felipe, al que el otro Don Juan Carlos le pasó la jefatura del Estado, en otra de las imágenes del año, me pareció que no era una inocentada el que Podemos, según el Euskobarómetro, desbanca a Bildu como segunda fuerza política vasca, y en seguida pensé en algunos de estos radicales herederos de batasuna, verdaderos “antisistema” en el País Vasco a los que hemos colocado en las instituciones y sacado de la cárcel después de haberse llevado por delante a muchos Santos Inocentes a los que no podemos negar la memoria del agradecimiento colectivo, al igual que sus familias les siguen reservando un sitio en la mesa de la Navidad.

 

Este será el último post de 2014, año del que quedo con los enormes ejemplos de solidaridad dados para ayudar a los que la crisis ha dejado en la orilla de tantas y tantas cosas, con el esfuerzo de los que han dejado su vida y puesto su trabajo para combatir la enfermedad y la pobreza en un mundo en el que casi siempre van de la mano, por el ejemplo de los que nos han dejado aunque no tengan un espacio en los obituarios de los medios de comunicación y por los que como en la novela de Los Santos Inocentes, en la que Delibes es pura observación, los protagonistas son las víctimas de un sistema caciquil que nos señala a todos.

 

Del 2015 tendremos tiempo. Año del que nadie nos puede robar la esperanza, que tiene que ser el de la recuperación también de las pequeñas cosas que nos hacen más felices, un cambio de ciclo también en lo vital, a pesar de los fatalistas que han puesto en ello su ganancia, porque no es el día o la noche, lo blanco o lo negro. Tendremos que elegir y no quejarnos luego, no sea que nos la den por inocente.

Comentarios

chamorro 29/12/2014 22:32 #1
Amigo Quintero para los que somos de pueblo los Santos Inocentes era un dia de broma y chanza para risa de todos grandes y pequeños.Escribes de otros Inocentes y aqui van unas pequeñas pinceladas: Santos Inocentes somos los que padecemos una enfermedad hematologica y tenemos que luchar contra ella y contra la administracion por que cada nos hacen pagar mas tratamientos con nuestra cada vez mas menguada pension. Inocentes son los que padecen hepartitis C y se los esta condenando a una muerte segura con la disculpa de que su tratamiento es muy caro y el estado no lo puede pagar.Santos Inocentes cuando en un programa electoral se escriben unas promesas, y que al tomar posesion de sus cargos hacen todo lo contrario de lo que prometieron. Santos los preferentitas la mayoria personas mayores que confiando en el trabajador de toda la vida los han quedado sin sus ahorros.Que no perdamos la ilusion de que los Santos Inocentes como los conocimos los podamos volver a recuperar. Pronto tendremos que elegir para luego no quejarnos pero yo me pregunto, ¿cuantos de los actuales elegidos que han hecho de la politica su forma de vivir volveran a estar entre los elegibles?.- Seguiremos siendo Santos Inocentes mientras haya politicos sin escrupulos que se lleven lo de todos y personas que los continuen amparando. Un saludo.

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