Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

El tiempo en la mirada

Me gusta leer y escuchar los ruidos de las fotografías. Hace tiempo que me atrae la magia de ese instante antes de que el objetivo eternice una imagen que no sólo captura un instante sino toda la historia que rodea a los protagonistas, instante que se convierte en eterno, un cuadro con sentimientos, historia, y quizá, secretos.

Es de agradecer que alguien ponga sobre la mesa el álbum familiar. Mejor desordenado y si abundan las de en blanco y negro, porque provocarán la profundidad en el tiempo de los recuerdos y las risas de los más jóvenes cuando se atreven a cuestionar las “modas” del momento hasta sentir por nosotros una “vergüenza ajena” que también sus modernas cámaras digitales convertirán en sus trampas. 

 

Reconozco que prefiero ojear catálogos de fotografías o recorrer exposiciones con imágenes de los últimos años que una sociedad tradicional, por su alto valor etnográfico como testimonio de una época ya desaparecida, pero que no deberíamos perder de vista, y así percibir la alegría de unos chavales jugando descalzos en la plaza, a la viuda del labrador regresar del campo, los paseos en bicicleta, a las lavanderas en el rio, o la sabiduría que emana del rostro de un anciano.

 

Cuando me cansa demasiado el combate de los textos, prefiero descifrar imágenes para interpretarlas porque quien fijó su objetivo quiso sugerir algo a quien las ve. Enfoques de edificios derruidos por la guerra, mercados reventados por un suicida, los pantalones de quien viste una talla que no es la suya por la crisis, comedores escolares abiertos en tiempo de vacaciones o la del dirigente camino del cumplimiento de su condena. Cada imagen también tiene la última palabra.

 

Este fin de semana paseé por Mogarraz en la comarca de la Sierra de Francia-Quilamas, donde además de disfrutar de su paisaje y caminos entre la naturaleza, la piedra y sus caños, pude contemplar los rostros de sus lugareños que Florencio Maillo pintó, aprovechando las 388 fotografías que otro vecino de la villa, Alejando Martín, realizó para poder sacarse el DNI allá por el otoño de 1967. No falta nadie. Todos y cada uno irrepetibles, con su historia. Una mirada, una traza o una huella que cuelga de cada una de las fachadas.

 

Decía el fotógrafo polaco Ryszard Kapuscinski que “nada comunica mejor la fragilidad del tiempo y su naturaleza inestable y efímera que una fotografía” y que “al mirarla somos conscientes de que los momentos en ella mostrados han pasado irremisiblemente”.

Comentarios

chamorro 04/08/2014 12:43 #1
El tiempo en la mirada amigo Quintero para los que estamos tratando de superar esta dura enfermedad que es luchar contra un cancer es un hilo de ilusion,recordar esas fotos con familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc,etc.Pasas a la siguiente pagina y te das de frente con las fotos actuales de la cruda realidad. El paro,los recortes en sanidad de los que tanto depende tu enfermedad, etc etc.Quintero lo bonito de las de blanco y negro para mi es que `` recordar es vover a vivir``mientras se pueda.

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