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Maternando

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Método Estivill

Contacto, con tacto (II)

Como decíamos ayer€Ś parafraseando a Fray Luis y a Unamuno, el tacto es un sentido fundamental para los bebés y el primero en formarse y madurar durante la gestación. Ya en el seno materno el niño está siendo masajeado continuamente; las paredes del útero y el propio líquido amniótico frotan todo su cuerpo, y los movimientos de la madre se convierten en un motor que provoca que el niño esté siendo mecido 24 horas al día, la simple respiración materna va a provocar movimiento.

Cuando el embarazo está en su tercer trimestre ya existe la intencionalidad en el movimiento del niño en busca de contacto, y es sorprendente ver hasta qué punto es capaz de comunicarse a través de la barriga de mamá; además del €˜seguimiento€™ de la mano a través de la barriga que es algo que prácticamente todos hemos experimentado, quienes practican la haptonomía saben que las posibilidades de comunicación e imitación del bebé son enormes y sobretodo del valor afectivo que tiene el tacto.

Pues bien, después de todo este masaje intrauterino y del continuo contacto físico, cuando el bebé nace y pierde todas las ventajas intrauterinas y tiene que enfrentarse a una vida totalmente diferente: con respiración aérea, sin regulación de la temperatura, alimentación externa, etc., cosas que no pueden paliarse; en el mundo occidental le sometemos a un cambio más y claramente innecesario, le metemos en un cuco, moisés, cuna o similar y además nos dicen que no respondamos a su llanto cogiéndole porque nos manipulará, y luego llorará solo para que le cojamos.Y digo yo, Âżqué hay mejor que responder a las demandas de nuestros hijos?

ÂżMalcriamos a nuestros maridos, esposas, amigos, padres, por responderles a una llamada de atención aunque sea solo en busca de una demostración de amor? ÂżNo hemos pasado nosotros, adultos, ninguna situación en la que tan solo necesitábamos tener al lado a un amigo o familiar para sentirnos más reconfortados? Cuándo acompañamos a nuestra pareja, por ejemplo a una cena o a un acto social en el que no conocemos a nadie, Âżno nos sentimos mejor si nos da la mano o nos coge del hombro? Entonces porqué queremos exigirle ese €˜desprendimiento€™ físico a un ser tan vulnerable.

Me satisface enormemente ver que cada vez es más habitual ver a bebés transportados en fulares, meitai, arrullos o simplemente en brazos€Ś el contacto físico es fundamental para un desarrollo sano y sobretodo para dar seguridad al bebé y futuro niño y adulto.

Los niños que son criados con contacto físico amoroso lloran menos, maduran neurológicamente antes y se convierten en adultos más seguros e independientes.

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