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La cuarentena

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Carta abierta a un ex cualquiera

Ufff… no sé… Serán los años, que hacen que una vaya a más en paciencia, sabiduría, sentido del humor…. y, sí, también celulitis. Pero también aparecen ellos en escena. No conozco a ninguna mujer en mi entorno, principalmente solteras o divorciadas, y en mi franja de edad, que no las padezcan con mayor o menor frecuencia e intensidad ¿Hablamos de hemorroides? Bueno, también. Pero me refiero ahora a esas salidas del tiesto que hace de vez en cuando algún ex aburrido, o resentido, o amargado o, simplemente gilipollas y con muy mala baba, que cada vez que la vida le da lo suyo, en lugar de acordarse de tu parentela (que son de confianza y para eso están), pues no; se acuerda de ti, con esa distorsión psicodélica que proporciona una buena dosis de rencor, y se dedica a darte un poquito por saco. Pues si es el caso de alguna de vosotras, aquí va esta carta abierta a un ex cualquiera. Sentíos muy libres de copiar, pegar, adaptar… Es vuestra.



Querido innombrable:

Sé que las cosas no te van bien. No diré que lo lamento. Es más, ni siquiera me sorprende. Pero, lo cierto es que no me importa lo más mínimo.

No sé qué es lo que hace que te sientas tan unido a mí que aún necesites “hacerme llegar noticia de ti” cada cierto tiempo. Deja de intentarlo. Por lo que a ti respecta estoy en medio de un campo de fuerza súper poderoso que te mantiene alejado. Tan alejado que apenas te veo. Eres pequeño. Insignificante. Y yo soy inalcanzable.

Por cierto, deja de usar a nuestros amigos comunes para que me hagan llegar tus chismes. Aquellos a los que aprecio de verdad, les explico, les cuento, y se conforman una imagen de lo pestilente que es tu realidad. Y no estás tú como para andar perdiendo amigos.

Es difícil ser alto o guapo si la naturaleza no te concedió esos dones, pero puedes probar a ir de estupendo o fingir que eres simpático y, con un poco de suerte, quizás te salga una novieta. Recuerdo que te enseñé a follar bastante bien, y eso es como andar en bicicleta, no se olvida… o sí, no lo sé, la verdad. Pero inténtalo al menos. Estarás entretenido y me darás un respiro.

Hablando de respiros, por favor, pierde todo interés en mi persona. Nadie que me quiera te dará pistas de mi situación sentimental, laboral o sanitaria. Nadie que me quiera te dirá qué dirección tomé cuando salí por la puerta. Nadie que me quiera querrá que vuelvas a cruzarte en mi camino.

Me gustaría decirte aquello de “ojalá te vaya bonito”, pero sería una necedad por mi parte. Es imposible, porque eres tan estúpido que la vida podría sonreírte e iluminar tus días como el mismo sol, y tú no te enterarías hasta que no hubiese pasado de largo. Porque estás convencido de que la vida te trata injustamente y siempre te da menos de lo que mereces. Y realmente mereces muy poco. Todavía deberías estar dando gracias al cielo porque un día tuviste la suerte de estar a un milímetro de mis labios.

Mía,
inda.jaus.tribu@gmail.com

PD: Chicos… no os ofendáis, que algunos también pasáis vuestros propios suplicios. Por vosotros, me quedo tarareando “Desde que te perdí”, de Kevin Johansen ;-)

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