Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Agáchate y vuélvete a agachar...

Putanesca y picaresca, además de compartir rima y de estar muy relacionadas con €œla pasta€, tienen en común ese punto picante que ambas necesitan para consumarse con éxito, pero con la diferencia de que en el primer caso, el efecto de la guindilla se limita al aparato digestivo, mientras que al pícaro la sensación de culminar el engaño, termina recorriéndole todo el cuerpo.

Pero no estamos aquí para hablar de recetas de salsas italianas, sino para abordar otro de esos temas al que siempre le tuve muchas ganas y que no es otro, que esa cultura del timo y del tanteo al cliente €“principalmente en las zonas céntricas, turísticas o mercados- para saber si es un digno candidato al si puedo te clavo.

Hace unos días me comentaban €“en primera persona, nada de €œdicen que han dicho- el caso de los dependientes de una tienda en mi ciudad, que no sólo tuvieron los huevos toreros de venderle al cliente embutidos de una más que dudosa calidad, sino que también jugaron con su salud, ya que tras abrir el paquete de sobaos que habían adquirido en dicho establecimiento y comprobar su textura tipo piedra pómez, consultaron la fecha de caducidad y se dieron cuenta de que las etiquetas habían sido manipuladas; simplemente por curiosidad yo le hubiese hecho las pruebas del carbono 14.

Y es aquí cuando alguno €“con toda la razón- me dirá que estos comportamientos no pueden considerarse como picaresca y sí como reflejos de la mala leche, la falta vergĂźenza y el poco respeto que algunos tienen por sus clientes; pero en este blog siempre he tratado de no generalizar y por eso procuro seguir en mi limbo, pensando que son los menos,los que trabajan con este tipo de artes.

En un principio podemos llegar a pensar que estos depredadores buscan presas fáciles, léase jóvenes, turistas, guiris y cualquiera que difícilmente vuelva por allí o que en el caso de hacerlo, no tenga el suficiente criterio y las agallas como para montarle €œun Puerto Hurraco€; pero la sombra se extiende y cualquiera que se descuide un poco, puede verse afectado por este tipo de prácticas y sirva como ejemplo de ello, que los dos últimos casos que han llegado a mis oídos son los de señores con bastante escuela.

Adentrándonos en la raíz del problema, Âżpor qué lo hacen? Âż Es simplemente por la necesidad de quitarse productos de encima?, Âżes solamente una cuestión de dinero? o Âżquizá también influye esa necesidad de sentirse €œespecial€ tras pisotear a alguien timándole con todas las de la ley?

Además de eso valoremos la consecuencias; en muchas ocasiones nadie se dará por timado €“incluso lo achacarán a la mala suerte- y en el caso de hacerlo, también podrían optar por no airearlo, evitando así ser el blanco de alguna risa maliciosa, pero Âż y si se enteran ? Un cliente que se considere estafado, no sólo será un cliente perdido sino que posiblemente se encargará de que su círculo cercano tampoco vuelva a comprar nada allí y éstos a su vez, si tienen la posibilidad harán lo mismo con sus contactos, hasta el punto de que el timador de algún modo, estará dando el pistoletazo de salida a su propia red social, pero con la particularidad de que sólo se admitirán detractores y de que no existirá un €œfeedback€ (sin posibilidad de réplica) , porque las críticas en su mayoría permanecerán ocultas para él.

Planteada y denunciada esta resbaladiza situación €“como las anchoas de la putanesca -, sólo me queda deciros que os busquéis proveedores de confianza, que denunciéis estos casos y que sobre todo miréis las cosas mil veces antes de comprarlas, aun a riesgo de que os llamen pesados...

PD: este tipo de comportamientos también puede extrapolarse a los restaurantes, pero si queréis de eso hablamos otro día.

Twitter: @DavidMonaguillo
email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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