Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Llévame al baile...

Llega el glorioso -y embarazoso a partes iguales- momento para una ciudad, de celebrar sus ferias y fiestas; esos días en los que la mitad de su población se echa a la calle sin tabúes, para disfrutar de los conciertos, de la gastronomía más castiza y del ambiente en general, aprovechando los últimos coletazos del verano...

Y eso mismo deben pensar los miles de visitantes, entre los que en mi caso se incluyen unos cuantos amigos, que esperan encontrar en Salamanca, además de ese encanto que siempre ha tenido como destino turístico, una especie de Ascensum Gastronómico, porque a la postre, €œ a este lado del Tormes€ siempre hemos gozado de un puesto honorífico en el Olimpo de la Tapa.

Y es entonces cuando a mi me ponen en un monumental compromiso, porque en estas fechas la imagen que proyectamos -aunque un montón de publicaciones intenten limpiarle la cara y venderla como un éxtasis gastronómico €“ es la de una ciudad sitiada por unas casetas de feria, que aunque cuenten con el apoyo del público, no hacen más que despertarme dudas; no ellas como concepto en sí, sino los intereses comerciales desmedidos que esconden, el respeto al cliente, la simpleza de la condición humana, la falta de criterio y unos gustos personales, que como dirían en mi pueblo, a veces €œrequieren palos€.

Y es que de este circo, prácticamente sólo salvaría a los enanos - léase el ambiente -, porque otra cosa no, pero en Salamanca se respira una verdadera atmósfera festiva, aunque la prima de riesgo que comenzamos a pagar por ello, empieza a ser difícilmente sostenible.

No creo que podamos soportarla €“ aunque de momento todo el mundo mire para otro lado o en el caso contrario, apliquen el €œsi lo he visto no me acuerdo€ - porque un tanto por ciento bastante alto de los propietarios de las casetas, utiliza prácticas cuanto menos deshonestas y que en algunos casos llegan incluso a rozar el grado timo. Es terrible ver como se vende por ibérico algo más blanco que Iniesta, es vergonzoso que un pegote de tomate frito de bote se publicite como mermelada de tomate, da verdadero dolor de gaznate probar salsas que se sustentan a base de pastillas de caldo y litros de grasas de la mala calidad y roza lo surrealista que un pincho al que sólo hay que darle un golpe de plancha te llegue frío.

Y ahora volverán a levantarse las voces que me acusaron en su momento de hacer un flaco favor a la hostelería de la ciudad, cuando realmente los que tienen el problema son ellos y los que les dan palmaditas en la espalda para agradecerles lo que le hacen al cliente -y lo que dejan de hacer por él- ; porque parece que a veces se les olvida que somos eso, clientes, y tenemos derecho a exigir al menos lo que ellos están ofertando. Tampoco estaría de más aparcar actitudes chulescas, aceptar las críticas €“ verdades como puños- y en caso de darse por aludidos €“ y automáticamente sentirse atacados -, no ampararse simplemente en el €œesto es un negocio€ o €œ la gente lo pide€.

Se podría abrir un largo debate €“ quizá en el próximo post- sobre lo que se sirve, su calidad, ubicación y controles, pero se me acaba el tiempo y dado que últimamente estoy muy sensibilizado con el tema del pan, quería detenerme brevemente en este punto; y es que como parece ser que es muy difícil presentar una tapa que no sea de esa forma €“ cosa que no me parece mal en absoluto-, estaría bien que al menos se cuidara ese aspecto y que la inmensa mayoría no fuesen o bien congelados o de muy baja calidad y duros, resecos y escareados como los pies de un apóstol.

Pero lo más triste de todo y a la vez lo que más me preocupa, es que la gente no sólo no sabe lo que come, sino que le importa una mierda y pasa de planteárselo; y si alguno realmente se siente estafado, suele callárselo por miedo al que dirán. Así que mientras eso no cambie, algunos seguirán durmiendo muy tranquilos, con la caja bien llena y riéndose de todo y de todos....


Amén


Twitter: @DavidMonaguillo
email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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