Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

GastroWares, qué lugares...

Atrás quedaron los tiempos en los que nos sobraba el dinero y no nos importaba gastarnos los cuartos cenando en el restaurante más caro de la ciudad; ahora lo que €œmola€ es hacerlo a base de tapas elaboradas, a ser posible de pie, poniendo la misma cara que Pitita Ridruejo cuando se le €œapareció€ la virgen y saboreando en €œslow motion€, para que el resto del local se de cuenta de que sabemos disfrutar con la comida, aunque para nuestros adentros pensemos que aquello es una guarrada inmunda. Algunos a esto lo llama €œambiente distendido€, otros €œdesenfadado€ y también existe la opción de catalogarlo como €œsnobismo supino€, pero Martirio lo definió mucho mejor en aquella canción... €œ€Ś con chándal y tacones, arreglá pero informal€...

Durante estos últimos años, los estrella Michelín han intentado acercar su cocina al €œpúblico de a pie€ -y de paso sacar brillo a sus cuentas corrientes-, montando este tipo de negocios allá donde les acompaña algún socio €œcon posibles€; unos se implican en el proyecto dejándose la piel, otros supervisan los aspectos más importantes y, como no podía ser de otra forma, los hay que ponen la €œcara€ y se limitan a pasarse por allí una vez al mes, para rezarle a Santa Nómina Bendita... (y eso se nota).

Cada día me doy más cuenta de que, en este mundillo -sobre todo a ciertas €œalturas€- la sombra del marketing es muy alargada y supera con creces lo que realmente se debería buscar, que no es otra cosa que la €œexcelencia gastronómica€. Si tu agencia de comunicación te vende bien y €œcien millones€ de moscones bloggeros/twitteros te bailan el agua, el resto de la humanidad matará por visitar tu local; va a dar igual que prepares gazpachos con zumo de tomate embotellado, o que el arroz de bogavante sea caldillo de hospital, porque la comida será lo de menos...

Pero son pocos los que tienen €œun nombre€ al que aferrarse, una €œestrella€ en el paseo de la fama, o los medios suficientes para asumir tal €œdispendio€. Aunque con todo y con eso, asistimos a la eclosión €“tipo hongos en las duchas públicas- de estos negocios, tanto por parte de €œnuevos empresarios€, como de algunos que reconvierten la filosofía de sus locales hacia la creencia de que €œel gastrobarismo va a llegggar...€; que no digo yo que esté mal, pero en algunos casos, intuyo que no saben muy bien por donde van los tiros, y es entonces cuando a mí me da por pensar, si habrá sitio para todos, si no estarán €œmeando a contraviento€ y si tiene sentido que todas estas €œnovas€ se confabulen - a veces con el único criterio de saber que la gastronomía está de moda y que a la competencia le ha ido bien - para reinventar a la vez la hamburguesa, el gazpacho o las patatas bravas€Ś

Queramos o no, el culto al pincho elaborado es ya religión cooficial; al boom tecnológico se le ha unido la llegada de los gastrobares, para acabar con el €œpaganismo€ imperante. Pasamos de salir con nuestros amigos para tomarnos una caña y unos boquerones €œcon peluca€, a dejarlos en €œstand by€œ mientras sacamos la foto de la empanadilla en 7 texturas y la subimos a facebook, para que la disfruten €“más que nosotros€“ el resto de colegas con los que no hemos quedado y con los que, de seguir por esa linea, posiblemente no volvamos a hacerlo en mucho tiempo. Pero del €œvoyeurismo gourmet€ ya hablaremos otro día, porque lo mío también tengo que hacérmelo mirar... #autocrítica

Twitter: @DavidMonaguillo
pecadosmonaguillo@gmail.com

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