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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Perdiendo el juicio

Por motivos que vinieron al caso pero que se fueron antes de tiempo, ante un juez tuve que declarar hace unos días. No era la primera vez que lo hacía. Para ser sinceros, hasta lo echaba un poco de menos. Como es costumbre, mintieron bellacamente personas en defensa de no sé qué corporativismo mal entendido. Mi abogado lo explico como él solo sabe hacerlo. Entre bueyes no hay cornadas. Imposible más en menos. Tenemos razón y no sabemos si el juez nos la dará. Si no lo hace, será una injusticia supina. Para él, un simple caso menos.

No quisiera ser juez por nada del mundo. Imposible dictar sentencia a sabiendas de que solo soy un humano más. Decidir sobre la suerte de inocentes que pueden ser culpables y de culpables que se hacen los inocentes. Examen continuo de conciencia sin capacidad de dolor de los pecados y nulo propósito de enmienda. Prefiero, fíjense si prefiero, hasta ser periodista.

Aun no repuesto de las vergonzantes conversaciones de los trajes, veo en los últimos días a un juez sentado constantemente en el banquillo de los acusados. Algo habrá hecho, dicen unos. ¿O no? Apuntan otros. De tanto estar en todas las salsas, Garzón ha salido bravo y picante. Tenía el mérito de estar de guardia siempre que se cocían los temas más espinosos. ¿Por qué los más malos eran detenidos siempre los sábados por la noche? Verdad abrumadora: Si los mangantes de Gürtel y sus amiguitos del alma se van de rositas por culpa de que a Garzón se le fue la mano autorizando grabar conversaciones prohibidas, es para que le echen de la carrera judicial, y del país si fuera posible. Otra, cierta como la vida misma: Cualquiera, incluida gente de un sindicato de la ultraderecha, tiene derecho a litigar contra quien quiera. El problema será del juez que admite a trámite la queja. Y los jueces, al ser personas, tienen todo lo malo y todo lo bueno del ser humano. Lobos para los hombres con piel de corderitos degollados. Huele raro un juicio en el que ni el fiscal acusa. Huele raro un juicio en el que se juzga a quien quiere juzgar.

¿Cómo no va a ser posible juzgar los crímenes del franquismo? Ni habiendo sido en el Medievo deberían haber prescrito. Como los de Carrillo, si cometió aquellos de los que le acusan. Si hemos despedido hace solo unos días a Fraga como un prócer de la democracia es que probablemente no nos merezcamos otra cosa. Cuando yo vi a Pinochet preso en Londres, me alegré. ¿Cómo no hacerlo? ¿Por qué sentir compasión de los malvados? Si acaso, porque no somos como ellos.

Y todavía queda lo del Santander. Mientras juzga a Botín, da unos cursos en Nueva York con el patrocinio del banco. ¿Recuerdan lo de la mujer del César? ¿Lo de ser honesta y parecerlo? Pues eso.

No sé si Garzón será culpable o inocente. Si sé que oirá sentencia antes que los trincones de Gürtel y que podría pasar a la historia como el último condenado del franquismo. Afortunadamente, no seré yo quien lo decida.

DESAPUNTES

- Elecciones anticipadísimas: El antiguo plenipotenciario del PP, Francisco Álvarez Cascos, sorprendió el otro día convocando elecciones anticipadísimas en Asturias. En casos como éste, siempre me pregunto lo mismo: ¿Qué pasa si en las nuevas elecciones sale, más o menos, la misma distribución de votos? ¿Hacemos otras hasta que algo cambie? Las imperfecciones de la democracia.

- Madrid 20…: 12, 16, 20… Pelín cansinos, ¿no?

- Nadal: La cabeza mejor amueblada de este país. Con su fuerza menos y su optimismo saldríamos de la crisis en un momento. Educación para los ciudadanos. Me gana cuando pierde.

- Sólo para atléticos: A que voy… y me ilusiono.

CONTRA LA PARED

¿Algún alma caritativa me puede indicar qué diantres significa esa C partida que puebla de manera compulsiva las calles de mi ciudad? Prometo recompensa.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

En los albores de esta cibernética colaboración semanal ya traje a Sr. Chinarro a esta rinconera reserva musical, pero lo hice sin demostración visual de su descomunal talento. Hago las paces con el gran Antonio Luque con un triplete que ni el Barça de Guardiola. Primero, con una de mis canciones favoritas, por nombre, “Los Ángeles”.

Después, con la más directa de las últimas obras escuchadas, “Una llamada a la acción”.

Y, por último, con un avance de su próximo disco, que saldrá a la venta el próximo marzo. “La ley de Murphy” se llama el adelanto. Y promete.

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