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In Campo Veritas

Chema Díez
Blog de Chema Díez. Tribuna de Salamanca

Como caída del cielo…

Aunque suene repetitivo, así es. Los agricultores y ganaderos de la provincia de Salamanca han cambiado su rostro serio y desencajado por uno más alegre y risueño gracias a las últimas lluvias, que han provocado también un cambio más que sustancial en el campo, con el cereal como principal beneficiado.

Así, y como las previsiones siguen estimando precipitaciones en jornadas sucesivas, el campo salmantino ya no es tan pesimistas como hace unos días (lo que cambian las cosas con cuatro días de lluvias) y ya piensan en ‘verde’ como decía el anuncio, aunque también apelan a una prudencia más que necesaria después de la pertinaz sequía vivida por el sector.

Además, el refranero español siempre sabio él, dice que abril y mayo hacen el año, y por eso los profesionales salmantinos tienen la esperanza de que el tiempo sea benévolo con ellos y les dé una tregua en forma de agua para poder conseguir un ‘cosechón’ como el del año 2007 y que el pasto resurja de sus ‘cenizas’ porque parece que el caballo de Atila ha dejado su rastro.

Igual ocurre con las charcas, que van a tener más difícil una vuelta a la normalidad porque la sequía llegaba a tal punto que algunos pueblos de la provincia de Salamanca ya han tenido que ser abastecidos por camiones cisterna para dar de beber al ganado y para otra serie de labores. Por eso son tan importantes estas lluvias.

Aunque como este tiempo está loco (lo mismo nieva en abril que llueve dos meses seguidos o no lo hace en cinco) el sector espera impaciente el paso de las semanas para ver como las previsiones del tiempo siguen ‘dando agua’, algo que ya se ha convertido casi como en una lotería para ellos.

El cereal, cambio radical
De entre todos los sectores perjudicados, al cereal es al que más se le nota ese cambio radical porque la presencia de los mismos en las tierras ha cambiado como la noche y el día y ha pasado de estar seco y al borde del desastre a revivir, tal cual. La nevada de la madrugada del jueves al viernes fue como una medicina para los cultivos cerealísticos porque se produjo un deshielo muy rápido y el agua penetró en su totalidad en la tierra.

Por su parte, para el pasto aún deben caer muchos litros por metro cuadrado porque no ha nacido nada de hierba aunque si el tiempo sigue esta tónica de lluvias regulares aún puede recuperarse. Para las charcas, por último, la situación parece más complicada porque estaban completamente secas aunque siempre pueden ocurrir milagros.

Pero lo que sí es cierto es que el campo respira un poco más después de sufrir la agonía de una sequía que dejaba a los profesionales en una situación caótica como ya ha ocurrido en zonas de Extremadura y Andalucía, donde los cultivos son más tempranos.

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