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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Oda a ese hombre agotado

Amante apasionado del fútbol como soy, sé que nunca jamás volveré a pasar hambre y que nunca jamás volveré a ver jugar a este deporte como he visto que lo ha hecho, muchas veces, el Barça de ese hombre agotado llamado Pep. Con un modelo implantado por Cruyff, mejorado por Van Gaal, perfeccionado por Rijkaard, sublimado hasta el extremo por este hombre agotado llamado Pep e importado, primero por el atlético Aragonés y después por el inteligentísimo Del Bosque, para nuestra roja del alma.

Cada vez que veo fútbol, muchas horas en mi vida ya, quizá demasiadas, mi cabeza tiende a hacer su propia composición de la jugada perfecta. Pásasela a tal, mira dónde está cual, fíjate en ese hueco que surge por ahí… Algunos equipos hacen justo lo que yo entendía como perfección en mi enfermiza mente futbolera. Muchas de las cosas que hacía este Barça de ese hombre agotado llamado Pep no estaban ni en mi cabeza. No me había dado tiempo siquiera a imaginarlas.

Dirigir a un equipo que tiene en sus filas a Messi, Iniesta y Xavi, tres de los diez mejores jugadores de la historia, es más fácil. Obvio. Que ese hombre agotado llamado Pep los ha hecho mucho mejores de lo que ya son, igual de obvio.

Se va agotado, sólo hay que ver su cara. Me creo su agotamiento. También, en alguna última ocasión, el de su sistema de juego. La segunda parte de la semana pasada ante el Chelsea es una buena prueba de ello. A veces es mejor intentar rodear una pared que esperar a que se caiga golpe tras golpe. El gótico fue extraordinario, el barroco alucinante, el rococó acabó por cargar.

Y con todo, una de las mejores cosas que hizo este hombre ahora agotado llamado Pep fue echarle un valor inusual en los entrenadores e impensable en los de los clubes más poderosos del planeta. Gracias a él jugadores como Busquets, o en menor medida Pedro, no fueron condenados a vagar de por vida en equipos de promoción a Segunda B. En el caso del primero, un chaval sin ninguna experiencia profesional cuando debutó en Primera convertido en mediocentro universal, en campeón del mundo, en internacional para quince años, en ese que hubiera querido ser el inventor del sentido común, Vicente Del Bosque. También, sin embargo, quiso llevar esto al extremo y sus últimas aportaciones en este sentido fueron más que discutibles. No se puede morir de puro romanticismo. La búsqueda de la perfección o el límite de tender a infinito.

Y, sin embargo, muchas veces me pareció un gran cínico. Sin faltar, que conste. Casi como virtud. Más que nada, para evitar beatificaciones gratuitas sin sentido ninguno. Protestaban otros, pero él también. No se pudo olvidar de que fue el jugador, qué jugador, más expulsado de la historia del Barcelona. Otros entran como elefantes en cacharrerías, él como frágil gacela en peluquerías de alto standing, pero entraba también. Sólo se quejaba de los árbitros cuando se quejaba. Tiraba pullas del calibre 33 pero con arrebatadora sonrisa y toneladas métricas de intencionada ironía. Daba ligas por perdidas para, en el caso de vencerlas, convertir en poco menos que milagroso y ascético algo harto complicado. Eso sí, hablaba siempre. Siempre. Y por eso, aunque solo fuera por eso, la comparación siempre le sonreirá.

Pese a su marcha, dejará su fútbol, la sublimación de un arte como otro cualquiera, mi sueño de niño, la cuadratura del triángulo. Sólo le deseo que se desagote pronto, que se llene y que vuelva. Si algún día entrenara a la selección española, qué mejor ocasión que cuando el homo Garridensis lo deje, sospecho que me haría inmensamente feliz. O mejor, que sea al Barça de nuevo y que en unos de esos clásicos dentro de cinco o seis años en el banquillo opuesto este otro imprescindible, el sublime Raúl. Para colmo, su gran amigo.

Le despido, desarmado y cautivado, con sus favoritos, que también son los míos. Manel para ese hombre agotado llamado Pep.


DESAPUNTES

- Risa floja: Me ha dado escuchando un par de historias de la última semana. La primera, con la (lógica) política antiterrorista del gobierno popular y la (esperable) reacción de los que protestaban en las calles por la anterior, bastante más dura con los malos, por cierto. El tiempo, que casi todo lo cura. Y lo que les queda por ver. El cacareado perdón, al saco del olvido. La segunda historia tiene que ver con la pesadez del Archivo de la Guerra Civil. Ahora, el colmo, también nos fallan los nuestros. Nos enfadamos, aunque sea sin respirar.

- Pequeño saltamontes: Cuentan que el duque de Palma se podría autoinculpar para no tener que pisar la cárcel. Devolvería 3’5 millones de euros (¿cuánto se habrá llevado entonces?), dinero que seguiría saliendo, por cierto, de nuestros impuestos. Con lo fácil que es pronunciar las diez palabras mágicas: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”. ¡Ay!, pequeño saltamontes.

- ¿Hay alguien ahí?: Me imagino a la Merkel llamando esta semana a Madrid y que nadie le cogiera el teléfono. Os vais a enterar por esto tan vuestro de los puentes, se le escuchó decir en plena Puerta de Brandenburgo.

- Sólo para atléticos: Estaré en Bucarest en espíritu buscando una de esas alegrías que, por inusuales, dan sentido completo a ser del Atleti. Jugaremos, además, contra nuestros mayores. Un lujo y todo un honor. La cuña y la madera. El palo y la astilla. Mientras, nuestros pequeños, ya lo celebran.

CONTRA LA PARED


Hay que tener arte, pero que mucho arte, hasta para denominarse.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA... O A CASTELLÓN

Nunca me llamaron demasiado la atención The Sunday Drivers. Esa manía de cantar en inglés siendo del mismo Toledo nunca me cuadró lo suficiente. Ahora sus componentes se han separado y todos hemos salido ganando. Pero mucho, además. Precisamente Mucho se hacen llamar una parte de ellos y me gustan bastante. Aquí, la primera prueba de ello.


Y, sin embargo, aún me parece mejor el primer disco del que fuera cantante de aquel grupo original. Jero Romero hace canciones especiales, de esas que revolotean en la cabeza a la primera escucha. Un mérito inalcanzable para tantos. En su web, http://jeroromero.com, como debe ser, se puede oír entero su trabajo. Mi tienda de discos de confianza será, con toda probabilidad, mi próximo destino.

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