Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Con permiso, esta es mi opinión

Dicen los estudiosos y los manuales de los libros de estilo de los medios de comunicación que la esencia del periodismo es la noticia como hecho novedoso que resulta de interés para quienes va dirigida, dada siempre por acontecimientos sorprendentes, estremecedores, paradójicos o trascendentales  y , sobre todo, recientes. 

Noticia de estos últimos días ha sido el caso de una menor de edad de Sabadell que propinaba una paliza a otra, la presencia de otra que no hace nada por impedir esa violencia, la grabación de la secuencia, y, por último, la justificación de la acción. Este nuevo ejemplo de brutalidad juvenil  “arrasa” en internet, lo cual nos tiene que llevar a la sociedad a reflexionar sobre el momento que estamos viviendo, los valores y principios que se están trasmitiendo a las nuevas generaciones.

 

Quizá este también sea un momento clave, una oportunidad para la transformación de los modelos, y así también ponernos en camino para salir de la otra gran  crisis, la de los valores.

 

Todos los medios y espacios informativos, han cubierto la noticia para tener informados a los ciudadanos, está en el ser y en la esencia del periodismo, como no podía ser de otra forma. Una vez dada la noticia con sus cuatro vertientes: la violencia, la pasividad de quien la contempla, el subirla a la red y la justificación de la misma, no todos han usado las imágenes de la misma forma. Yo me quedo con los que se han negado a servirse del morbo que siempre tienen estos acontecimientos para ganar la siempre “justificable” batalla de la audiencia.   

 

La propagación y la utilización de este tipo de imágenes, puede ser caldo de cultivo de otros comportamientos de raíz parecida. Es, por tanto, modelo conductual susceptible de ser imitado. El niño, el joven,  puede estar aprendiendo la violencia como método para conseguir la solución de sus conflictos interpersonales en los que participe. El espectador de escenas violentas puede reaccionar, emocionalmente, como los protagonistas y tender a comportarse como ellos, lo que se conoce como el “contagio social” y que en los últimos años está agravado por el fenómeno de la mala utilización de las redes sociales.

 

Modestamente, yo creo, que deben de existir unas limitaciones a la divulgación de determinadas imágenes en los medios de comunicación, para no servir al morbo por sí mismo, porque no siempre quienes las reciben, sobre todo los niños, pueden estar acompañados de quien pueda hacer un uso educativo de las mismas, revirtiendo esas imágenes para cambiar y educar en valores. La degeneración en el mal uso de la información, ha llevado a la existencia de programas y espacios, sobre todo televisivos, que trafican con el dolor humano, con la carnaza, con la vida privada de quien no se ha prestado, servido y enriquecido con ello, que está muy lejos de lo que son los derechos a la libertad de información, de expresión y de opinión.  

 

Quizá debamos parar por un momento el rotativo, a pesar de que la noticia es contar la actualidad, que con los nuevos sistemas y medios digitales casi siempre es “en directo”, para reflexionar sobre la ética en el periodismo y preguntarnos ¿qué valores estamos ayudando a trasmitir? Los medios de comunicación y los periodistas, entiendo, que deben, además de informar, sus funciones también son las de mediar, vigilar, denunciar y realizar una información preventiva para canalizar  soluciones a problemas.

 

Creo que estamos todos empantanados en comentarios a comentarios de comentarios, cuando lo importante en estos momentos de vértigo e incertidumbre, no es tanto hablar, sino actuar sobre lo que nos rodea.

 

Dos citas para terminar y reflexionar: una de Xema Belgasay “¿Está libre la clase periodística de cualquier culpa? Y si no, ¿por  qué arroja tantas piedras sin arrojarse  ninguna?” y otra de Arthur Miller “Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma”.

Comentarios

maria 10/03/2014 11:41 #1
un buen comentario, surgido de otro comentario y bastante bien comentario...Gracias por tu opinión.

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