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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Nacionalista

Descubrí varias cosas en el último fin de semana y me dio tiempo a confirmar otras tantas. Para empezar, corroboré que tengo un sofá asesino. Cómodo y sugerente a primera vista, cuando huele sangre se cambia por criminal y doloroso. Le di motivos, cierto, pero se propasó como acostumbra. Sumé alrededor de quince horas tumbado sobre él en tan solo un par de días a cuenta de los héroes de la Davis. Lo que me duele la espalda ahora, más de una jornada después del gran triunfo, no me lo cura a mí ni el masajista del grandísimo Ferrer.

Lo pasé en grande, para qué mentir, y descubrí que en mi próxima vida quiero ser argentino, si es que no lo fui en una anterior. Es más, desde el domingo soy nacionalista, por primera vez en mi vida, pero nacionalista… argentino. Ya tenía cierta simpatía por ellos, por su fútbol, por su Perito Moreno, por su fin del mundo, por ellas, pero mucho más desde el pasado fin de semana. Las lágrimas finales de ese gigantón genial llamado Juan Martín del Potro, -sólo un héroe puede llevar ese legendario nombre- acabaron de convencerme para buscar algún pariente argentino y conseguir así la doble nacionalidad. Algún Rodríguez habrá en Tucumán, digo yo.

Y, sin embargo, (a ritmo de canción) yo soy español, español, español. Y si (al mismo ritmo de la canción de antes) los españoles, españoles, españoles son como Rafa Nadal o como David Ferrer, yo lo soy, y a mucha honra. En mi fuero interno pienso que Nadal es de mentira. Que no existe en realidad. Que no se puede ser mucho mejor persona que tenista siendo el mejor jugador de la historia de este país y uno de los más destacados de la era mundial. Que no, que no es posible que un tipo como él se acuerde de los derrotados nada más subirse a la gloria. Que no es verdad que exista alguien que se pueda quitar importancia como él hace siempre en favor de sus compañeros. Que no puede haber un ejemplo tan evidente para los que vienen por detrás. Que no puede ser real que siga teniendo un Kia y siga viviendo en Mallorca.

Le admiro como a pocos, casi como a ninguno. Envidio su fortaleza mental y me resulta completamente incomprensible ese ¡vamos! que es capaz de darse cuando casi todo está perdido. Me duele verle sufrir y saco el cilicio del armario de cilicios que tengo en mi habitación cuando me descubro criticándole. 10 azotes después ya se ha vuelto grande. Que un tipo como él, con un saque del montón, haya ganado tanto ante tantos bombarderos sin piedad, merecería, cuando menos, un especial de “Cuarto Milenio” y ni el tal Iker Jiménez hallaría una respuesta coherente. Sólo pido que cuando empiece a ganar menos de lo que ha sido fantástica tónica habitual en estos últimos años de ensueño, a nadie se le ocurra emborronar la imagen de un deportista de época y de una persona simplemente sideral.

Acabo, de vuelta, a mi espalda. Me duele y, sin embargo, lo doy por bien empleado. Nueve horas seguidas de sufrimiento por lo de casi siempre, el deporte en estado puro. Nada más y nada menos.

DESAPUNTES

- Dando ejemplo: El otro día, dos diputados de IU renunciaron al fondo de pensiones privado que paga el Congreso a los representantes (sic) del pueblo. El lunes leí en El Mundo que Toni Cantó, diputado de UPyD por Valencia renuncia, además de a la pensión, a otras muchas cosas. (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/05/valencia/1323109352.html). Además del muy extraordinario gesto, la lectura del artículo sirve para conocer exactamente los privilegios de los diputados electos. Para, siendo finos, echarse a temblar. Siendo lo otro, mear y no echar gota.

- Sólo para atléticos: Pregunta retórica: ¿Quién queréis que no gane el sábado?

- A mí, que me registren:
La foto la publica “El Jueves”.

'Libertad para Urdangarín'


Pintada Ibáñez en SalamancaCONTRA LA PARED


En las calles de mi ciudad se homenajea de esta manera al gran Francisco Ibáñez. Sólo faltan Mortadelo y Filemón para llevarme a lo mejor de mi infancia.

 

 

 

 

 

 



MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN



Probablemente el mejor grupo de rock español de todos los tiempos. Y me quedo más ancho que largo. Tres veces vi en directo a Los Ronaldos en su triunfal regreso de hace unos pocos años y juro que no he saltado más en mi vida ni cuando juego a baloncesto.

Letras más pegadizas que simplonas y guitarras a todo tren. ¿Para qué más? Coque Malla en solitario también es muy interesante, escúchese sino se me cree el genial “La hora de los gigantes”, pero con los Luises, García y Martín, y el simpar Ricardo Moreno a la batería, se torna en invencible. La del fantástico vídeo retro, “Ya no me engañas”, es, de largo, una de mis canciones favoritas.

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