Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Sobre privatizaciones y recortes

Todavía pueden verse en las marquesinas de autobús carteles como éste que anuncian la salida a bolsa de la empresa pública Loterías del Estado (que supongo que después pasaría a llamarse de otra forma). Y todavía recuerdo con gracia el comentario de un compañero de trabajo (también profesor) cuando me incorporé a mi primer instituto. Según él, si no aparecías como funcionario en los presupuestos del estado, tu salario procedía de otros ingresos atípicos: vamos, de la lotería; por lo que me recomendaba darle las gracias a quienes jugaban.

No sé si ése es mi vínculo inconsciente con la lotería, o si como se afirma en la campaña “Si hay algo seguro es que la gente nunca va a dejar de soñar”. Un lema que ya nadie discute y que es la expresión más simple de la mercantilización hasta de los sueños. Pero el caso es que me pareció injustificable que se aprobase privatizar la lotería (que sólo da ingresos), por lo que ahora me parece oportuno y justificado la rectificación.

Claro, que de por medio, hemos tirado más de cuatro millones en la campaña publicitaria y no sé cuántos en los estudios previos. Pero la decisión no se deja de adoptar, según la Ministra, porque parezca desafortunada, sino porque los bancos encargados de su salida a bolsa (Santander, BBVA, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, UBS y Credit Suisse -esta vez sí los citamos a todos con sus nombres, en vez del genérico “mercados”-) informaron de que los inversores tasaban en menos el valor de la empresa. Los posibles inversores la valoraban en 17000 millones y no en 21000, por lo que el valor del 30% que salía a bolsa quedaba muy reducido, ni se les podía asegurar un 12% de beneficio en vez del 7%.

Así que ya no será verdad lo de que “Muy pronto podrás invertir en Loterías y apuestas del Estado”, por lo menos por el momento. Claro, que yo siempre he invertido en Loterías, no porque juegue, sino porque, siendo propiedad del estado, también era mía y los beneficios obtenidos también se reinvertían de acuerdo con criterios públicos, democráticos y en beneficio de todos. Así que, ahora que no sale a bolsa la lotería y parte de sus beneficios no van a ir a manos privadas, a lo mejor, tenemos vía libre para resolver los recortes de enseñanza en algunas CCAA y, como sugería con sorna aquel compañero mío, ahora por fin los interinos podrán cobrar de la lotería y problema resuelto.

Más preocupante es para los ciudadanos los recortes que se están produciendo y los que se avecinan, inexorables, según el estado de opinión dominante. ¿De qué otra forma si no serían soportados que no aceptados? Ahora quienes empuñan las tijeras son las CCAA, después del 20N no podemos saberlo, porque los dos grandes partidos no van a explicitarlos en campaña. Pero, como decía Vicenç Navarro no es verdad que los recortes sean la única opción.

Desde la izquierda del PSOE que aglutina IU se ha repetido hasta la saciedad: Es necesario en estos momentos de crisis y de falta de liquidez ajustar los gastos, considerar lo público y el dinero público como sagrado, pero, sobre todo, incrementar los ingresos. O, por lo menos, ofrecerles la opción a los ciudadanos para que ellos decidan. Claro, que el PPSOE ya ha acordado erigirse en voluntad popular para reformar la Constitución y en las últimas declaraciones Bono, en un llamamiento a la responsabilidad, asegura que gane quien gane –que para Bono, como para las encuestas, parece claro que será el PP- no habrá movilización en la calle, sino apoyo incondicional a quien gobierne.

Pero los ciudadanos deben y pueden decidir. Y la mayoría preferiría aportar más, preferiría una reforma fiscal integral desde los principios de la justicia fiscal para aumentar la recaudación y que aporten más quienes más pueden hacerlo. Los recortes sociales en educación, en sanidad, en prestaciones sociales atomizan la sociedad, generan exclusión y polarizan los grupos sociales. El reparto justo de los costes a través de una mayor justicia fiscal, sin embargo, genera solidaridad, mayor cohesión social y facilita las políticas de protección e inclusión social.

Así que la opción que se les está hurtando a los ciudadanos, no es sólo entre recortes y justicia social, es también una opción entre dos modelos sociales en el que uno resulta a la postre, o lo está empezando a ser ya, insoportable.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: