Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Con estos vientos ¿HAREMOS MOLINOS?

El tsunami de la crisis ha pasado, aunque necesitaremos  mucho tiempo para borrar las huellas de su paso. Este mensaje podría resumir buena parte de las declaraciones, discursos y comentarios que han suscitado algunas de las noticias económicas de los últimos días. 

A su lado los análisis, valoraciones o interpretaciones que cada parte lleva al terreno que más le interesan y aquí juega un papel fundamental el manejo del lenguaje para la causa, y no sólo me refiero a su autor sino también al medio que lo difunde subrayando, ponderando, incluso ocultando e ignorando o dejando a un lado lo que a su interlocutor le resultaría relevante para la información y la formación de la opinión.

 

Reconociendo la libertad de expresión y de opinión, siempre respetuosa, me pregunto si en ocasiones los medios de comunicación han dejado sobre sus posaderas el libro de estilo para ocupar un espacio en la trinchera, llegando más lejos en la defensa de posiciones y personas con una vehemencia calculada que jamás sospechó fuera capaz el autor de turno.

 

Importantes noticias económicas nos dicen estos días que hay luz al final del túnel, que algunas de las reformas van haciendo camino, que la ayuda bancaria a España ha logrado el saneamiento del sector, que sectores como la fabricación de vehículos creció en 2013, que el turismo sigue  tirando de la economía y que la recuperación en España está siendo más rápida de la esperada gracias también a la demanda interna y de la zona euro como aseguró el FMI. Fruto  de esa economía globalizada, Argentina estornudó por su propio peso y la bolsa y la prima de riesgo de España sintió los síntomas de una gripe propia de esta época del año. Queda mucho por hacer como nos recordaban las cifras de la EPA o el anuncio de despidos, más de 750 en Cola-Cola; un goteo que no cesa. Todos queremos que la cosa mejore porque estamos hablando de personas como usted y como yo y quien crea que cuanto peor mejor, se equivoca y así debería tenérselo en cuenta el conjunto de la sociedad.

 

Arthur Miller en la obra maestra de teatro “La muerte de un viajante” se enfrentaba a mediados del siglo pasado con algo tan sencillo como la historia de un hombre cualquiera, uno de tantos como nos cruzamos en las calles de las ciudades que tiene necesidades, que trascienden cualquier forma de sociedad o cualquier momento histórico. “Todos conocen a Willy Lomas” el viajante apartado por su tiempo y su testimonio.

 

Tardaremos en borrar las huellas del paso de la crisis, porque las heridas siguen en carne viva. Se ven cada día en las calles de nuestras ciudades camino del trabajo - el que tiene la suerte de tenerlo -,  hacia los centros educativos o de la sanidad, -  en busca del pan nuestro de cada día - , teniendo que contar más de diez veces locales que hoy cerrados fueron un día tiendas, negocios, casi siempre familiares, que la gran ola se llevó quizá para siempre.

 

Bruce Springsteen recorrió las calles de Philadelphia (Streets of Philadelphia) caminado entre el día y la noche yaciendo despierto entre niños y barrios marginales para recordarnos que la vida de las ciudades está en las personas. El desastre a su paso también nos ha dejado en pie edificios sólidos que han ayudado a mitigar el dolor, la pobreza y la frustración de muchos que no conocen colores, de quien da y de quien recibe, fuera de la solidaridad y la ayuda al otro como Cáritas, Cruz Roja, Manos Unidas, bancos de alimentos etc., organizaciones no gubernamentales que cuentan con el reconocimiento de todos. Sobre todas ellas una institución, la más grande, la familia, que es tan hermosa que nadie tiene el derecho a manosearla.

 

Hoy no quiero dejar pasar la oportunidad sin dejar de coincidir con aquellos que, como dice un proverbio asiático “Cuando empieza a soplar el viento, algunos corren a esconderse mientras otros construyen molinos de viento”. Estos momentos que parece empezamos a superar tienen que ser una oportunidad para la reflexión, una oportunidad para la transformación y sentar las bases de un sistema de personas que creen en ellas mismas, con confianza individual y colectiva donde los excesos de los de siempre no los acaben pagando los que menos culpa tienen, los más débiles.

 

Me dice un amigo, con buen criterio, que él se rebela contra esa idea tergiversada de que estamos pagando el haber vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando sigue viviendo en la misma casa, tiene el mismo coche y se marcha de vacaciones, un año no y el otro tampoco, y que cada vez que el cajero le devuelve la cartilla le dice que la cosa está cada vez para menos, y se pregunta y maldice a la corrupción,  a la justicia cuando es injusticia, al manejo de las instituciones por aquellos que no condenaron y jalearon al asesino,  y el derroche del dinero ajeno gastado como si no fuera de nadie. Y antes de que se resigne, que es lo que buscan los que amaestran al personal, le digo, sin mucha convicción, esto lo cambiamos entre todos.

 

No podemos olvidar que en FITUR se ha presentado estos días el proyecto que en 2015 conmemorará el V Centenario del nacimiento de la mística, Santa Teresa, para incentivar el turismo que ha sido y es uno de los principales motores de la economía en el conjunto de España, por eso el ministro del Interior apoyó está interesante iniciativa para Salamanca y Castilla y León pidiendo a la religiosa y escritora carmelita descalza su “intercesión” por España en estos tiempos recios. Como también fue, sobre todo, reformadora de su orden y andariega, yo también le pido a la monja (no conviene olvidar) lo propio para nuestro tiempo y que nos lleve a todos por el “Camino de perfección” para que el sector del turismo “interceda” poniendo nosotros la profesionalidad y el buen hacer, sin abusos, para que los que nos visitan no se “sacudan los pies al salir del lugar” por el trato y la Visa desfondada.

Comentarios

Leonardo Bris 27/01/2014 23:10 #3
Yo no confío en intercesiones, ni en la de la blanca paloma a la que se acoge la ministra del trabajo, ni en la de la monja de Ávila,- por mas que pasara por Cantalapiedra- a que se refiere el ministro del interior,así que prefiero apelar a las conciencias de los ciudadanos para que salgan a la calle a demostrar su descontento, a organizarse en movimientos sociales y a plantar cara a la corrompida clase política que nos desgobierna, los ejemplos de los barrenderos de Madrid, y de los médicos, sanitarios y público en general que han logrado parar la insensatez de la comunidad de Madrid en el ámbito sanitario han de servir para que la gente no se calle, no se quede en el sillón.... porqué agotado el filón de la construcción, van a por todo lo demás.
Luis A. 27/01/2014 22:58 #2
Si de entre nuestros cacharros eliminamos la codicia, avaricia y picaresca y dejamos que entre ellos fluya la justicia, generosidad y buen hacer, entonces "ENTRE LOS CACHARROS ANDA DIOS" y entre los especuladores la sensatez con lo que sera mas fácil salir de la agonía económica en la que algunos están inmersos.
AVILÉ 27/01/2014 19:25 #1
Reflexiones muy acertadas.

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