Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Pa-pillar…

Papillar detail

Hace año y medio empecé a convertirme -de verdad-, en lo que yo denomino un gastroSistiaga. Adiós a los comentarios planos, sin fondo, sin espíritu crítico, en los que se tiende a comulgar con ruedas de molino y a comérselas dobladas, que tanto abundan en el panorama bloguero nacional. Nunca fui especialmente dócil y agradable, pero desde que Gazpacho y Cilicio vio la luz, si cabe aún menos.

Recuerdo perfectamente aquel día en el que se me ocurrió la brillante idea de escribir sobre las “cenas de colegas”. El resultado fue apabullante, ni tan siquiera con mi post anticupcakes recibí tantas críticas de personas que se habían sentido ofendidas “por parte de amigo”. Pero como me gusta vivir en el alambre, no tuve más remedio que sacar una segunda parte, en la que analizaba otras tantas tipologías del anfitrión que puede tocarte en suerte y en la que terminaba jurando que en algún momento reuniría el valor suficiente como para analizar el súmmum de las cenas caseras, ese sindiós del romanticismo y del buen gusto mal entendido; los “cocino pá pillar”.

 

Quien más y quien menos se habrá visto en la necesidad de preparar una de esas cenas en la que las dos partes tienen claro que aquello va a terminar saltando por los aires, por aquellas cosas de las tensiones sexuales no resueltas. Pero sin embargo, a veces se nos aparece el fantasma de la americanada de turno y nos empeñamos en recrearnos inútilmente, adornando la situación y convirtiendo un “quítame allá estas pajas de una vez”, en el colmo de la ñoñez y en un parque de atracciones de la gastronomía moñas, donde los cupcakes con forma de corazones hipertensos y operados, se suben alegremente a la montaña rusa o al tren de la bruja.

 

Cuida los detalles.

La fiebre por ser un Zorro del Desierto de los sentimientos, nos lleva a cuidar los detalles al milímetro. La decoración tiene que ser lo más romántica posible. La servilleta de papel no es bienvenida y en ningún caso los platos/vasos/cubertería con los que comes habitualmente, pueden estar invitados a nuestro festival del amor; aunque en ocasiones las prisas al volver del Zara Home nos lleven a no quitarle las etiquetas, destapándose así nuestra trama.

 

La banda sonora también deberá seguir esa misma línea de lo casposo y lo trasnochado; por lo que un concierto de Ocarina, cualquier disco de Kenny G – todos suenan igual- o el grandes éxitos de algún cantapenas tipo Antonio Orozco, Álex Ubago o Pablo Alborán, servirán perfectamente para sacarte del entuerto.

 

El Menú:

Los verdaderos problemas empiezan al darte cuenta de que tu menú habitual - tipo comida de internado-,  no es apto para ocasiones especiales. Ni tan siquiera el chuletón de los domingos daría la talla porque después de comer carnaza no puedes ponerte romántico. Son incompatibles. Como ver a Belén Esteban leyendo un libro; bueno, o leyendo....

 

Y es entonces cuando empiezas a darte cuenta de tus limitaciones y de que quizá invitarla a casa no ha sido la mejor opción. Pero Internet todo lo cura y con las ideas que allí encuentras, tu creatividad y un par de salsas de sobre, cualquier tiempo pasado no tendría porque haber sido mejor. Y mucho menos si le vendes los platos a tu conquista, como un auténtico gastrotestigo de Jehová.

 

Tu filetaco de lomo con un chorrazo de nata y medio molinillo de pimienta, puede hacer cumbre en su escala de platos fetiche, al igual que un hojaldre congelado con lo que quieras metido dentro; me sirve el queso de cabra, el solomillo, los trigueros - porque aunque luego te mees como un mirlo,  sumarás puntos cuando se de cuenta de que miras por su salud-, el foie, la morcilla, un trozo de bacalao o el mismo Tutankamón momificado. El caso es encerrar algo en su sarcófago de harina y margarina.

 

Esos platos por sí mismos posiblemente no triunfarían jamás, pero ahí estás tu para vendérselo bien con nombres enrevesados y para rodearlos de la parafernalia  necesaria como para que surtan efecto.

 

¿Qué pasaría si a Paulina Rubio le quitas el ventilador y el humo? Posiblemente se hubiese quedado en Merche.

 

Si te animas con el postre, porque consideras que los vasitos refrigerados del súper no están a la altura de tan mágica noche, puedes decantarte por la tarta de queso – sin queso- con una fresa encima o por el bizcocho de la abuela con un frenazo de chocolate fundido. Porque otra cosa no, pero el chocolate y las frutos rojos serán tus mejores amigos y nunca te van a fallar; como el omeprazol y la sal de frutas.

 

La bebida:

Después de dos días comprando menaje, limpiando tu casa, cocinando platos que no harías en tu sano juicio, recogiendo el desastre originado después de tu Tsusamí gastronómico y cuando lo que menos empieza a apetecerte es echar un pinchito, te das cuenta de que aún tienes que buscar algo decente para beber.

 

La opción del lambrusco de 1€ podría ser la buena; sabes que está muy pisoteada pero siempre puedes optar por comprarlo en tinto o en blanco. Arriesgando y rompiendo esquemas. Aunque últimamente también están muy de moda el cava y los vinos dulces. Has oído por ahí que las burbujas y el azúcar emborrachan muy rápido, pero esa opción se te va de precio. Así que vuelves al lambrusco porque total, de burbuja y de azúcar va sobrado.

 

Si la cosa se consolida y su estómago resiste este órdago, la sombra de esta cena te obligará a dar un paso más  y preparar una velada San valentinera completa; que vendría a ser lo mismo que os acabo de describir, pero decorándolo todo como el despacho de un cardiólogo. Aunque eso ya es otro cantar. Quizá otro día.

 

Amén

 

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

Comentarios

santos 08/02/2013 10:31 #3
Por que no te miras la cartera y la invitas a cenar, desde casa Juan a Txistu, después la invitas a subir y l@ invitas a una copa de ""eso"" No te as machado las manos y quedaras como "eso" Jugar a ser cocinilla tiene riesgo, pues el recuerdo gastronómico dura tanto que llegan a coger ¿--? al cocinilla de turno... Para pillar no te la juegues, con la ""jala"" juegatela con la copa..
guisandome la vida 08/02/2013 10:23 #2
Padre, yo me acuso de que una sola vez en la vida intenté una cena de estas de, cuando menos, causar buena impresión. Y aunque eso fue ya en el siglo pasado, yo que cocinaba decentemente, debí ser castigada por Dios...mayormente debido a mis intenciones. Con la resaca que tenía aquel sábado y después de haber invitado a un ínclito en un momento de debilidad y muy de madrugada, conseguí salir a la compra por la tarde y a duras penas. pude comprar algo, como canta Sabina, "En el único Spar que encontramos abierto..." Fue cuando contrasté que tal y como sospechaba, las gambas en tarro de cristal son venenosas... El menú, me da vergüenza recordarlo...y como me quedé dormida con la carne en el horno....(Continuará)
Lydia 08/02/2013 10:07 #1
de repente he visualizado los menús con los que me agasajaron el periodo denominado "demo"... ¡que asco de lomo!, porque te has olvidado lo del brick de El Baturrico para hacer las salsas... ¡arrrrg! Y esto me hace reflexionar sobre esa estrategia de "cocino como el culo para que no tengas más remedio que hacerlo tú, que lo haces como los ángeles".

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