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La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Yo voy el 29 de marzo a la Huelga General

Quiero aprovechar este espacio para anunciar que el próximo jueves 29 de marzo seré uno de los que secunden la Huelga General convocada por los sindicatos mayoritarios en defensa de los servicios públicos y contra la reforma laboral. Iré a la huelga y, seguramente, formaré parte de alguno de los piquetes informativos que tratarán de convencer a los trabajadores y trabajadoras de distintas empresas que no vayan tampoco a trabajar ese día.

Pido disculpas de antemano también por ello. Pido disculpas por ser uno de los muchos que no ha entendido las poderosas razones que, sin duda, tiene este gobierno del PP, que es el gobierno y el partido de los trabajadores, para poner en práctica esta reforma laboral.

Me resulta difícil reconocer abiertamente que soy un trabajador activo y, sobre todo, un trabajador activo sindicado que ha creído que, desde el sindicalismo, se defendían los derechos de los trabajadores, sin darme cuenta que, al trabajar, al exigir derechos laborales: el derecho a la negociación colectiva, a una regulación de mis condiciones laborales y mi salario en convenios colectivos, a disponer de tutela judicial efectiva, a recibir una prestación por desempleo y el derecho a ser indemnizado si era despedido de forma improcedente (con nada más y nada menos que 45 días por año trabajado), sin darme cuenta, digo, que con todas esas exigencias, claramente desproporcionadas e injustas, estaba dualizando el mercado laboral español entre trabajadores con derechos y trabajadores sin derechos, propiciando el despido masivo de estos últimos y condenando al desempleo a millones de trabajadores. Lo ha dicho Dolores de Cospedal, que no va a mentir en un asunto de tanta importancia.

Así que, la verdad, no sé qué decirle a los 5.300.000 parados. Pero, sinceramente, no entiendo cómo puede contribuir a generar empleo recortar los derechos sociales y laborales de los trabajadores en activo y abaratar su despido. Tampoco llego a entender por qué resulta tan necesaria esta reforma laboral que rompe el frágil equilibrio entre trabajadores y empresarios a favor de éstos últimos y que aboca a los primeros a tener que aceptar modificaciones en sus condiciones de trabajo impuestas por el empresario, sin negociación, sí o sí, o tener que irse a la calle. No entiendo cómo facilitar el despido pueda contribuir a generar empleo. Sobre todo, porque los mismos que la respaldan ya han dicho que no va a crear empleo sino destruirlo.

Sé que una Huelga general no es la solución ni contribuye a generar empleo. Lo ha explicado claramente la patronal: €œNo queremos huelga, queremos trabajo€. Por eso, supongo que algunos empresarios están haciendo todo lo posible para que sus empleados no secunden la huelga y para que puedan seguir con su empleo. Así se lo han dicho (o, tendríamos que decir, amenazado) como puede verse en la web Huelga general sin miedo. Pero debe ser que yo no entiendo bien a la patronal. Así que, vuelvo a pedir disculpas.

El gobierno hizo un vídeo que explicaba a la perfección que con esta reforma todo eran parabienes: la reforma no era impuesta, resolvía todos los problemas del mercado laboral y generaba empleo entre actores tan bien vestidos y tan bien formados que no parecía que estuviesen en paro, pero no debí entender bien su significado; porque si todo era como decían, se le debería haber hecho la ola, y, por el contrario, se la convocado una huelga general. Porque, la verdad, tampoco entiendo que para trabajar no haya otra opción que aceptar unas condiciones infames: contratos en prácticas con despido libre y gratuito, contratos preferentes para quienes cobren prestación a cambio  renunciar a ella, etc. No son esas las condiciones de trabajo que me gustarían para mí ni para mis hijos ni para nadie. Y la alternativa no puede ser o esto o el paro. Pero ya digo que no he debido entenderlo.

Como tampoco he entendido bien el papel de los sindicatos, esas organizaciones plagadas de liberados sin oficio ni beneficio, estómagos agradecidos que viven de subvenciones y ahora muerden la mano que les da de comer. Porque yo creía que  a los sindicatos debíamos el logro de nuestros derechos y, por eso, convocan esta huelga: Una huelga general que es el único recurso, que no el último, al que se han visto abocados ante una reforma laboral impuesta por el PP al dictado de las exigencias de la patronal, una huelga que tiene como objetivo cambiar la reforma laboral, forzar al gobierno a negociar otra reforma del mercado laboral que sirva de verdad para generar empleo sin recortar los derechos laborales. Y esta huelga, a lo mejor, no sirve para nada, pero en la lucha conseguimos los derechos y por la lucha volveremos a recuperarlos. Por eso, haré huelga el día 29 de marzo, porque todos, incluso los más de 5 millones de parados, merecemos un trabajo digno y un futuro mejor.

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