Fernando rodriguez original original

Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

¿Quién es el penúltimo?

Declaro concluida oficialmente la crisis en este país. Pese a lo que digan las infames empresas de calificación de deuda, pese a que, como tontitos, les hagamos caso y a pesar de que Rajoy haga cosas que a ZP no se le perdonarían, las vacas flacas ya son historia. Ya podemos, a partir de ahora, volver a gastar como antes en cosas inútiles e intrascendentes. Ya tenemos permiso para ascender por las posibilidades, poner nuestra bandera en su cima y volver a vivir muy por encima de ellas.

¿Qué cómo lo sé? ¿Qué cómo me atrevo a decir eso con la que está cayendo? Muy fácil. Se lo digo en diez palabras: El otro día mi frutería de confianza estaba hasta atrás. Cuenten, cuenten. Ya verán como son diez. Así de sencillo. Así, simplemente, como suena.

Tres años llevo cada semana pidiendo dos kilos de mandarinas y dos de naranjas en invierno, cinco melocotones más bien maduritos en verano, cuatro kiwis neozelandeses siempre, una piña que me dure como para tres días, un pimiento rojo y otro verde, a veces una escarola, raramente una granada y casi nunca media sandía porque en eso, solo en eso, no salí a mi madre. Nunca, hasta el otro martes, tuve que preguntar aquello tan cañí de “¿quién es el último?". Más que nada porque el frutero, obviamente, no acababa de llegar cuando yo entraba en aquella tienda.

Entré, ya digo el otro martes, y apenas pude. Caras conocidas y otras, menos, en busca de los posmodernos tomates negros, ni un pase tienen por cierto, y de las primeras fresas de temporada a prohibitivos precios de crédito bancario. Miré a mi alrededor y jugué a acertar quién había entrado justo antes que yo. Aposté, incluso. Descarté, como en los ejercicios de estadística, al mayor, siempre él, y a la pequeña, normalmente ella. Entre las cinco personas restantes me quedé, no sé por qué, con la que más hablaba.

Y acerté. “Soy yo”, contestó a la pregunta que no había podido hacer en tres años, y no contento con ello, contento, aclaro, porque era un tío, hizo referencia a mis padres, al tiempo que no me veía por el sur de nuestro barrio común, a si me había enterado que la hija del del tercero se había separado y a no sé qué más. Una llamada salvadora a mi móvil de penúltima generación me dejó en la orilla librándome del diluvio universal.

Para lo que semanalmente empleo cinco minutos, utilicé más de veintesiete la pasada semana. En el ínterin, que dicen los posmodernos de los tomates negros, mandé varios mensajes, hice un pedido a la pescadería de enfrente y a puntito estuve de salir a fumar un cigarro, yo que lo dejé exactamente hace 38 años. Reactivación del consumo de las familias, lo llaman. Ahí está. Otra señal más.

Cuando un tipo maduro, estibador de puertos, apuesto, en su adolescencia, preguntó al frutero por una caja de crestas de gallo que había visto en no sé qué gran superficie, alguien me impidió escuchar la socarrona respuesta del dueño del establecimiento. En ese momento, una voz juvenil, de mujer interesante, resonó entre albaricoques, aceitunas negras y mayonesa, que es que ahora en las fruterías se vende de todo. “¿Quién es el penúltimo? preguntó. Buahhhh. Y a nos tienes, a todos, haciendo cuentas, más descolocados que el ministro De Guindos en un Gobierno neoliberal. Y, era yo. Otra señal más. No había duda posible.

Por motivos obvios, he preferido comprar fruta esta semana en la gran superficie anteriormente no citada. Por lo que pudiera pasar.

DESAPUNTES


- Leído en Twitter: “Urdangarín, nueva imagen de Mango”. Grande.
- Contra mi propio tejado: Otra vez, El Roto. ¿Quién, si no?

- La calle era suya:
Murió Fraga y pareció irse el mayor estadista de la Historia. Como tantas otras veces, Dios nos libre de la hora de las alabanzas. Para no verle ni en los Consejos de Ministros de Franco ni haciendo manitas con Fidel Castro, sigo a mi amigo Javier Hernández y prefiero recordarle como lo hizo La Trinca años ha.


- No se dejen engañar:
Otros dos clásicos por delante para aburrir al personal incluido al que sabe quien volverá a ganar. Se lo recomiendo y no cobraré por ello. Si quieren deporte del bueno, no lo duden, déjense de partidos del siglo, y sigan a España en el Europeo de balonmano. No se arrepentirán.

- Solo para atléticos:
No nos volvamos locos. El domingo, jugaron los mismos que antes y pese a lo bien que lo hicieron, no fue siquiera el mejor partido de la temporada. Ahora bien, ese Diego, que no me lo toquen que hace, mínimo, dos décadas, que nadie así pasa, de rojiblanco, por el Manzanares.

CONTRA LA PARED


Pocas cosas más peligrosas que los gentilicios mal utilizados. Garridense, si acaso, es el mío, pero ni por él me pego. Sólo faltaba.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

La poca música extranjera que escucho me llega a través de “Disco Grande” de Radio 3; el mejor camino, posiblemente, dicho sea de paso. En plena época patrióticamente musical en la que me encuentro, rara vez oigo algo que me llame poderosamente la atención procedente del otro lado de los Pirineos. Los del vídeo se llaman The Black Keys, graban en Ohio y me deben gustar, además de por lo evidente, porque han titulado su último disco con el castellanísimo “El camino”. Delibes, no se equivoquen, siempre en la memoria.




Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: