Loreto original

Maternando

Loreto Cibanal
Método Estivill

La vuelta al cole

Escribo tan solo unos días antes de la vuelta al cole, vosotros lo leeréis en el segundo día de cole (en Castilla y León) y la verdad es que tengo el ánimo por los suelos; no me apetece nada volver a la rutina y al encorsetamiento de ésta.
Me encanta ver a los niños en libertad, sin horarios ni excesivas tareas, entonces surge su creatividad… como cuando eran más pequeños.

En estos últimos días de vacaciones mis hijos, junto con unos amigos se han dedicado a crear ‘tatoos’, pulseras, y otros atrezzos sin necesidad de ningún adulto, y han culminado con la creación de una ‘peña’ creando su propio logotipo, que han estampado ellos mismos en unas camisetas.

Para realizar esta actividad han tenido que trabajar las habilidades escolares básicas como la caligrafía, el dibujo, incluso las matemáticas para calcular el coste de la materia prima y el margen comercial que tenían que aplicar para ganar dinero para sus camisetas, etc.; y lo han hecho sin ayuda, aunque han pedido supervisión para comprobar que todo era correcto, y contentos, nada que ver con la tediosa tarea de hacer cuentas sobre un cuaderno sin ningún estímulo.

La verdad es que no me siento nada identificada con aquellas mamás que están deseando ‘quitarse a los niños de encima’, ni siento a mis hijos como esos niños que según afirman sus madres “ya están cansados y necesitan volver al cole”.

Se qué todos hemos pasado por eso y seguro que muchos me tildarán de madre ñoña o excesivamente permisiva pero hay que entender que nuestros niños no son comparables a nosotros, ellos han nacido en una era totalmente tecnológica llena de estímulos digitales y audiovisuales, empeñarse en que la escuela siga siendo igual que hace 60 años es perder a estos niños. Mucho me temo que esa sea la razón de tan alto porcentaje de falsos positivos de niños diagnosticados de TDHA o de la famosa hiperactividad, y como no del alarmante fracaso escolar de nuestro país.

Hay muchos factores para que nuestros hijos sean diferentes, además de la era tecnológica en la que vivimos en la que la televisión, los ordenadores y las videoconsolas ejercen a menudo de niñeras, he podido escuchar en algún congreso que la propia composición química y biológica de estos niños del tercer milenio es diferente a la nuestra teniendo muchos de ellos capacidades intelectuales y sensoriales muy diferentes a lo que venía siendo habitual. Los niños que, con estas características son más fieles a ellas y no se contaminan de lo que la sociedad actual considera correcto terminan con ‘etiquetas’ escolares y médicas próximas al autismo y a las ya nombradas hiperactividad y déficit de atención, incluso en edades muy alejadas a lo que marca el DSM como válidas para realizar estos diagnósticos.

Yo me pregunto qué parte de ‘culpa’ tiene la forma de nacer, qué impacto causa la violencia obstétrica y el distanciamiento y frialdad paterno y materno de los métodos conductistas y si esto puede producir aislamientos del espectro autista, al sentir el niño que ha llegado a un mundo que es muy lejano a él y en el que se siente aislado e incapaz de conectar.

Esta tarde reflexionaba sobre lo importantísimos que son los primeros años al pensar en un caso que conozco de 4 hermanos adoptados por dos familias fantásticas pero que habían pasado sus primeros años con unos padres biológicos con los que vivieron escenas tremendas. A pesar de ser adoptados en el primer septenio de vida ninguno ha conseguido superar esas vivencias y sus vidas no son nada ordenadas ni felices, en estos casos ni las terapias convencionales han conseguido borrar o compensar lo vivido y grabado en el subconsciente durante sus embarazos y primeros años de vida…. Cuántas veces he oído y posiblemente pronunciado lo de “si son muy pequeños, no se enteran”.

Bueno pues lo dicho que volvemos al cole y nos encorsetamos y homogeneizamos de nuevo… ains ¡qué penita!

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