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Ilusionados por la política

Félix de la Fuente

El Norte por donde se desangra Europa: yo no quiero ser Dinamarca

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En el Sur Europa se tiñe de negro por todos los refugiados y emigrantes  que mueren ahogados en el Mediterráneo y languidece de llanto por todo el sufrimiento a que están sometidos millones de europeos gracias a las medidas impuestas por los señores del Norte, es decir los bancos del Norte. El Sur de Europa muere de miseria, mientras el Norte vive en la opulencia. Por el Sur mueren ahogadas las personas. Por el Norte muere, ojalá no para siempre, la idea de Europa.

 

Que Dinamarca apruebe una  Ley que permite quitarles  el dinero a los refugiados, es ya lo último.  Unas personas que han perdido sus hogares y sus bienes, que, muchos de ellos, han dejado  a sus familiares  por el camino, que han sido explotados por las mafias turca y europea, que se han jugado la vida en el Mediterráneo, que han tenido que soportar lluvia y frio y hambre ante una atónita Europa,  y que ahora tengan que permitir que les metan la mano en el bolsillo para sacarles sus últimas monedas, esto es ya el colmo del latrocinio en nombre de la Ley. No solamente se están infringiendo todas las normas humanitarias, sino que se está violando el espíritu de  la Convención de Viena sobre el estatuto de los refugiados.  Estamos hablando de refugiados, no de turistas millonarios.  No es excusa el argumento que se suele utilizar en estos casos de que los refugiados ponen en peligro el sistema de seguridad social del país, argumento que también utilizan algunos partidos en España.

 

La Ley del Parlamento danés ha sido aprobada por mayoría aplastante: 81 votos a favor (liberales,  centroderecha y socialdemocracia,  por 27 votos  en contra)  y ha seguido la práctica nada elogiable de Suiza y de Baviera. Es curioso que, cuando se empiezan a anteponer los derechos de los países sobre los derechos de las personas, no hay izquierdas ni derechas. Entonces  todos se ponen de acuerdo.   En España ya estamos acostumbrados a tripartitos multicolores y a contubernios  de partidos, y ya sabemos a dónde conduce esto.

 

No, no es esta la Europa que queremos los ciudadanos. Esta es una Europa sin corazón. No, a esta Dinamarca no queremos parecernos, a pesar de que algún partido nos la haya propuesto como modelo durante la última campaña electoral. Dinamarca tendrá resuelto su problema económico-laboral, pero no tiene resuelto su problema humano y de convivencia.  Tendremos que empezar a preguntarnos si merecen pertenecer a una UNIÓN EUROPEA unos países  que primeramente trataron de torpedear la entonces llamada Comunidad Económica Europea, creando una institución paralela, la EFTA,  y que, solamente cuando vieron que no tenían nada que hacer contra una Comunidad Económica Europea mucho más poderosa, decidieron unirse a ella por puros intereses económicos. Tendremos que empezar a preguntamos si no ha llegado,  o pasado, ya la hora de hacer una separación entre los países que quieren una auténtica Unión Europea fundada en la solidaridad y aquellos que solamente buscan intereses económicos, una separación entre una Unión Europea y un Mercado común.  Se impone una Europa a dos velocidades, ya que varios Estados se han excluido voluntariamente de la colaboración en muchos campos,  No, no puede ser que la velocidad de la UE la impongan los países que han decidido no seguir adelante.


 
Son varios los países de la UE que están violando estas normas humanitarias frente a los refugiados y todo esto ante la pasividad de los que deberían ser sus defensores: los parlamentarios europeos, que de lo único que se han preocupado hasta ahora ha sido del reparto de los refugiados.  Quiero una Europa humana, una Europa con alma, una Europa solidaria. No, no quiero un liberalismo a la danesa y sin alma, porque, entre otras razones, un liberalismo a la danesa nos puede llevar a un socialismo a la venezolana.

 

Quiero un socialismo a lo Willy Brand o una democracia cristiana a lo Adenauer.

 

Félix de la Fuente Pascual,

Secretario de Acción Política d CILUS – Ciudadanos Libres Unidos 

Comentarios

Félix de la Fuente 31/01/2016 08:28 #2
Es curioso ver la reacción tan visceral de algunas personas ante unos problemas humanos tan graves. No sirven, por tanto, los argumentos de razón. Lo he vivido incluso con personas de mi propio partido, que en su programa electoral tiene una postura en la línea de lo que he expuesto. Teresa, supongo que según usted lo primero que habría que hacer es quitar la custodia a esos padres que durante meses han jugado con la vida de sus hijos al intentar llegar a Europa, y a muchos, a los que han perdido a sus hijos por el camino, habría que condenarlos por Homicidios. Son unos padres sin corazón. Además, estos padres son idiotas porque se vienen a Europa en busca de dinero y trabajo, cuando Arabia Saudì es mucho más rica, En fin, lo único que te deseo es que nunca más vuelva a ocurrir e España lo del 1936, porque supongo que los a miles o millones de españoles que acogió Francia y el resto de Europa usted los habría cerrado las puertas por invasores, y en nuevo caso usted dejaría a sus hijos morirse de hambre en España.
Teresa 29/01/2016 14:38 #1
Lo de Dinamarca es la lógica activación de las defensas de un cuerpo cuando la infección se ha metido dentro. Lo que ocurre es que, una vez más, la obediencia a esa idiotez de lo políticamente correcto ha obligado a los daneses a echar mano de esa ley para disuadir a la morisma de que siga entrando en Dinamarca. Pero sin esa memez de lo políticamente correcto, lo que tenían que haber hecho los daneses es expulsar de inmediato de su territorio a los invasores, y aún antes, impedir que avanzaran ni un metro más allá de la frontera. Esto lo saben los húngaros, que han puesto los medios y han conseguido que se respete su soberanía nacional. ¿Y por qué el autor del artículo llama "refugiados" a esa patulea de inmigrantes mahometanos? Es curioso que el autor del artículo que acabo de leer nos quiera vender la moto de que toda esa masa, ajena por cultura y por raza a Europa, debe ocupar nuestra tierra así, por la cara. Sin embargo, tan buenista autor, ni tan siquiera ha mencionado que la solución no era invadir Europa sino dirigirse hacia Arabia Saudita y los Emiratos Árabes, lugares riquísimos, con una lengua común a la mayoría de los falsos "refugiados" y, sobre todo, con mezquitas por todas partes. Este asunto huele a lo que tiene que oler: a una invasión financiada y promovida por Arabia, emiratos y otros richachones mahometanos para dar el empujón defintivo a la islamización de Europa, y sin disparar un solo tiro. Sólo bastaba con introducir el virus dentro. ¿Lo vamos a permitir? ¿Nos vamos a suicidar aceptando de esta forma el fin de nuestra identidad?

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