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La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

Comuneros: un éxito democrático

El pasado lunes 23 de junio terminaron las cinco sesiones pactadas en la Comisión Municipal formada por representantes de vecinos y comerciantes de la Avda. de los Comuneros y del Ayuntamiento de Salamanca para discutir sobre el proyecto de aparcamiento subterráneo en dicha avenida y otros asuntos relacionados con el barrio. La comisión se formó bajo el compromiso del Alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, de no tomar ninguna decisión sin acuerdo de todas las partes.

Ya se han terminado las reuniones donde lograr un acuerdo sin lograrlo, por lo que la conclusión de que el aparcamiento “no se llevará a cabo” es la única conclusión lógica a la que puede llegarse por un sencillo Modus Ponens: “Si no hay acuerdo no se tomará ninguna decisión, y no hay acuerdo; luego, no se tomará ninguna decisión” y, en consecuencia, “no se hará el aparcamiento”.

 

La Plataforma “Alamedilla Sí, Parking No” así lo ha entendido y, a falta de una confirmación expresa del Alcalde, el jueves 3 de julio celebrará este triunfo de la lógica y de la democracia.

 

Y no ha sido fácil, porque ha tenido que abrirse paso a través de muchos lugares comunes, de muchas “lógicas” asentadas como inamovibles. En primer lugar, la “lógica de la necesidad  evidente y creciente de infraestructuras”. Está tan arraigada en eso que se viene llamando “sentido común” que resulta difícil reconocerla y, por supuesto, desprenderse de ella. Esta lógica lleva de forma invariable a no cuestionar nunca ninguna infraestructura en el supuesto de que todas son necesarias o lo serán en un futuro.

 

Es muy difícil “defenderse” sin más de esa lógica, cuanto más revertirla y doblegarla. Ayer mismo oía en esta misma avenida, que es la mía, toda su fuerza expresada en una sola sentencia “Un aparcamiento viene bien en cualquier sitio”.

 

Pero no es así. Y los representantes ciudadanos han sido capaces de probar que las “necesidades de aparcamiento de la zona” se cubrían mejor con un aparcamiento disuasorio en la Calle de la Radio y que el coste social, ecológico e histórico de un aparcamiento subterráneo como el proyectado lo desaconsejaba totalmente. Algo de lo que ya, en la primera reunión informativa con los “afectados” en el Espacio Joven, el Ayuntamiento pudo darse cuenta.

 

Pero tampoco la “lógica del zapatero a tus zapatos” ha sido menos importante.  La indefensión con la que los vecinos acogieron la noticia se inscribía en el sentimiento ancestral de aceptar los “dictados del poder” como irremediables.

 

Todo estaba ya decidido y aprobado, a unos les toca mandar y a otros obedecer: “no hay nada que hacer”. Frente a esta “lógica del poder”, que se siente siempre como una lógica carnívora y depredadora, poco puede hacer una “lógica de la resistencia”, que es una lógica que exige la paciencia lenta de los rumiantes: se puede hablar, se puede discutir, recabar apoyos, lograr unidad, movilizarse, seguir discutiendo, seguir venciendo el desánimo, seguir escuchando y seguir hablando. Cuántas horas y cuántos días en más de seis meses.

 

Y, por último, la “lógica de la simplificación” que corre paralela a la “lógica de la testosterona”. El Alcalde no “puede dar su brazo a torcer” porque encuentre oposición ciudadana, porque entonces no podrá emprender ningún otro proyecto, se decía, como si todo fuese cuestión de hormonas.

 

Se hablaba del “efecto Gamonal”, como si la única lógica posible fuese la de la contestación, en una espiral creciente que solo podía terminar con “vencedores y vencidos” en un escenario de “hormonas descontroladas” y hogueras, que son muy españolas. Nada de eso ha ocurrido aquí, ni esperamos que ocurra. La falta de “estridencias” ha hecho que el proceso pase desapercibido y sea poco noticiable. Y tampoco este punto que se ha alcanzado  y que esperamos sea el “punto final” conviene entenderlo o pregonarlo como la victoria de una parte.

 

“Se podía” paralizar la construcción de un aparcamiento subterráneo y se ha podido, pero no solo por la contestación, sino porque en el proceso de diálogo abierto, algo que hay que agradecer al Alcalde y al Ayuntamiento, se ha logrado mostrar la inconveniencia y dificultades de este proyecto concreto.

 

Lo que no es generalizable a otros de una forma simplista. Lo que, sin embargo, sí es generalizable y “modélico” ha sido la apertura de un proceso de participación ciudadana de forma que sean los ciudadanos quienes conozcan de primera mano los proyectos, los mejoren, los suscriban o los rechacen.

 

En esto, el Alcalde dio el primer paso, pero los ciudadanos también han sabido responder ejemplarmente. Esta es la única enseñanza que puede sacarse del caso y no es menor, porque, sin vencedores ni vencidos, ha sido un éxito democrático. No es tanto una cuestión de si se puede o no, sino de cómo “se debe” a partir de ahora hacer política. Y, desde Comuneros, esperamos que esa sea la vía de resolución de otros conflictos pendientes en Salamanca, especialmente el del acceso al hospital.

 

Mientras tanto, este jueves vamos a celebrarlo con todos. Y, por supuesto, el señor Alcalde y todos los miembros de la comisión están también invitados.

 

lanomalia.blog@gmail.com  

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