Silueta raquel original

OCIOZINE

Raquel W.Polo
El blog sobre novedades, música, cine y series, de Raquel W.Polo

Nunca digas esta serie no veré

Seis temporadas, seis, he tardado en lanzarme al ruedo de los caminantes. Y eso que había un montón de amigos que me la recomendaban insistentemente, y yo me resistía. Que no, que no y que no. No soy yo muy fan del gore, las tripas y la escatología. Y, además, una necesita ir a su ritmo, porque, si no, me bloqueo, y acabo necesitando, como terapia anti-stress, ver una temporada o dos de Arrow o Supernatural (cosas de frikis de las series).


Generalmente, con el primer episodio suelo saber si una serie me va a gustar o no. Aunque existen (raras) excepciones. Pues este verano lo he intentado con varias, más o menos "prestigiosas", y nada. Ni Banshee, ni Black Sails, ni Spartacus, ni Hawaii 5-0, ni la aclamadísima Mr. Robot (le di oportunidades hasta con cuatro episodios) han pasado el corte. Pero The Walking Dead... Eso es otra historia.

 

 

La historia de Rick, el sheriff. En el sentido literal y figurado de la palabra. Rick Grimes ha sido gravemente herido de bala, y está en coma en el hospital. Un buen día va a despertar y se encontrará con un panorama desolador. El hospital está abandonado, ni pacientes, ni personal (vivo) por los pasillos, las instalaciones destrozadas, las puertas atrancadas con cadenas, sangre por todas partes... La calle no ofrece mejor aspecto. En la búsqueda de su mujer y su hijo, y de respuestas, al menos va a encontrar lo segundo, el motivo de todo el paisaje apocalíptico que le rodea. Zombies. De los de toda la vida. Como los del vídeo de Michael Jackson, pero sin bailar.


Y la serie habría acabado con el primer episodio, si no hubiera sido porque Rick va a encontrar a algunas buenas personas, que le van a ayudar o acoger. Primero Morgan y su hijo, que le van a dar un curso acelerado de lo que está pasando, mientras se termina de reponer. No en vano, se acaba de despertar de un coma.