Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Navidades de pesadilla

A punto de iniciar las navidades, la concentración temporal de desgracias y despropósitos es tal, que parece que solo pueda explicarse por una concatenación de pesadillas.

Tal vez PP signifique simplemente eso: Partido de las Pesadillas. Reconozco sentirme desorientado. Pero, tras la aprobación de la LOMCE no salimos de Elm Street: la reforma de las pensiones, la exhibición impúdica de los tejemanejes del PP madrileño para conseguir la ruina de Cajamadrid, la “ventajosa” venta de Novagalicia, la que venden como ley de seguridad ciudadana que no es más que ley de orden público, el tarifazo eléctrico y todos sus enredos, y, para terminar la semana, como digno colofón, la reforma de la ley del aborto. No se puede pedir más. Vayamos a alguna de ellas.

 

1.- Los correos y sms de Blesa que hemos conocido hasta ahora agotan todos los calificativos y muestran las entrañas del mal que padecemos: Una oligarquía dominante y privilegiada que maneja los recursos públicos a su capricho y no le sonroja publicarlo porque se sabe intocable.

 

2.- La reforma de las pensiones, que todavía tienen el descaro de vender como una subida y un ahorro para el estado, cuando significará que los pensionistas dejen de percibir, es decir, les roben, que eso no es ahorro, nada más y nada menos que 33000 millones de euros entre 2014 y 2020. Tendremos que hablar de esto más adelante.

 

3.- Banesco, un importante banco privado venezolano, ha adquirido en subasta pública Novagalicia por 1.003 millones de euros. Se pone fin, sin mayores explicaciones, a una de las peores “fusiones” de cajas, que dejó detrás: las escandalosas jubilaciones de sus dos presidentes,  José Luis Méndez (que se llevó 16,5 millones de euros de su plan de pensiones) y Julio Fernández Galloso (que solo cobra 689000 euros al año de pensión, el pobre), 2679 despidos y miles de personas sin ahorros por un fraude con las preferentes injustificable. Escuchen las cifras de este “buen negocio”: Invertimos 9052 millones de fondos públicos y 802 de Fondos de Garantías de Depósito (FGD) y se ha vendido por 1003 millones. Para que no nos quepan dudas, ya nos lo han dicho bien claro: El resto, es decir, los 8851 millones se han perdido sin remedio.  Pase, que ya es mucho pasar, que los dos delincuentes de sus directivos y el resto de los responsables no estén en la cárcel, pero ¡que no nos vendan esto como buen negocio!. Incluso quienes no están a favor de una banca pública, entenderán que, una vez nacionalizada y reflotada, en manos públicas habría sido un buen instrumento para impulsar la economía productiva de la región y que no puede malvenderse ahora que podría empezar a generar beneficios. Y la cantidad no es lo de menos: El dinero perdido es más de lo que se ha recortado en educación en los últimos tres años y todavía no hemos parado de sumar. Y sin responsables.

 

4.- El tarifazo eléctrico y la negativa a paliar los efectos de la pobreza energética apoyando la iniciativa de la Izquierda Plural va a traer cola. Hasta la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) ha detectado por fin “circunstancias atípicas” en la última subasta y la ha anulado. Desde quienes niegan que exista “déficit tarifario” alguno como sostiene Jorge Fabra, pasando por los beneficios nada despreciables de quienes especulan en el mercado energético, todo resulta oscuro en la luz, salvo los beneficios que declaran anualmente las compañías y la desproporcionada subida con la que los engordamos.

 

5.- Por último, la reforma al dictado del fundamentalismo católico de la ley del aborto que presentó Gallardón no obedece a ninguna necesidad, generará problemas que creíamos resueltos y volverá a imponer por ley una fe que no compartimos. La ley de plazos en  vigor sí que ha servido para resolver problemas, injusticias y situaciones límite que la anterior ley había generado, mientras que la nueva nos situará, como dice Amelia Valcárcel en Victoria pírrica, en una situación de “emergencia moral”. Pero, sobre todo, es una ley perversa y cruel, porque puede provocar situaciones de sufrimiento innecesario y gratuito, así lo reconoce Pilar Martínez Ten, experta en diagnóstico prenatal en El País “No se puede obligar a las familias a asumir esta situación que les va a generar un sufrimiento inmenso a los padres y también al hijo que esperan. Si llegan a nacer serán niños que pasen por tratamientos largos, que estén meses o incluso años en cuidados intensivos; muchas veces para acabar muriendo. Van a llevar una vida de bastante sufrimiento.”

 

Pero esto no es una pesadilla de la que despertaremos y todo siga igual. La mayoría absoluta no autoriza gobernar contra la mayoría social que no les votamos. Hay que salir a la calle a denunciarlo y a revertir esta situación. Como dice Manuel Vicent en Un buen día  cada vez es más sorprendente este “milagro: la gente humillada no se ha rebelado, no ha sido asaltado el palacio del Congreso todavía, los políticos corruptos no han sido sacados a patadas y la ciudad no ha ardido aún por los cuatro costados.” Así que, esta no será una “feliz navidad”.

 

lanomalia.blog@gmail.com

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