Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Top Chefs...

Son muchas la veces que en Gazpacho y Cilicio he hablado de cosas que me resulta muy difíciles de entender, pero siempre referidas a lo puramente €œfísico€; por eso hoy quiero ir un poco más lejos y la intención es ahondar €“aunque sea en mi línea  de gastrohipérboles- en algo puramente mental, espiritual, casi religioso, lo que vendría a ser  "Âżqué coño se le pasa a alguno por la cabeza para dañar así su imagen?"

Uno de los últimos en  subirse al carro ha sido el bueno de Juan Mari Arzak; desde el más absoluto de los respetos, no entiendo la necesidad de ponerle nombre, cara y cuerpo a esa suerte de potitos   para mayores,  a los que llaman cremas de verduras y que serán distribuidos por una marca que  haga lo que haga €“incluso hasta bueno-,  siempre será recordada por hacer obleas para empanadillas  -bastante grasientas por otra parte- .

Pero eso no es un caso puntual, y es que hasta el más grande en la historia de este país  ya tuvo su gastropatinazo televisivo, cuando apareció vestido con  un traje brillante €“tipo novio de boda gitana en callejeros-, tumbado en un colchón mirando al techo  a lo Mena Suvari en American Beauty. Cualquiera en su caso hubiese salido malparado y sin comerse un €œkolin€, pero nadie dijo ni €œPI€ porque el era Ferrán...

Mucho más duros hemos sido todos -y a las redes sociales me remito- con Sergi Arola por prestar su imagen en las campañas  navideñas  de ese cadena de supermercados tapizados con los colores de la bandera de Suecia  y en la que media España termina comprando el micuit; o con Iria Castro por hacer su €œfamosa€ carbonara con queso crema, en esa cocina a la que sólo le faltan  el mayordomo de Don Limpio y dos señoras de Saber Vivir haciendo yoga.

Pero si eres chef, te gusta el riesgo y quieres probar de verdad si la cámara te quiere, lo mejor es  intentar  hacerte hueco en un programa de televisión, pero no en cualquiera, sino en uno que tenga visos de ser  cizañero; muchos ya habréis leído entre líneas e intuiréis que no me cuadra   la elección de Alberto Chicote como el encargado de  trasladar el formato €œPesadilla en la cocina€ a los gustos  e €œinsultos€ propiamente españoles; dentro de poco tiempo le veremos €œ acristianando€ restaurantes en pecado, crucificando  locales  por tener en sus cámaras  alimentos con mohos como pelucas de  Luis VIX  y haciendo replantearse su gastrosexualidad a algún que otro cocinero.

Este tipo de historias se repiten de una manera más o menos cíclica con personajes famosos, pero a  veces las productoras  también bajan un poco el listón €“imagino que por presupuesto-, concretamente hasta la €œsuburbio€ blogger, para ofrecernos ser carne de cañón de sus programas;  en este caso hablo en primera persona  porque hace relativamente poco tiempo se pusieron en contacto conmigo €“gracias  a la recomendación de una amiga- para  que me presentara al casting del que saldrían los concursantes de la adaptación española de Top Chef €“más madera guiri-; concurso que en su versión original tiene enganchados a todos los cocinillas,  pero que en manos de nuestras casposas productoras, terminará  siendo un Gran  Hermano encubierto, en el que posiblemente metan a un actriz neumática  -o a un muñeco  michelín- reconvertida en cocinera cachondona, que calentará al personal mientras agita en el sifón una espuma de rábano picante.

Detalles como que no tuvieran pensado pagar por concursar, que pretendieran que con los 50.000 ‚Ź (menos impuestos) el ganador montase un negocio y que el casting consistiera en llevar de casa un plato frío porque allí no se  podría cocinar nada, la verdad es que no ayudaron a venderlo nada bien y evidentemente ni lo intenté, porque total  Âżpara qué?, Âżpara salir de allí como €œese friki del gorro de obispo€? Pero si eso ya lo soy €ŚÂ  :D

 

Twitter: @DavidMonaguillo

pecadosmonaguillo@gmail.com

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