Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Los culebrones veraniegos del poder y la verdad

El verano es tiempo de culebrones y éste no iba a ser menos. Además del culebrón de Gibraltar, agosto se inició con dilatada hasta lo imposible comparecencia en el Congreso (que era el Senado) de Rajoy, con la que el PP pretendía poner punto final a un asunto político remitiéndolo a los tribunales y unas disculpas repetidas, pero sin cargo de conciencia, dolor de corazón ni propósito de enmienda y menos aún de penitencia.

Nada, por supuesto, de  asunción de responsabilidades políticas, que era el tema, como suele decirse, y como si este asunto fuese algo que afectase exclusivamente a las conciencias y al confesor (más de moral y de moral religiosa que de ética), con lo que ¡apañados estábamos con un personaje como éste!, con una sensibilidad moral bajo mínimos y por el que ya ni en su partido pone nadie la mano en el fuego.

 

¿Mintió Rajoy? ¿Podrá probar Bárcenas sus acusaciones? Como este asunto, lejos de poner punto y final, ha quedado en punto seguido hasta septiembre, vayamos a otros.

 

El primero y más grave (si el humo de Gibraltar y la “equivocación” del presunto pederasta liberado nos dejan verlo) es la forma tan  arbitraria e irresponsable con que se toman las casas reales este asunto de los indultos, como si se tratase de un intercambio de banderines o simples frases vacías con expresiones protocolarias de buenos deseos y buena voluntad. Me pides 15, te concedo 30 y a ver quién da más.

 

El propio gobierno se ha mostrado siempre reticente para regular esta “potestad”, incluso para dar explicaciones si llega el caso (y casos para explicar los ha habido, e inexplicables). Pero, regulado o no, no renunciarán nunca a ese poder. Porque el poder, más allá de las vanidades, los fastos y las pleitesías, solo se siente como verdadero poder cuando decide arbitrariamente sobre la vida y la muerte de las personas.      

 

Y esto sin más es lo que ha ocurrido y lo que resulta tan difícil de legitimar desde la racionalidad democrática. Porque, si circunscribimos el asunto sin más a los procedimientos y garantías jurídicas, en las que este caso clama al cielo, si se puede utilizar esta expresión, los árboles no nos dejarán ver el bosque.

 

El segundo que destaco son las declaraciones realizadas ahora, sin duda alguna inoportunas en todos los sentidos de la palabra, de Ángel Carromero. Un asunto confuso desde el principio, con un desgraciado accidente con víctimas, con un rigor penal, que muchos consideramos excesivo de la justicia cubana, y que permitió que todos “mirásemos para otro lado” cuando se agilizó su traslado a España (antes incluso que otros reclusos españoles en situaciones más difíciles, incluso aquí al lado, en las cárceles marroquíes) y la rápida concesión del tercer grado que le permitía incorporarse a su bien remunerado cargo de asesor político.

 

Ahora, digo, Carromero viene a decir que tras los fallecimientos en el accidente están los servicios secretos cubanos e, inmediatamente, toda una clá incondicional acepta las declaraciones como verdaderas.

 

Por último, ya en Salamanca, el culebrón de Las Malotas sigue su curso y esta misma semana me llega el 2º boletín que la cámara de comercio, respondiendo a unas declaraciones del alcalde de Salamanca. Resulta difícil encontrar otro precedente como este de la reparcelación y urbanización de un sector de Las Malotas con cargo al Ayuntamiento para su uso industrial que haya despertado tanto enconamiento entre el empresariado salmantino y el ayuntamiento.

 

Parece que el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento no ha justificado suficientemente ante la opinión pública y especialmente ante los agentes sociales (empresarios y sindicatos) y fuerzas políticas la oportunidad, necesidad, urgencia y procedimiento esta nueva dotación de suelo industrial, cuando en el área metropolitana de Salamanca existe suelo industrial más que disponible.

 

Pero lo más sorprendente es que estas dos instituciones destinen tantos recursos para realizar dos campañas enfrentadas, con dípticos y mailing incluidos. Y, sobre todo, que lo hagan con recursos públicos para lo que no deja de ser intereses partidistas o sectoriales. Alguna explicación sobre esto deberían darnos.

En todos estos culebrones, veraniegos o no, y cuanto más se alarguen peor, lo verdaderamente difícil de saber es la verdad de cada asunto. Y, curiosamente, es lo que todas las partes dicen querer saber o decir. Siempre habrá incondicionales que aceptarán como dogma de fe lo que les digan y habrá también quienes estén dispuestos a no creerse nada.

 

Poco importan las pruebas, los hechos, si es que a algo se puede llamar hecho y no mera interpretación. La “verdad” se nos descubre en su aspecto poliédrico de confrontación, de pugna entre interpretaciones, pero sólo hasta que a la “verdad que nos conviene” la derrote la “verdad absoluta”, que no es otra que la “verdad del poder”.

 

lanomalia.blog@gmail.com

Comentarios

Borisovic 26/08/2013 12:03 #1
existe terreno industrial disponible en el area de Salamanca mas que de sobra. por que el Ayuntamiento se empeña en las Malotas. ¿Que esconde?

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