Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Los diez mandamientos del perfecto hostelero acomodado....

Ni yo me llamo Moisés, ni últimamente he hecho cumbre en el monte Sinaí, pero hace unos días mientras paseaba por el centro, sufrí una especie de aparición mariana -al más puro estilo Pitita Ridruejo- en la que se me confió el "Décalogo del perfecto hostelero acomodado"; y como es algo que me quema por dentro, quiero haceros partícipes de estos mandamientos, "apostillarle" mis reflexiones y pedir vuestra siempre sabia opinión como potenciales clientes.

1- Amarás a la cebolla caramelizada sobre todas las cosas...

Este tema ya lo he tocado algunas veces y siempre llego a la misma conclusión; son muy pocos los que hacen una cebolla caramelizada de verdad, son muchos los que se ayudan de azúcar, vinos dulces o frutas deshidratadas para suplir €œartificialmente€ lo que se conseguiría con una cocción prolongada  y lo peor de todo es que se incluye en tal cantidad de platos que hemos llegado al extremo de no saber cuando tiene realmente sentido y si la cebolla nace ya caramelizada en los árboles.

2- Tomarás el nombre de Kobe en vano.

Aquí entramos en territorio comanche, porque  se está rozando lo ilegal; la realidad es que el Kobe como tal no se comercializa en España €“ni en cualquier otro sitio que no sea Japón- , por lo tanto con esta prácticas (Âżconsentidas?)  estás engañando a tu cliente, dándole "Wagyu  por liebre".

3- Santificarás a la patata panadera como guarnición ideal.

En las últimas fechas estamos asistiendo al resurgimiento de este emblema de la gastronomía cañí que tantas tardes de gloria nos ha dado acompañando a un cochinillo; pero en muchos casos no se la trata con el respeto que merece y  nos llegan a la mesa  duras como los pies de cristo y con más grasa que el pelo de un churrero....   #patataPANADERArealYA

4- Honrarás a las reducciones de vinagre de Módena y Pedro Ximenez por igual, utilizándolas en el 50% de tus platos.

Son los Bertín Osborne aplicados a la gastronomía, sirven para todo, los ves en diferentes formatos y guardan en su interior esos matices casposos y canallas que tanto gustan a pequeños y mayores.  Simplemente reducidos a fuego lento con un golpe de azúcar, resultan ideales para demostrar que Club Disney no fue telebasura y que toda una  generación de cocineros aprendió a dibujar los sábados por la mañana.

//** no entro ( de momento)  en sí realmente lo que se usa es un €œAceto Balsámico€ o un vinagre con azúcares añadidos.

5€“ No matarás el sabor de la morcilla con nada que no sea dulce o que no lleve pasta brik.

Aquí podemos aplicar aquello de "Se nos gastó el amor de tanto usarlo", hasta el punto de que hoy en día,  es "mucho más fácil" encontrar en cualquier carta  una morcilla con mermelada de lo que sea  y/o envuelta en pasta brik,  antes que  con unos pimientos asados o unas sacrosantas patatas fritas. Entiendo que  este tipo de preparaciones se vendan como churros y dejen bastante dinero, pero lo que no admito como consumidor es que intenten vendérmelas como la cumbre de la innovación culinaria, cuando para mi son algo tan "demodé" como pedirte un 43 con piña...

Como los caminos del señor son inescrutables y este post  tiene visos de convertirse en un pestiño de proporciones bíblicas, creo que dejaremos para próximas ocasiones los otros cinco mandamientos, porque otra cosa no, pero las tablas de la ley pesan y mucho!

@DavidMonaguillo

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