Silueta raquel original

OCIOZINE

Raquel W.Polo
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Preparando la guerra civil

Este es un fin de semana grande para los amantes del cine de aventuras, en general, y para los fans de los cómics Marvel en particular. Se estrena una de las películas en las que más expectativas tengo puestas este año: Capitán America, Civil War. (Todo lo contrario me pasaba con Superman vs. Batman; y es que, a pesar de Arrow, DC siempre me ha llamado menos la atención).

 

Un nuevo episodio en la épica "serie" que Marvel Studios (la productora de la editorial, y una de las divisiones de Disney) viene realizando, basada en el "universo Vengadores" con algunas de las colecciones de cómics más importantes. Y si me fío de la crítica americana y de alguna de la patria (en especial de mi querido Juan Luis Álvarez, de Telemadrid y La Vanguardia, al que me consta que le ha entusiasmado, y del que me fío plenamente), mis esperanzas no son en balde.

 

 

Como ya sabréis, soy una entusiasta de la versión original, (algunos dicen de mi que soy una snob, porque no soporto la versión doblada al español de las películas y series), y tendré que esperar a ir a Madrid a verla (versión original regular en Ávila, ¡ya!, y no sólo como experimento). Mientras, voy a aprovechar el larguísimo puente para organizarme un maratón con las películas que nos han traído hasta aquí.

 

Dividida en tres fases (de momento), Marvel tiene una hoja de ruta muy definida, y un apretado calendario, con una serie de películas que comparten universo, acontecimientos y actores (excepto el primer Hulk), y que cubre más de diez años de estrenos.

 

 


Todo empezó con el grandísimo Iron Man (2008). Tiene el protagonista perfecto, (nadie en el mundo hubiera interpretado a Tony Stark mejor que Robert Downey Jr.), acompañado de un cast ideal, encabezado por una de mis actrices favoritas, Gwyneth Paltrow, en el papel de Pepper Potts, su asistente, Terence Howards, (una de las pocas caras que cambia en los episodios posteriores) como James Rhodes, y con un villano de lujo encarnado por Jeff Bridges.

 

La historia de cómo un multimillonario malcriado e inteligente pasa de ser playboy inútil a superhéroe, es el primer episodio de una serie a lo grande. Tiene veintidós episodios, como todas, pero en vez de emitirse cada semana, se emite una o dos veces al año, (para que luego se quejen los seguidores de Sherlock) con episodios ultra-extendidos. Una serie en la que poco a poco se nos van presentando los personajes de la historia. (Un poco como el primer episodio de la nueva temporada de Juego de Tronos, ¿lo visteis?. Yo creo que es el "previously" más largo de la historia de la televisión).

 

 

Después de Iron Man y (mi adorado) Coulson, le llegó el turno a El Increíble Hulk (2008), en una de las películas que me han pasado más desapercibidas de la saga. Primero por el baile de actores, (ni Eric Bana, ni Edward Norton están a la altura), y después, porque no habían pasado ni cinco años desde el anterior. Es posible que (y dice esto una niña de los ochenta que no se perdía la serie de Lou Ferrigno, y que disfrutó enormemente de su cameo en la película de Norton) Bruce Banner no tenga tanto que contar como otros. Bien es cierto que es un personaje que no puede ser presentado en diez minutos como accesorio en otra historia, como ocurrió con Natasha Romanoff o Clint Barton.

 

Y es que Iron Man 2 (2010), es, para mi gusto, la mejor de la trilogía, y de las mejores de la saga completa. No solo fue la presentación en sociedad de La (impecable) Viuda Negra de Scarlett Johansson, y de Nick Furia (Samuel L Jackson no aparecía en los títulos de crédito de la primera película, aquello fue un "regalo"), sino que nos ofreció escenas simplemente memorables, como la gran entrada de Tony Stark en la Expo Stark con AC/DC de fondo y nos hizo recuperar a una figura de los ochenta como Mickey Rourke (para los que le conozcáis solo por esta o Los Mercenarios, os juro que fue un sex symbol). Y sobre todo nos ofreció el primer atisbo de lo que se acercaba por el horizonte, la formación de los Vengadores.

 

 

Pero si algo era realmente necesario como preparación de aquello a lo que Los Vengadores se tendrían que enfrentar, era conocer al impresionante marido de nuestra Elsa Pataki, digo, Chris Hemsworth, digo, Thor, (2012), a Loki, a los asgardianos, a los chitauris, y los motivos que llevaron al enfrentamiento entre los dos ¿hijos? de Odín.

