Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Algo de lo que usted y yo podemos hacer sin mucho esfuerzo

20140118200517 detail

La  violencia es irracional e injustificada. Es posible que todos lo hayamos pensado al ver algunas de las imágenes de lo sucedido estos días en Burgos. No pretendo añadir comentarios o valoraciones a las que ya se han hecho, aunque mi reflexión toma como punto de partida algunas impresiones o reacciones con las que me he encontrado o en mí han suscitado estos acontecimientos.

Es posible que algunos hayan convertido la violencia y la destrucción es estilo de vida o forma de hacerse presentes en la sociedad y más que justificación busquen ocasión para expresarse y sentirse útiles “a su modo”. No quiero referirme a ellos o a su concepción de la vida o su modo de estar o dejarse estar en el entramado de relaciones que nos constituye.

 

Pensaba, más bien, en la fragilidad de la condición humana y lo combustible que es el entramado de nuestras relaciones, en lo quebradizo y balanceante que son los puentes de diálogo y encuentro en los que se funda la convivencia humana. En tiempos de serenidad y bonanza, cuando parece no estar en juego nada de lo nuestro, los grandes principios son defendidos y propuestos con grandes palabras y gestos. La justicia, la solidaridad, la corresponsabilidad son una buena carta de presentación.

 

Una cierta incomodidad nace en nosotros cuando estos valores nos son cuestionados o cuando su realización implica de nosotros una cierta implicación o complicación. Entonces entramos en la competencia o en la competitividad o al menos en la equidistancia defensiva: “a cada uno lo suyo”  y en razón de esto cada uno “defiende lo suyo”. La legítima defensa es legítima; los medios de promoción, reconocimiento, valoración o defensa de ella han de ser proporcionados. Y la proporción proviene evidentemente de la percepción que tiene el agredido de la violencia que le cerca o de la fuerza del agresor o del valor que está en juego.

 

Es evidente, con ello, que es frágil nuestra convivencia y aunque reconoceríamos el valor absoluto de la persona y su propia dignidad la arena en la que esta se expresa en muy movediza. ¿Temor y aislamiento defensivo u ofensivo será la mejor actitud?; ¿legalidad estricta y pormenorizada?; ¿buenismo, ingenuo, huidizo y descomprometido? La condición humana tiene siempre una asignatura pendiente tanto a nivel personal como social: la de dar solidez y humanidad a su realidad. No es el naturalismo ingenuo o la ingeniería social totalitaria de cualquier signo la solución.

 

Posiblemente algo de la violencia noticiable desaparecería si palpando mi humanidad, al estilo unamuniano, dejara brotar en mi la primordial percepción no contaminada del otro no solo como otro yo sino como “otro que yo” también con dignidad y potencialidad no es competitividad sino en complementariedad. ¿Iluso  y utópico el planteamiento? Posiblemente. Pero quizá se algo de lo que usted y yo podemos hacer además de lamentarnos, maldecir y juramentar, y es no sumar mi granito de violencia a la irracional que sin duda nos ha alarmado estos días. 

Comentarios

AVILÉ 10/02/2014 20:49 #1
A lo mejor estas personas que se comportan con violencia y destrucción es su forma de manifestarse por su situación personal actual. NO ES LO ADECUADO. Cuando SI te pidan TÚ voto, exprésate como consideres, votando a quien te infunda confianza (si alguno te da confianza).

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: