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Heridas infantiles

Hace unos días encontraba en Facebook el texto que dejo a continuación (le falta un punto pero es como estaba en la red) y me ha hecho reflexionar€Ś

EL NIÑO HUMANO PUEDE EXPERIMENTAR CINCO HERIDAS DURANTE SU INFANCIA

Cada ser humano posee dentro de su energía vital esas cinco heridas. Tres de ellas pueden estar muy presentes y de esas tres, una puede ser la más importante y las dos restantes ser más leves, a veces difíciles de encontrar. Estas heridas se producen en las relaciones con su madre, su padre y su entorno familiar y social.

1. EL RECHAZO, puede tener lugar antes del nacimiento, mientras está en el vientre de su madre. La herida del rechazo genera un comportamiento esquizoide, desprendido de lo material, perfeccionista e intelectual. Pasa por fases de gran amor y por fases de odio profundo No cree en su derecho a existir. Tiene problemas sexuales. Busca la soledad y posee la capacidad de hacerse invisible y huir de la realidad y la vida.

Generalmente esta herida se produce entre los seis meses de gestación y los doce meses de vida. A menudo se produce con el cuidador del mismo sexo.

2. EL ABANDONO, provoca personalidades de víctima, necesidad de fusionarse, de una presencia y de ser ayudado. Dificultad para tomar decisiones. Pide consejos aunque no los sigue. Dificultad para aceptar un rechazo. Tristeza, da pena a los otros. Dependiente físicamente, aunque busca la independencia. Adora el sexo y ser la vedette.

La herida puede producirse durante los seis y dieciocho meses de vida.

3. LA HUMILLACIÓN. Perfil de carácter masoquista, se avergĂźenza de sí mismo y de los demás o tiene miedo de provocar vergĂźenza en los demás. Conoce sus necesidades pero no las escucha. Se carga de responsabilidades. Se cree sin corazón, sucio y menos valioso que los demás. Juega el papel de madre. Es hipersensible y se castiga creyendo castigar al otro. Tiene vergĂźenza de sus deseos sexuales, compensa su frustración con la comida.

La herida puede provocarse entre el primer y tercer año de vida.

5. LA INJUSTICIA, estructura de carácter rígido, perfeccionista, envidioso, evita sus sentimientos. Demasiado optimista, necesita justificar sus actos. Tiene dificultad para pedir ayuda y niega tener problemas. Muy activo y dinámico, duda de sus elecciones y se compara con quienes cree peores o mejores. Tiene dificultades en darse placer sin sentirse culpable. Controla y se controla mucho. Le gusta el orden y tiene dificultad para mostrar sus emociones y afecto.

La herida se produce entre los cuatro y seis años.

Cada una de estas provoca una estructura de carácter, ya que al tener heridas se crea el ego para protegernos y el ego genera máscaras.


María José Rodríguez

 

 Últimamente voy encontrando infinidad de textos, conversaciones y cursos que hablan de cómo sanar estas €˜heridas€™ que sufrimos en la infancia y en nuestra etapa prenatal.

Hasta hace unos años jamás había oído hablar de esto y lo que me encontraba eran comentarios quitándole importancia a cualquier acto €˜agresivo€™ hacia un niño y mucho más hacia un bebé porque según parecía €œNo se enteran€, €œLes hace bien un cachete a tiempo€€Ś y otras justificaciones.

Sin embargo está claro que todo lo que vivimos en nuestra infancia y durante nuestra gestación forja nuestro carácter, nuestra personalidad y nuestra capacidad para enfrentarnos al mundo.

Hasta los 7 años somos especialmente frágiles y absorvemos todo lo que ocurre en nuestro entorno especialmente lo que nos sucede con nuestra madre o primera figura de crianza, somos especialmente vulnerables ante el €˜trato€™ que éstas nos den y lo entendemos como normal o lo que podemos esperar de este mundo. ÂżHabéis probado a hablarle bajito y despacio a un niño que recibe continuamente gritos y desprecio de sus padres? Âżhabéis contemplado su cara? Yo me he encontrado con dos reacciones distintas, la de sorpresa, ojos como platos y cara de !no me lo puedo creer!. Y la de pánico, desconfianza e intento de defensa por parte del niño seguida de agresión€Ś

Sin ir tan lejos o a casos tan extremos, casi todos hemos recibido en nuestra infancia alguna de estas heridas que se relatan más arriba y seguramente en algún momento las hayamos ocasionado a algún niño, con o sin intención por parte del adulto, pues la sensibilidad de cada uno es muy distinta; sin embargo existe la resilencia para compensar estas vivencias y sobretodo existe el amor que creo firmemente que es el bálsamo curativo universal.

Cuando reconozcamos que hemos podido ofender en alguna de estas formas o cualquier otra a nuestros niños, pidámosles perdón y sanémoslo con amor, estoy segura de que a la vez estaremos curando algo nuestro.

La próxima semana más.

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