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La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

El futuro de los “niños perdidos”

Es cierto que me he estado resistiendo a las evidencias. Pero al final lo he visto. Ha hecho falta, no obstante, escuchar entre aplausos a Rajoy, en un cuidado escenario de palés de diseño, cerrando un encuentro de las NNGG del PP. Pero al final lo he visto.

He visto el futuro que les espera a esos jóvenes emprendedores y valientes que están dispuestos a arriesgarse y a levantarse cuantas veces sea necesario de sus pequeños fracasos. Ellos sí han estado desde siempre en el camino correcto y están dispuestos a apostarlo todo por el caballo ganador. No dudan en corear enardecidos vivas a España y saltar proclamando al unísono  aquello de que “Yo soy español, español, español”. No hay duda de que a ellos sí les espera un futuro brillante y prometedor. Porque no es que estén ganando la lucha de clases, es que ya la han ganado.

 

Han contado para ello con un gobierno que ha hecho las reformas necesarias para despejarles el terreno y que está dispuesto a seguir pisando el acelerador para allanarles el camino, apartar y arrancar de raíz cualquier obstáculo. Toda una amenaza para quienes todavía se resistan, a la vez que una declaración de intenciones.

 

El resto es un paisaje después de la batalla. El capitán Garfio y sus piratas han arrinconado a los “niños perdidos” en el país de “Nunca Jamás”. No es que no quieran crecer. Es que para ellos no hay futuro.

 

Esta semana hemos sabido que solo en la Universidad de Salamanca más de 300 universitarios tendrán que devolver el importe de las becas (por un total de 918,544 €) que disfrutaron el curso pasado por no haber llegado a superar el 50% de los créditos en los que estaban matriculados. No es que pierdan la beca para este curso, no. La medida no pretende tan  solo endurecer el futuro, sino que, en este afán totalitario y de eternidad, pretende también privarles del pasado. Así que esos 300 “niños perdidos” engrosarán la cifra de los 5.875 más a quienes se le denegó la beca el curso pasado (el 45,9% del total de solicitudes). Todo un récord que sin duda se verá de nuevo superado este año, por quienes “no van a dejar de pisar el acelerador y viva España”.

 

Así también, en un Estudio sobre las expectativas y actitudes de estudiantes españoles de la ESO de octubre de este año realizado por la Fundación Adsis y titulado El futuro comienza hoy, un 18,4% de los alumnos entrevistados de una amplia muestra, estaban en riesgo de exclusión social. Lo que significa que disponen de menos del 60% de la renta mediana equivalente, ni siquiera el 20% de la unidad familiar obtiene ingresos del trabajo, y están sufriendo una situación de privación material severa, (repetimos, “PRIVACIÓN MATERIAL SEVERA”, mejor así con mayúsculas) ,es decir, no poder pagar el alquiler, ni calentar adecuadamente la vivienda, ni llevar una alimentación adecuada, entre otras variables. Pese a lo elevado de este 18,4%, la cifra, no obstante, está muy por debajo del 25,5%, que es el porcentaje de la población española que se encuentra en esa situación.

 

Estos jóvenes necesitarían un enorme esfuerzo social para compensar las desigualdades de partida y el sistema educativo público debería disponer de recursos, tanto materiales como humanos, para no reproducir sistemáticamente esa situación de exclusión. Y eso es justo lo contrario de lo que propone la LOMCE y quienes “no van a dejar de pisar el acelerador y viva España”. Por eso, no es de extrañar que no confíen en el futuro ni en sus posibilidades.

 

Porque basta echar una ojeada al presente para darse cuenta del enorme pillaje y expolio que los piratas están consiguiendo con el beneplácito del gobierno: Con la excusa de “mantener” unos servicios públicos que consideran excesivos y muy por encima de nuestras posibilidades, no han dudado en recortarlos; nos hemos visto obligados a rebajarnos los salarios y los derechos sociales, rescatar a la banca de sus desafueros y tropelías con dinero público, dinero que ya no recobraremos, y con el privado de los ahorradores en unas preferentes-trampa que ya no recuperarán.

 

Así que, con este panorama, no es extraño que lleguen a presentarnos el acuerdo con las empresas concesionarias de la recogida basuras de Madrid (FCC, OHL, Sayr y Ferrovial, que conviene conocerlas) como un éxito sindical y como el camino a seguir para evitar los despidos (la SER, dixit). ¡Pero si han aceptado una congelación salarial por 5 años y “perder 45 días al año de empleo y sueldo”! Para los “niños perdidos” el futuro es eso.

 

lanomalia.blog@gmail.com

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