 

Una vez más el agente Phil Coulson (insisto, uno de los pilares fundamentales del universo Marvel, protagonista de Agentes de S.H.I.E.L.D., su propia serie, y encarnado por un Clark Gregg que nos ha dejado a todos boquiabiertos con un playback imitando a Britney Spears, en un programa de la televsión americana la semana pasada) va a hacer su aparición para asegurarse de que, cuando sea necesario, el Dios del Trueno y su martillo estén disponibles para ayudar a la humanidad. Todo ello cimentado, además, en su amistad con el Doctor Erik Selvig (¿sabíais que Stellan Skarsgård es el padre de Gustaf Skarsgård, el inigualable Floki de Vikingos?) y, sobre todo en Jane Foster (Natalie Portman) de la que se va a enamorar (y que casualmente no sale en Los Vengadores, porque supongo que era muy caro tenerla de “figuración especial”). Cabe destacar que el director de esta película es Kenneth Branagh.

 

 

Dicen que los últimos serán los primeros, así que el Capitán America, el primer Vengador (2011) fue el último en ser presentado. No me convencía demasiado Chris Evans en el papel (supongo que influiría bastante el hecho de que se lo hubieran ofrecido a Jensen Ackles, por el que siento auténtica debilidad, y que finalmente le fuera asignado a Evans), que tampoco me había entusiasmado como Johnny Storm en las (terribles) películas de los Cuatro Fantásticos. Poco a poco me ha ido gustando más o me he acostumbrado, todo puede ser.

 

Gracias a Steve Rogers, conocimos a un personaje que también se ganó el derecho a una serie propia, (y que es la única de Marvel o DC que no soy capaz de terminar de ver), la Agente Carter.

 

 

Una vez presentados (casi) todos los personajes, llegó la apoteosis. Para mi gusto, Los Vengadores (2012) es la mejor película de acción de lo que llevamos de siglo. Cuenta con todos los elementos necesarios para hacer de ella la aventura perfecta. Los mejores buenos, los peores malos, las chicas más guapas (a mi siempre me gustará más Gwyneth que Scarlett) los chicos más guapos, las descomunales batallas, los efectos especiales (no debieron de ser los mejores, puesto que estuvieron nominados al Oscar, pero no lo ganaron), hasta ofrece un momento para llorar (y respirar) con la muerte del imprescindible Coulson. Y lo mejor de todo era que, aunque significaba el final de una etapa, (la primera fase del plan Marvel), sabíamos que tendríamos más.

 

Como en una serie más, hemos tenido algunos nuevos episodios en los que podemos fijarnos en un solo personaje, algo que nos recuerde dónde estábamos, y, sobre todo, a dónde vamos. Primero llegó Iron Man 3 y a continuación Thor, El Mundo Oscuro (ambas de 2013),  y poco después el Capitán America y el Soldado de Invierno (2014), personaje este de Bucky Barnes que parecía que sería fundamental posteriormente, (o sea, ahora).

 

 

Luego (oh, sorpresa) nos presentaran a unos nuevos personajes, Los Guardianes de la Galaxia (2014) AKA Star-Lord o Peter Quill (interpretado por Chris Pratt), Gamora (Zoe Saldana nunca es de su color original; va del azul de Avatar al verde, pasando por el negro que tanto ha dado que hablar en su interpretación de Nina Simone), Rocket (con la voz de Bradley Cooper), Groot (con la de Vin Diesel) y Drax el Destructor, y una banda sonora (grabada en una cinta de cassette con el nombre de Awesome mix vol. 1) compuesto por famosas canciones de los 60 y los 70, que fue la primera BSO que alcanza el número 1 de las listas americanas sin ofrecer ningún tema nuevo.

 

La primera vez que vi Los Vengadores, la Era de Ultrón (2015) me sentí un poco decepcionada. Y es que siendo una gran película, el listón estaba demasiado alto, después de la Batalla de Nueva York, pero con el tiempo me ha ido gustando mucho más. Las comparaciones son odiosas.

 

 

 

El último episodio de la segunda fase de nuestra serie (la de las Gemas del Infinito) nos presentó a un nuevo personaje (que en los cómics es, sin embargo, uno de los Vengadores originales, pero ya sabemos cómo se las traen con las adaptaciones). Se trata de Ant-Man (2015), pero no el original Hank Pym (que está interpretado por Michael Douglas) sino un divertido Scott Lang (Paul Rudd borda el papel).

 


Y os parecerá mentira pero estamos en la tercera fase (La Unión en Riesgo, Los Nuevos Aliados y La Guerra Infinito). Leí el otro día en una crítica americana que es como si se tratara de una nueva película de los vengadores, y que es una de las mejores. Creo que sólo voy a poder aguantar las ganas de verla, si veo todas y cada una de las películas de las que os he hablado hoy.

 

 

Por fin llega la guerra civil, la lucha entre dos bandos, el del Capitán América y el de Iron Man. (Y un nuevo Spiderman, otra vez) Yo tengo claro de qué lado estoy (solo hace falta leer entre líneas) ¿Y vosotros?  Podéis decírmelo al final de este post o en las redes sociales. Me encantará descubrir quién ganaría entre aquellos que me leen.

 

Buen fin de semana, y feliz puente a aquellos que lo puedan disfrutar. Voy corriendo a preparar el DVD.

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