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La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Contra la depresión hay alternativa y depende de nosotros

El miércoles 5 de junio estuvo en Salamanca Cayo Lara, Coordinador General de Izquierda Unida, dentro de la campaña Hay alternativa y, además de un acto público, una rueda de prensa y entrevistas con distintos medios, participó en Ciudad Rodrigo en un encuentro con movimientos y organizaciones sociales, desde las mareas ciudadanas hasta los sindicatos, etc. de los que conoció directamente sus problemas y a quienes no tuvo reparos en responder a sus preguntas, en la calle y con público.

Y este jueves 13 de junio estará también en Salamanca el coordinador de IU de Castilla y León y procurador en las Cortes, José María González, para recoger firmas y propuestas ciudadanas dentro de la campaña #AHerreraLeDiría para presentarlas en el Debate del estado de la Comunidad.

 

Se tratan, sin duda, de iniciativas novedosas que buscan acercar los políticos y la política a los ciudadanos, recoger sus opiniones y propuestas y trasladarlas a las instituciones. Se trata también de “pensar” la política y de “hacer política” de otra manera, que implica devolver a los ciudadanos su capacidad y poder de decisión y lograr transformar y profundizar la democracia para hacerla más participativa.

 

Nada que ver desde luego con las prácticas políticas de otras formaciones como el Partido Popular ejemplificadas recientemente en Salamanca en la reunión de la interparlamentaria, no solo reunida a puerta cerrada, separada y “protegida” por un amplio dispositivo policial de los ciudadanos, sino también volcada en elaborar un “mensaje interno” de unidad.

 

Vistas así las cosas, es muy difícil mantener que todos los “partidos” y todos los “políticos” son iguales. Frente a una organización abierta, que busca reunirse con los ciudadanos; otra, cerrada y recelosa de los mismos. Y no todo es cuestión de marketing. Se trata de señas de identidad de las organizaciones. Sin embargo, es difícil hacerlo ver así a todos. De hecho, algunas organizaciones o movimientos rechazaron reunirse con Cayo Lara, por ejemplo, basándose en ese argumento y haciendo extensivo a todos los partidos la desconfianza general, cuando no su rechazo: “nada de partidos políticos”, así de simple y rotundo. Y es verdad que muchos partidos se lo han ganado y se lo están ganando a pulso, pero también es verdad que los partidos políticos son necesarios en democracia (ojo a las malas interpretaciones de la “voluntad general” rousseauniana, de las que ya hemos tenido suficiente escarmiento en el siglo pasado), que en democracia son esenciales las diferencias de intereses (porque las hay y bien claras, entre grupos y clases sociales), las disidencias y las discrepancias públicas y éstas deben canalizarse políticamente de forma “partidaria”. “Deben”  y no solo pueden canalizarse únicamente a través de ellos. Los partidos políticos son necesarios en democracia, pero ni agotan, ni pueden sustituir otras formas de participación. Y, mucho menos, “excluirla”, “degradarla”, “desvirtuarla” y, por supuesto, menos aún, “controlarla hasta extinguirla”. Ése es uno de los muchos males que el bipartidismo ha producido en la democracia española.

 

Por eso, nadie duda ya de la necesaria transformación de los partidos políticos en organizaciones más democráticas. Ya hemos hablado de esto. Algo en lo que también está IU. Solo que, desde IU, creemos que esa necesaria democratización de los partidos no es suficiente, al menos para una fuerza de izquierda alternativa y en el momento actual. Por eso, se han dado muchos pasos en esa línea, desde la refundación de IU, las propuestas de convergencia y convocatoria social, la iniciativa de un Frente cívico, de unas candidaturas ciudadanas o la propuesta de constituir un Bloque social y político, que aprobó el último Consejo Político Federal de IU. Porque también consideramos que es necesario construir alternativas económicas, democráticas, medioambientales y sociales a esta crisis que está polarizando la sociedad, nos está empobreciendo y generando una gran depresión colectiva.

 

De ahí, que sea necesario construir socialmente una alternativa global a esta política de austericidio, hacer creer a los ciudadanos que esa otra política es posible y aglutinar una alternativa política que pueda llevar a cabo esa transformación social, económica y democrática. Por eso, IU necesita vencer los recelos y lograr una mayor participación social, no sólo para ser más, sino también para vencer las propias resistencias partidistas (que no partidarias) de la propia organización (que también las hay). IU pretende construir socialmente la solución, de nosotros y vosotros depende que no se convierta ella misma en un problema.

lanomalia.blog@gmail.com

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